Retrato de una tempestad

Las nubes se agolpan sobre Sopela./I. Zuaznabar
Las nubes se agolpan sobre Sopela. / I. Zuaznabar

Dos 'cazatormentas' vizcaínos hablan sobre su pasión de fotografiar temporales

DAVID PUNGIN

Las nubes se acercaban amenazantes al restaurante de Santurtzi donde se celebraba la comunión del primo de Kike Florit, que aquella tarde de junio de 1987 tenía 9 años. Cinco minutos después, una tormenta barría las botellas, las sillas y las mesas que había en la terraza del establecimiento. Fue el inicio de una pasión. El interés por la meteorología que despertó en él aquél suceso ha hecho que tres décadas después este geólogo portugalujo se haya convertido en una de las pocas personas de Bizkaia que va en busca de tempestades en vez de huir de ellas. Lo hace para fotografiarlas y, junto a otros apasionados de los relámpagos y las nubes cargadas de lluvia, son conocidos como 'cazatormentas'.

Agosto es un mes idóneo para este tipo de profesionales gracias, entre otros factores, a los contrastes térmicos y el viento humedo que llega desde las costas. En España todavía es una afición incipiente si se compara por ejemplo con Estados Unidos, donde quienes se dedican a seguir estos fenómenos son legión y han cobrado una indudable relevancia -sin ir más lejos, la prensa norteamericana se hacía eco de forma masiva a principios de este mes de la muerte a los 38 años de Joel Taylor, el popular presentador del programa 'Storm Chasers' en el canal Discovery-, aunque ya empiezan a abundar las webs y blogs dedicadas a retratar temporales.

Las piezas más cotizadas entre estos aficionados suelen ser los 'arcus', que son la parte frontal de un cúmulo de nubes; las 'supercélulas', que son tormentas que giran sobre sí mismas, y los rayos, que ofrecen un poder visual muy alto. «Aparte de eso, yo siempre intento acudir a lugares que ofrezcan algo más que un fenómeno meteorológico, como una llanura o una casa derruida», comenta Imanol Zuaznabar, también geólogo y amante de la fotografía, que cosecha miles de 'me gusta' en sus redes sociales y que, algún día, espera vivir de sus imágenes.

Él también comenzó a interesarse por retratar lo que sucedía en los cielos de muy jóven. Con 14 años le regalaron su primera cámara y, tiempo después, se estropeó de forma irreparable por «exceso de uso», en palabras del técnico que intentó arreglarla.

Al contar ambos con amplios conocimientos sobre meteorología, utilizan las mismas herramientas que los profesionales de la predicción del tiempo para deducir dónde pueden formarse las tormentas que merecen ser inmortalizadas. Se valen de mapas de presión, de humedad, de vorticidad... que encuentran en Internet y les dan las claves sobre las características de la atmósfera en un lugar concreto. Los últimos dos meses, con abundantes temporales cargados de electricidad en el norte, les han aportado múltiples escenarios para su trabajo.

Florit explica que los mejores sitios cerca de Bizkaia para observar estos fenómenos se encuentran en «las llanuras de Álava y Burgos y en el norte de Navarra». Esto ocurre porque son lugares en los que nacen las tormentas y, por lo tanto, irrumpen con más fuerza. En suelo vizcaíno, suelen acercarse a Punta Galea y Sopela, donde los temporales que llegan del oeste o el sudoeste pueden apreciarse con bastante tranquilidad.

Arriba, atardecer tormentoso en Bizkaia (por I. Zuaznabar). Abajo a la izquierda, un día de nieve en La Arboleda (por Imanol Zuaznabar). Abajo a la derecha, arcus sobre el Gran Bilbao captado desde Artxanda (por Kike Florit).

«Las llanuras de Álava, Burgos y el norte de Navarra son muy buenos lugares para captar los temporales» Kike Florit

«Un rayo cerca suena como si se rompieran diez cristaleras al tiempo» Imanol Zuaznabar

PERFILES

Imanol Zuaznabar - Geógrafo
Con 14 años le regalaron su primera cámara y no ha parado. Aprovecha su tiempo libre para fotografiar los temporales y colgarlos en la red.
Kike Florit - Geógrafo
Una tormenta durante una celebración familiar en Santurtzi le llevó de joven, en 1987, a apasionarse por las tormentas. Es de Portugalete.

Tres rayos cerca

Pero los buscadores de tempestades no se limitan a otear las zonas cercanas a su domicilio. No es raro que recorran cientos de kilómetros para fotografiar los cielos espectaculares que dejan los relámpagos en otras partes del país. «Yo, el norte lo tengo muy trillado ya», cuenta Zuznabar, que en pocos días cumplirá el sueño de viajar a Islandia para observar y convertir en imagen los paisajes del país nórdico.

Otro punto que tienen en común es la conciencia sobre la importancia de la seguridad. Que nadie se deje engañar por las superproducciones de Hollywod. Son personas prudentes que conocen los entresijos de las tormentas y los peligros que pueden desencadenar. Por eso, siempre se desenvuelven con precaución para no poner sus vidas en riesgo, aunque asumen que la imprevisibilidad del tiempo puede jugarles malas pasadas. Prueba de ello son las tres veces en las que Zuznabar ha estado cerca de ser atrapado por un rayo: «Suenan como si se rompiesen diez cristaleras a tu lado», recuerda. También ha salido de alguna de sus aventuras con más de 57 picaduras de mosquito.

El único punto en el que parecen divergir es en el de su situación como cazadores de temporales. Mientras Florit ha dejado un poco de lado esta actividad para centrarse en sus proyectos laborales, Zuaznabar aprovecha sus ratos libres para ir en busca de fotografías sobre meteorología y colgarlas para sus seguidores. De momento no obtiene ningún beneficio económico, pero algunos de sus trabajos han dado la vuelta al mundo y eso ya lo «llena de orgullo».

Una galerna se cierne sobre Sestao.
Una galerna se cierne sobre Sestao. / Kike Florit

«Un verano frío o un temporal fuerte son sucesos meteorológicos, no climatológicos»

Basta remontarse al pasado viernes para descubrir que Euskadi vivió su enésima alerta amarilla por meteorología adversa y que, mientras en algunos lugares lucía el sol, en otros como Muxika y Almike (Bermeo) caían precipitaciones de tal intensidad que se recogieron 21 y 25,4 litros por metro cuadrado en una hora, respectivamente. La pregunta es inevitable: ¿Qué sucede este verano en el que las tormentas han azotado con fuerza el norte peninsular y castigado más de una vez con agua, relámpagos y hasta granizo distintos municipios de Bizkaia?

Kike Florit e Imanol Zuaznabar no tuercen el gesto ante la cuestión: sostienen que, si bien es cierto que los temporales se han dado con frecuencia y fuerza, no se trata de un fenómeno preocupante, sino más bien de un proceso cíclico, propio de la naturaleza.

«La gente debe entender la diferencia entre un suceso meteorológico, como puede ser una tormenta fuerte o un verano frío, y uno climatológico, que se tiene que dar a lo largo de varios años y ser estudiado con detenimiento para ver sus causas», aclara Florit. No obstante, ninguno de los dos niega la importancia y las consecuencias negativas del cambio climático en el planeta. «Una cosa no quita la otra, pero hay que analizar todo con calma y ver de dónde vienen determinados fenómenos», sentencia Zuaznabar.

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