Una residencia de estudiantes y un hotel se alzarán en dos colegios religiosos de Bilbao

El antiguo colegio de las franciscanas de la calle Kirikiño, cerrado hace más de 15 años, será un hotel de 92 habitaciones y tres estrellas a finales de 2019./Garmendia Cordero Arquitectos
El antiguo colegio de las franciscanas de la calle Kirikiño, cerrado hace más de 15 años, será un hotel de 92 habitaciones y tres estrellas a finales de 2019. / Garmendia Cordero Arquitectos

El centro Ibaigane de Sarriko hospedará a universitarios en siete plantas y el de las franciscanas de Irala será un negocio de tres estrellas y 92 habitaciones

Eva Molano
EVA MOLANO

Desde 1975 la población escolar de Bilbao ha caído en picado: ahora supone el 16% del censo, la mitad que entonces. La ciudad se ha jalonado de colegios fantasma, sin uso, que la normativa permite reconvertir, siempre que se les de una utilización cultural, administrativa... También hotelera. La reactivación económica ha hecho ahora que los inversores quieran sacar partido a esta posibilidad. Dos antiguos colegios religiosos serán los siguientes. El antiguo colegio de las franciscanas de Irala y el centro Ibaigane, que gestionaba Kristau Eskola y era propiedad de la Fundación Sagrado Corazón, se convertirán en un hotel y en una residencia de estudiantes a finales de 2019 y a lo largo de 2020, respectivamente.

El centro concertado Ibaigane de Sarriko fue el primero que cerró por la crisis en Euskadi hace justo cuatro años, obligando a recolocar a 280 alumnos. El próximo pleno permitirá reconvertirlo en un alojamiento universitario tras ser comprado por un promotor. Está ubicado justo debajo del parque de Sarriko y el Ayuntamiento dejará que disponga de planta baja y hasta siete alturas, al igual que los bloques de al lado, el Grupo Basabe. Pronto sucumbirá a la piqueta. «Creemos que es interesante y positivo para la ciudad contar con una nueva oferta de alojamiento estudiantil, justo al lado del campus de Sarriko y cerca de las actividades que habrá en Zorrozaurre», explicó el edil de Planificación Urbana, Asier Abaunza. El sueño de Bilbao siempre fue ser una ciudad universitaria y este plan va en esta línea, aunque paradójicamente sufra un desplome de la natalidad. El equipamiento podría abrir en un plazo relativamente breve: año y medio. «Ya hay un proyecto serio sobre la mesa y si no acelerábamos la tramitación, corríamos el riesgo de que se perdiera esa inversión», explicó Abaunza.

(1) El Puerto quiere modificar la calificación del Palacio Olabarri, que dejará de ser público, para que pueda convertirse en un hotel de 5 estrellas. (2) El colegio Ibaigane de Sarriko se convertirá en una residencia para universitarios de siete alturas. / Fernando Gómez

El auge del turismo también está atrayendo nuevos proyectos hoteleros. El antiguo colegio de las franciscanas de la calle Kirikiño, en Irala, adquirido recientemente por una sociedad a la congregación religiosa, pasará a ser un hotel de tres estrellas y 92 habitaciones de la cadena Bed4U Hotels. Tendrá 3.500 metros cuadrados. «La reforma supondrá 3,5 millones. La idea es que pueda abrir sus puertas a finales del año que viene», explicó Pedro Garmendia, de Garmendia Cordero arquitectos, que tramita el proyecto. El cambio de uso del colegio se aprobó hace cinco años y llevaba cerrado más de quince. El Ayuntamiento permitirá reconvertir la mediana en una fachada convencional, con ventanas.

Venta del Palacio Olabarri

Además, el Consistorio también posibilitará usos alternativos en tres colegios en Otxarkoaga: el de Lope de Vega, cerrado en 2011, será una residencia universitaria o un hostal juvenil municipal para atraer a jóvenes al barrio. «Ya se verá si hay que demoler el edificio», expuso Abaunza. El Obispado también podrá concentrar servicios en la escuela de magisterio de Barraincua, que no perderá uso educativo. La modificación urbanística en la parcela del Palacio Olabarri, del Puerto, para que pueda albergar un hotel de cinco estrellas y ampliar la edificabilidad en más de 1.000 metros cuadrados, mientras, levanta ampollas. Aitziber Ibaibarriaga, de EH Bildu, considera que «el Puerto quiere hacer negocio». «Perdemos patrimonio. Pasará a ser de uso privado», se quejó Samir Lahdou, de Goazen Bilbao.

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