«No puedo ir a entrenar tranquilo al equipo de fútbol»

Miembros de una de las familias implicadas./LUIS CALABOR
Miembros de una de las familias implicadas. / LUIS CALABOR

EL CORREO

El padre implicado en el enfrentamiento, entrenador de fútbol, es además delegado de Deporte del Ampa y este curso había conseguido «que el colegio tuviera deporte escolar después de 14 años». Sin embargo, «no puedo ir a entrenar tranquilo sabiendo que ellos viven a dos metros de allí», se plantea ahora. «Nos han querido matar, nos han amenazado de muerte y nadie hace nada», proclama su mujer.

La pareja se queja de que ni la dirección del colegio Larrea ni el Ayuntamiento, con quienes han mantenido varias reuniones, han hecho nada para evitar que los problemas desembocaran en una grave agresión. «La gente está harta de movidas, los niños se están marchando a otros centros», advierte.

Los padres llegaban ayer a la entrada del colegio preocupados al enterarse de la noticia. La presencia de uniformados, la sangre por el suelo y los destrozos en el interior no contribuían a calmar su preocupación. El único consuelo que les quedaba era que al menos los niños «no se han enterado de nada, están tranquilos en clase».

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