Un puente sin apoyos de 75 metros unirá en mayo San Ignacio y Zorrozaurre

La grúa flotante inyecta grava en el subsuelo para afianzar el terreno en el punto donde se construirá el puente entre Zorrozaurre y la calle Islas Baleares./Pedro Urresti
La grúa flotante inyecta grava en el subsuelo para afianzar el terreno en el punto donde se construirá el puente entre Zorrozaurre y la calle Islas Baleares. / Pedro Urresti

El montaje de la plataforma será una de las fases más complejas de las obras del nuevo puente, que estará terminado en octubre de 2019

EVA MOLANO

No todos los días se abren camino nuevos puentes en Bilbao. Y aunque los trabajos aún no son visibles porque se desarrollan bajo la superficie del agua, ahora mismo se actúa en Zorrozaurre para que en octubre del año que viene un viaducto conecte este enclave con la calle Islas Baleares de San Ignacio. Progresivamente, las obras irán cobrando relieve y alcanzarán su momento decisivo el próximo mes de mayo, cuando se instale el tablero del futuro puente. Pesará nada menos que 15.000 toneladas y no se descarta que llegue a Bilbao por el agua.

Para cuando todo el proyecto quede terminado, el canal de Deusto estará abierto y la pasarela será la segunda conexión hacia el futuro ensanche de la ciudad tras la que, en homenaje a Frank Gehry, se eleva sobre las obras cerca de la clínica del IMQ. Y también será la decimosexta que cruce las aguas de la ría en la villa.

Durante unos meses solo podrán utilizarla camiones y otros vehículos especiales ya que todavía desembocará en una zona de obras en la que irán tomando forma bloques de pisos, parques y un paseo, dentro de la nueva configuración urbana prevista en Zorrozaurre. La construcción de este puente, que todavía no tiene nombre, empezó en mayo y se desarrolla por ahora en la margen izquierda del canal, vedada a los peatones. La empresa Typsa vigila las obras, que Visesa, la sociedad promotora de vivienda pública del Gobierno vasco, adjudicó a Ferrovial Agroman y Viconsa por 8,3 millones. El organismo público es el mayor propietario de terrenos en la futura isla y el encargado de financiar este viaducto, que tendrá 75 metros de longitud sin apoyos intermedios y 28 de anchura. Sobre su tablero se elevarán dos arcos simétricos con nervios metálicos.

Los operarios realizan ahora labores para afianzar y mejorar el subsuelo del canal con la ayuda de una grúa de 300 toneladas que flota en una pontona. «La de ahora es una parte muy compleja del tajo, que terminará en unos dos meses y medio», explica el supervisor, Josu Batiz, de Typsa. «Esta máquina va introduciendo grava en el subsuelo para la mejora de material que hay en el fondo, del sustrato, para que no haya problemas de asientos en el futuro. No podríamos construir un puente sobre estos lodos. Se iría abajo», apunta.

A unos 20 metros de profundidad hay roca de calidad, pero sobre ella se alzan otros cinco de limos. El tajo incluirá además la construcción de una escollera, un relleno del canal, que en la actualidad tiene 112 metros de anchura y que deberá reducirse a los 75, lo mismo que el puente. Toda esta dársena portuaria tendrá la misma anchura. El Puerto adjudicará los rellenos a finales de de año, pero la contratista del puente «adelantará» su parte para poder ejecutar los trabajos en el plazo previsto: 17 meses.

El traslado. La dirección de obra contempla llevar las piezas por la ría debido a sus grandes dimensiones LA CLAVE

La escollera tomará forma a la vez que los estribos. Los «zapatos», dos elementos longitudinales y la viga que los une, se fabricarán in situ. Los arcos metálicos serán huecos, pero tendrán que rellenarse de microhormigón. Se montarán en el gigantesco tablero de 1.500 toneladas. «Habrá que montar un taller de ferralla importante en la zona, que podría ubicarse en la margen derecha del canal si no fuera posible hacerlo en la izquierda por falta de espacio», afirma el especialista . El contratista deberá encargar la fabricación del tablero a una empresa de calderería.

Inspecciones

«Lo ideal sería que la mayor parte» de la estructura se realizara en el taller «porque es como un quirófano. La soldadura tiene menos impurezas», explica el supervisor. Hay al menos una docena de firmas capaces de realizar esta labor, aunque lo que se antoja complicado es el traslado de las piezas desde la factoría a Zorrozaurre. Las de hasta 40 metros de longitud pueden transportarse por autopista, pero no por zonas urbanas, como es el caso. Máxime cuando el único acceso es el puente de Frank Gehry, con un giro complicado para camiones muy grandes, que además requieren de autorizaciones y cortes de tráfico. Por eso, también se explorará la opción de trasladar las piezas por mar.

Cuanto más seccionado esté el tablero, más fácil será la labor. Algunos de los trabajadores ya tienen experiencia porque han participado en la construcción de la pasarela de Pedro Arrupe, peatonal pero similar en tamaño. Lo más probable es que, primero, se coloque en una pontona flotante y que después varias grúas de gran tonelaje la eleven y encajen atravesando el canal. Se realizará en mayo y «será la fase más complicada. Si ahora hay dos equipos de ocho personas trabajando en dos turnos, entonces podrá haber hasta cuarenta.

Los trabajos no terminarán aquí. Se realizarán las pruebas de carga estática y dinámica para que la estructura no colapse posteriormente con el tráfico diario. Tendrá cuatro carriles. Los dos centrales serán para el transporte público y los exteriores para los coches. El puente diseñado por los ingenieros de LKS preveía un bidegorri, aunque es posible que finalmente no se incorpore. El responsable de urbanización de Visesa, Alejandro Santamaría, advierte que «el diseño del puente es anterior, y ahora, como la velocidad máxima es de 30 por hora, puede no ser necesario. Depende del Ayuntamiento», argumenta. El viaducto tendrá una vida útil de al menos 50 años. Además, la obra combatirá la aparición de grietas en el hormigón a causa del asentamiento, como ha ocurrido en el puente de Frank Gehry: se realizará un control de los «asientos» diferenciales, que provocan fisuras al de días o años: «Hay varios procedimientos para evitarlas que ahora estamos estudiando».

EN SU CONTEXTO

1968
En septiembre de ese año, el canal de Deusto empezó a funcionar como dársena portuaria tras casi dos décadas de obras. El tajo quedó inconcluso, justo a la altura del actual IMQ. Así se creó la península de Zorrozaurre. La excavación de esa lengua de tierra pretende ahora finalizar la obra inacabada hace medio siglo por seguridad hidrológica.
Inversión
250 millones se invertirán en el desarrollo de Zorrozaurre, que incluye también toda la margen derecha del canal de Deusto. En esta zona habrá un millar de nuevas viviendas. El plan prevé en total 5.474, además de un parque tecnológico urbano.
Memoria
19 son los antiguos edificios industriales que conservará el plan para nuevos usos. Uno de ellos, por ejemplo, es el nuevo club de remo de Deusto. Además, las viviendas existentes también se conservarán.
Conexiones
La futura isla tendrá cuatro puentes. Además del de Frank Gehry y el de San Ignacio, otro saltará desde el Sagrado Corazón con el tranvía y el último unirá la isla con Punta Zorroza. El Plan General también prevé pasarelas peatonales hacia Elorrieta y Olabeaga.

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