El rascacielos sostenible más alto del mundo será habitado a partir de octubre

La fachada de la torre destaca sobre el resto de inmuebles de la zona alta de Bilbao, varía su tonalidad según la luz y conserva el calor del interior./ LUIS ÁNGEL GÓMEZ
La fachada de la torre destaca sobre el resto de inmuebles de la zona alta de Bilbao, varía su tonalidad según la luz y conserva el calor del interior. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

La promotora de la torre de Bolueta, la sociedad pública Visesa, empezará a escriturar los pisos en unas semanas

JOSÉ DOMÍNGUEZ

Una auténtica gozada poder resguardarse de la solana el pasado jueves en la torre de Bolueta. Más de 33 grados se superaron en varios puntos de Bizkaia, según la agencia vasca de meteorología Euskalmet, pero en el interior de una vivienda de la última planta, la 27 -el 'techo' del edificio alcanza en realidad las 28 pero la que sobra se reserva sólo a la cubierta-, se disfrutaba de unos más que agradables 25. «Y eso que todavía no vive nadie aquí, porque luego se podrá regular la temperatura para estar mucho mejor», garantizaba el operario de la obra que acompañaba a EL CORREO en la visita a un proyecto ya concluido y que está a punto de convertirse en el hogar de 171 familias. Porque el bautizado como el rascacielos sostenible más alto del mundo va a ser ocupado gradualmente a partir de octubre. Después de tres años de obras, en apenas unas semanas su promotora, la sociedad pública de gestión urbanística Visesa, empezará a escriturar los pisos y entregar las llaves a los propietarios de las 108 VPO, así como a firmar los contratos de las 63 viviendas sociales que funcionarán en régimen de alquiler.

A primera vista, al piso no se le aprecia nada especial respecto a cualquier otro a estrenar. 84 metros cuadrados y tres habitaciones, cocina y baño totalmente equipados, paredes desnudas a falta de que su morador les de el colorido y la decoración deseada... «Pero mira al techo del balcón». Allí está la joya de la corona. Tras una rejilla se esconde una máquina, un recuperador de aire que extrae el viciado del interior e introduce otro totalmente renovado. Una maraña de tuberías se desparrama bajo el suelo y por el interior de los tabiques para distribuir esta brisa limpia de gérmenes a todos los huecos del inmueble garantizando una temperatura estable.

En su contexto

88
metros de altura tiene la torre de Bolueta distribuidos en 28 alturas. Hasta su construcción el edificio sostenible más alto del mundo era el Cornell Residential de Nueva York, que consta de 26 plantas y 82 metros.
Más reconocimientos.
Además del certificado otorgado por el prestigioso instituto alemán Passivhaus, el proyecto del rascacielos bilbaíno ya recibió anteriormente la calificación Best Practic del concurso internacional de buenas prácticas de Naciones Unidas.
Doble beneficio.
Además del ahorro energético, el rascacielos promovido por la sociedad dependiente de la viceconsejería de Vivienda se va a caracterizar por «un confort acústico y térmico, la calidad del aire interior y el uso de materiales naturales».
Mayor mantenimiento.
Aunque el consumo de cada recuperador de aire sea mínimo -«100 watios, una bombilla»-, el sistema obligará a la comunidad de vecinos a garantizar un mantenimiento continuo de las instalaciones.
Siempre en marcha.
El funciomiento de este novedoso modelo de ventilación mecanizada obliga a que las maquinas estén siempre en funcionamiento. Si se paran, aumenta el riesgo de que se porduzcan problemas de humedades y condensación.
1.100 hogares
es el número total de viviendas que se crean en el solar de la antigua siderurgia Santa Ana de Bolueta. El 55% están promovidas directamente por el Gobierno vasco a través de Visesa y el resto corresponde a la iniciativa privada.

El sistema tiene una segunda, y no menos trascendente, funcionalidad. «Se encarga de ventilar permanentemente la casa por lo que sus inquilinos no tendrán que abrir nunca una ventana si no quieren», subraya Unai Arakistain, jefe de obra de la contrata que ejecuta los trabajos, Construcciones Sukia. Cero olores y cero polvo. Y una de las razones por las que este inconfundible edificio negro que se añade al horizonte de Bilbao entre Miraflores y Txurdinaga ya había recibido incluso seis meses antes de su puesta de largo el prestigioso certificado Passivhaus. Se trata del reconocimiento urbanístico más prestigioso a nivel internacional que se otorga a un inmueble residencial por aplicar las medidas más exigentes en cuanto a eficiencia energética. «Porque aquí el gasto es prácticamente nulo, el coste de una bombilla, mientras que el aprovechamiento de calor roza el 90%. Puedes sacar aire a 20 grados y, aunque fuera el termómetro marque cero, volver a meterlo a 18», remarca. Y cuando fuera hace calor, «pues lo mismo». La explicación está en el mismo recuperador de aire que, sin mezclarlos, une la corriente de salida con la de entrada, que se templa o enfría en función de la temporada.

Visita de 380 expertos

Esta cualidad, además, explica que la torre de Bolueta se haya convertido también en lugar de peregrinación para los profesionales del sector interesados en las nuevas tecnologías sostenibles que se están aplicando a la construcción residencial para reducir al máximo los consumos y, en consecuencia, la contaminación atmosférica. 380 expertos la han visitado ya este año entre arquitectos, técnicos e incluso estudiantes. «Han venido desde promotoras de vivienda protegida en Andalucía y Cataluña a la escuela de arquitectura de Valencia», remarcan responsables de Visesa.

Las vistas desde la planta 28 del rascacielos empequeñecen todo lo que hay debajo, incluso las obras de la otra torre que se está levantando justo al lado.
Las vistas desde la planta 28 del rascacielos empequeñecen todo lo que hay debajo, incluso las obras de la otra torre que se está levantando justo al lado. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
El nuevo gigante se alza imponente sobre el barrio de Bolueta, pero también ante los próximos de Txurdinaga y Otxarkoaga, lo que ofrece una espectacular panorámica de Bilbao.
El nuevo gigante se alza imponente sobre el barrio de Bolueta, pero también ante los próximos de Txurdinaga y Otxarkoaga, lo que ofrece una espectacular panorámica de Bilbao. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Otra clave de este novedoso modelo constructivo es la «hermeticidad y aislamiento completo al que se ha sometido cada vivienda». No hay ningún resquicio por el que se pueda escapar el calor porque todas las ventanas marcos y esquinas han sido especialmente sellados con «una resina especial». Y todo ha sido testado en varias ocasiones para conseguir un consumo energético casi nulo. De hecho, Arakistain remarca que supone un ahorro de más de 75% en cuanto a la demanda de calefacción de una vivienda «normal».

El recubrimiento del rascacielos también pone de su parte. Las fachadas incorporan casi 3.000 'escamas' de aluminio. Un abrigo de lujo reforzado con material ignífugo y «lana de mineral de roca» que convierten la construcción en una especie de caja hermética contra el el frío, el calor y los ruidos. Y como prueba un botón: en lo más crudo del pasado invierno, el mercurio no bajó de los 17 grados en el interior de esta gigantesca mole.

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