Rementeria amplía equipo con el mismo núcleo duro y el PSE conserva su poder

Unai Rementeria, reelegido diputado general./Ignacio Pérez
Unai Rementeria, reelegido diputado general. / Ignacio Pérez

Los jeltzales dirigirán siete áreas -una más- en el nuevo Gobierno foral, frente a las dos que mantienen los socialistas

Izaskun Errazti
IZASKUN ERRAZTI

Unai Rementeria centró ayer su discurso de investidura en una palabra: «Seguimos». Y así será, porque el equipo de gobierno con el que afrontará los próximos cuatro años al frente de la Diputación apenas ha sufrido cambios sustanciales. Dos caras nuevas y un departamento más. Parecía lógico, después de oírle decir a la Cámara que «no empezamos nada. Volvemos al campo a jugar la segunda mitad del partido».

Cinco mujeres y cinco hombres forman la plancha del reelegido diputado general, que mantiene su núcleo duro, con Imanol Pradales y José María Iruarrizaga entre sus hombres de confianza, y amplía su cuota de poder con una cartera más controlada por el PNV tras ganar dos representantes en las Juntas Generales, donde ocupa 25 escaños, a uno de la mayoría absoluta. Su socio de Gobierno, el PSE, conserva sus posiciones al frente de Empleo, Inclusión Social e Igualdad, donde repite Teresa Laespada, y Transportes y Movilidad Sostenible, que dirigirá de nuevo Miguel Ángel Gómez. Eso sí, su ascenso en las urnas, que se tradujo en un juntero más para alcanzar los ocho, se verá recompensado ahora con la gestión del que será uno de los proyectos estrella de la legislatura que acaba de arrancar: un plan de empleo dotado con 10 millones de euros.

Las novedades del nuevo ejecutivo las protagonizan Sergio Murillo (PNV), que deja su puesto en la dirección de Promoción de la Autonomía Personal para sustituir a Isabel Sánchez Robles al frente de Acción Social, y el macrodepartamento que lideraba Pradales, que se divide en dos. El propio diputado llevará las riendas del nuevo área de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, pero la parte de Promoción Económica recaerá en Ainara Basurko (PNV), la ya exdirectora de Beaz, sociedad foral de apoyo a empresas y emprendedores. El resto de las carteras no sufrirán cambios, con Elena Unzueta (PNV) al frente de Sostenibilidad y Medio Natural, Lorea Bilbao (PNV) en Euskera y Cultura, Ibone Bengoetxea (PNV) en Administración Pública y Relaciones Institucionales, y José María Iruarrizaga (PNV) en Hacienda y Finanzas.

Las sorpresas en Gernika llegaron por la tarde. Por la mañana, en su discurso previo a la investidura, Rementeria presentó al Parlamento vizcaíno la clave de su programa de Gobierno, que otra vez volverá a ser la lucha contra el paro. «El empleo de calidad lo es todo: la mejor política social, económica, de natalidad, de vivienda, de igualdad. Quien tiene un empleo puede aspirar a todo». Fue entonces cuando anunció una de las propuestas más ambiciosas para los próximos cuatro años: la puesta en marcha de un plan específico para avanzar en la generación de puestos de trabajo «estables». Un programa que se sumará a los iniciados desde 2015, porque la sociedad, advirtió, «necesita certidumbre», sobre todo «las familias y la juventud». Y Bizkaia, plantar cara al progresivo envejecimiento de su población y a la caída de los nacimientos: 7.940 el pasado año frente a los 8.522 registrados en 2017.

Pero avanzar en la reactivación económica requiere de apoyos. Por eso el dirigente jeltzale no perdió la oportunidad de instar a empresas y sindicatos «a dar pasos, a que se atrevan con horizontes nuevos para llegar a acuerdos buenos para todos». Y reiteró un deseo que ya hizo público en la última recepción de San Ignacio: «que innoven, por ejemplo, con las EPSV de empleo al servicio de sus trabajadores». «O avanzamos todos juntos o el proyecto carece de sentido», afirmó.

Para seguir «una carrera de fondo que iniciamos hace cuatro años», el PNV volverá a contar con el PSE. «Porque nadie tiene una alternativa mejor ni mayor aval social». «Juntos hemos recibido seis de cada diez votos en las urnas, triplicamos a EH Bildu y sextuplicamos a Podemos», recordó. «Si alguien tiene razones para hablar en nombre de la mayoría de Bizkaia, esos somos nosotros», se reivindicó.

«La tercera revolución»

Un programa de Gobierno cumplido al 96%, 30.000 parados menos que en 2015, 41 nuevas empresas, ayudas a 1.351 pymes, 600 plazas de empleo público y 117.000 personas atendidas de forma directa todos los años son algunos de los números que, a juicio del diputado general, avalan la gestión conjunta de socialistas y nacionalistas. Y empujan a ambos partidos «a seguir».

Bizkaia afrontará los próximos cuatro años «su tercera gran revolución» tras la industrial y la del Guggenheim. La vivirán, avanzó el político de Mundaka, los ayuntamientos, «que hoy disponen de 120 millones más» que en el arranque de la pasada legislatura y para los que la Diputación estudiará una nueva norma foral de financiación. También los mayores, que podrían empezar a convivir con jóvenes en las residencias, y los emprendedores, con un centro internacional, el de la Torre Bizkaia, que ya respaldan 17 empresas.

La oposición acogió con escepticismo las palabras del máximo responsable foral. La portavoz de EH Bildu, Arantza Urkaregi, criticó su «autocomplacencia» y se preguntó si el Gobierno foral mantendrá «las mismas políticas». «Entonces, ya sabemos el resultado», lamentó. Israel Escalante, de Podemos, acusó a Rementeria de «preocuparse más por la imagen externa que por la interna», mientras que la popular Amaya Fernández cuestionó sus «atributos» para ser un buen diputado general. PNV y PSE defendieron la validez de su pacto. «Compartimos diagnóstico y prioridades», subrayó Jon Andoni Atutxa. «La ciudadanía ha avalado nuestra gestión», zanjó el socialista Ekain Rico.

Aitor Ibarra deja su puesto de apoderado

El PNV sumó 24 votos en la investidura de Rementeria, además de otros 8 gracias al respaldo de los socialistas. Es la misma cifra con la que fue proclamada presidenta de las Juntas Ana Otadui la semana pasada. Sin embargo, es un apoderado menos de la representación que logró el PNV en las urnas. Aitor Ibarra ha decidido dejar el puesto en los primeros días de la legislatura «por motivos personales», según confirmaron fuentes del partido. Se da la circunstancia de que Ibarra es el marido de la presidenta de la Cámara vizcaína, Ana Otadui. Tras su salida, será sustituido por quien ocupaba el siguiente puesto en la plancha electoral en la circunscripción de Bilbao: Amaia Ibernia.