Resistentes a la crisis demográfica

El sol acompañó la fiesta de Hirukide, presidida por los hinchables del parque de Doña Casilda. /BORJA AGUDO
El sol acompañó la fiesta de Hirukide, presidida por los hinchables del parque de Doña Casilda. / BORJA AGUDO

Hirukide celebra la jornada de las familias numerosas, un colectivo que se mantiene estable pese al notable descenso de la natalidad

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

Van a contracorriente en un mundo sin cunas y, lejos de los tópicos, la mayoría son familias trabajadoras que simplemente han priorizado en sus vidas tener más hijos. «En muchos casos hay que elegir entre tenerlos y poder irse de vacaciones todos los veranos, pero lo hacemos. Es lo que queremos. Tener hijos es una gozada», resume la directora de Hirukide, Natalia Diez-Caballero. Son los resistentes, las familias numerosas, un colectivo que «se mantiene estable» en medio de una honda crisis demográfica. «Somos los que garantizamos el reemplazo generacional y eso debería premiarse, como sucede en Francia y en otros países europeos». Hay 12.000 familias numerosas en Bizkaia.

Lo cuenta Diez-Caballero en una sombra alejada del trajín de los hinchables, juegos y stands de comida que tomaron ayer el bilbaíno parque de Doña Casilda, el escenario habitual de su celebración anual. Estaba a rebosar porque era «la primera vez en años que hace tan buen tiempo», según los organizadores. En las últimas ediciones, la lluvia hizo acto de presencia. «¡Habremos hinchado hoy unos 500 globos!». Los cuatro chavales que los reparten no tienen tregua en la caseta. Los más pequeños pasan de largo atraídos por el sonido de la megafonía que ejerce el mismo efecto que el flautista de Hamelín. Acaban sentados en corro escuchando a dos cuentacuentos que narran la historia en inglés. Tienen menos de tres años, así que todas las lenguas les fascinan por igual.

No hay mucha cola para usar las motos eléctricas y en la oficina de información recuerdan a los padres que deben inscribirse antes del 8 de octubre para recibir el bono social. Manu (10 años), Ariadne (5 años) y Maialen (4 años) han llegado con sus padres poco después de mediodía. «Han hecho manualidades, han subido a las motos eléctricas y ahora van al taller de pegatinas». Ariadne añade «el minigolf, que además ha sido lo mejor». Esta familia bilbaína, que agradece a Hirukide los vales de palomitas y la foto en grupo que regalan, viene todos los años desde que hace cuatro se convirtiera en numerosa. «Cada vez vemos más familias con más de dos hijos en el colegio. Pero es difícil y no sólo por el factor económico. Desde los coches a las habitaciones de los hoteles, hay muchas cosas que no están pensadas para más de cuatro personas», admiten los padres, Esmeralda y Javier.

Hay muchos piques en torno a los juegos tradicionales de madera. Padres e hijos compiten amistosamente para ver qué bola llega antes a la meta por un laberinto de madera. Aitor Galende lo tiene difícil ante Eder (8 años) y Alba (6 años). Son de Ortuella y es la primera vez que vienen a esta fiesta. Pasarán aquí «todo el día, hasta veremos el ambientillo del partido del Athletic».

La directora de Hirukide recuerda que «las ayudas en Europa van hasta los 18 años. Aquí nos hemos estancado: a partir del tercero, se acaba a los 7 años. Y eso a pesar de que el año pasado sobraron más de 5 millones de euros en la partida de ayudas por hijo. Las cuantías han bajado al vincularlas a la renta. Antes entre todos los años una familia numerosa cobraba 6.300 euros y ahora una renta media se lleva 3.500». Del IV Plan de Familia e Infancia valora positivamente la excedencia de 12 semanas que los padres varones podrán disfrutar en Euskadi, pero echa en falta «calendario y presupuesto». Sobre todo, reclama a las autoridades «pensar a largo plazo».

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