Cuando los pueblos costeros no dan abasto para atender a los veraneantes

Cuando los pueblos costeros no dan abasto para atender a los veraneantes

Oasis de segundas residencias, afrontan por estas fechas el desafío de acoger a una avalancha de turistas cuando disponen de servicios acorde a una población reducida

Cuerpos de Policía que no dan abasto, brigadas de limpieza desbordadas por un caudal de desperdicios que parece no tener fin, oficinas de atención, bares y restaurantes abocados a ampliar horarios y reforzar plantillas, servicios de OTA que resucitan con cada campaña estival, líneas de autobús que doblan turnos... La llegada del verano, indiscutible fuente de ingresos para muchos municipios, se convierte también todos los años en un desafío hercúleo para esta suerte de oasis donde apenas hay unas miles de vecinos empadronados y que disponen de una cartera de servicios en consonancia. Cuatro de estos pueblos repasan los quebraderos de cabeza que se derivan de encarnar el modelo de paraíso del descanso con el que sueñan los demás.

La masificación obliga a contratar cinco policías más en julio, agosto y septiembre.
La masificación obliga a contratar cinco policías más en julio, agosto y septiembre. / MAIKA SALGUERO

Gorliz

Refuerzo policial 'in extremis' tras la sentencia que impedía los interinos

A. CÁRCAMO

Sus vecinos dicen que es la localidad con más horas de luz de Bizkaia. Mito o realidad, lo que es innegable es que Gorliz se ha convertido en uno de los municipios de veraneo por excelencia del territorio. Los 5.704 residentes habituales se transforman estos meses en cerca de 20.000 personas, todo un reto para un Ayuntamiento en el que, según detalla la alcaldesa, Nagore Utxupi, «no se cogen vacaciones en verano».

Es la época de «más trabajo», especialmente para la Policía Local. Los nueve agentes y el jefe suelen tener otros cinco efectivos de refuerzo en julio, agosto y septiembre, contrataciones que esta temporada han estado en el aire hasta hace unos días. La sentencia del Supremo de finales de junio que declaraba «ilegal» incorporar interinos a los cuerpos de seguridad a punto estuvo de impedir la llegada de los refuerzos creando «un grave problema», reconoce la regidora. Pero la aprobación hace tres semanas de la Ley de Policía vasca ha salvado 'in extremis' la situación. «El fallo del tribunal permitía que en Baleares, al contar con su propia normativa, hiciesen contrataciones temporales, así que, tras analizarlo, creemos que nosotros también podemos», celebra.

Ahora sí, con la guardia urbana a pleno rendimiento, esperan que la temporada discurra «con normalidad». «La estacionalidad la hemos tenido siempre, estamos acostumbrados», afirma. Este, además, es el segundo año con OTA, de la que Utxupi hace un «balance muy positivo». «Ordena el aparcamiento y está metiendo muchos coches en los garajes, que antes no se usaban», apunta. Lo que no consigue este sistema es reducir el tráfico. «Hay muchísimo, algunos días desde Plentzia está todo parado», lamenta. Al menos, ya no tienen que lidiar con los recurrentes cortes de agua. «Desde que ingresamos en el Consorcio -en los años noventa- ya no pasa, pero antes...».

El dato

5.704
Son las personas empadronadas en Gorliz.
20.000
La población en verano llega casi a multiplicarse por cuatro.

Veraneantes esperan la llegada del 'bizkaibus' cerca de la playa de Bakio.
Veraneantes esperan la llegada del 'bizkaibus' cerca de la playa de Bakio. / MAIKA SALGUERO

Bakio

El incremento de servicios conlleva un gasto de 150.000 euros

IRATXE ASTUI

Los periodos vacacionales obligan todos los años al Ayuntamiento de Bakio a reforzar de manera notable los servicios públicos a fin de garantizar su buen funcionamiento, especialmente durante los meses en los que aprieta el calor y la población se cuadriplica. «En invierno convivimos unos 2.700 empadronados, mientras que con la llegada de veraneantes y turistas la cifra se dispara a 10.000 y hasta 12.000 personas», apunta la alcaldesa de la localidad, Amets Jauregizar.

El municipio costero, que cuenta con un parque aproximado de 152 viviendas por cada 100 habitantes, refuerza servicios como el de recogida de basura y limpieza viaria con la contratación de «tres personas más, que se suman a la brigada compuesta por otros seis que se mantienen durante todo el año», detallan las mismas fuentes. Además, pone a funcionar otros dos camiones para la recogida de basuras. «Los vehículos para el vaciado de los contenedores de reciclaje de plástico, ropa, muebles, vidrio, papel y cartón, también llegan con más frecuencia en verano».

Para los meses de julio y agosto, las oficinas de la Administración local incorporan a la plantilla dos empleados, «uno para el área de Cultura y otro para el Servicio de Atención Ciudadana (SAT)», apunta la primera edil. Cinco personas se encargan de controlar el sistema de aparcamiento restringido de la OTA, que se implanta a partir de mediados de junio y hasta el 15 de septiembre, mientras que la Policía Municipal cuenta con un agente más en esta época del año.

El polideportivo se adecúa a la demanda de población con la oferta de bonos para aprovechar este servicio exclusivamente en verano. El incremento de servicios para atender las necesidades representa par las arcas locales un gasto de «alrededor de 150.000 euros».

El dato

2.700
personas empadronadas conviven en invierno en Bakio.
12.000
registra de julio a septiembre, con veraneantes y turistas.

Aparcamiento atestado de coches de la playa de La Arena, en Zierbena, que no cuenta con guardia urbana.
Aparcamiento atestado de coches de la playa de La Arena, en Zierbena, que no cuenta con guardia urbana. / MAIKA SALGUERO

Zierbena

«Necesitaríamos un ejército para controlar la situación»

D. MARTÍNEZ

Zierbena es un paraíso costero en el que viven casi 1.500 habitantes, pero durante los meses de verano llegan a congregarse hasta 10.000 personas, concentrados en el puerto, con un gran número de restaurantes, y en la playa de La Arena. Una aglomeración de gente que desborda a los dos alguaciles con los que cuenta el municipio galipo, que no dispone de una Policía Local. En época estival, cuatro vigilantes les sirven de apoyo, pero no dan abasto.

«No son efectivos suficientes», reconoce a este diario uno de los alguaciles, que optó por no revelar su identidad. «Necesitaríamos un ejército para controlar la situación», asegura. El alcalde Iñigo Ortuzar, en cambio, suaviza los efectos del tremendo aumento de población y hace hincapié en que «está todo normal». El regidor jeltzale explica que la localidad mantiene un acuerdo de colaboración con la Ertzaintza de Muskiz «en caso de necesidad». Como en el concierto que Gatibu ofreció hace dos semanas en la playa de La Arena, ante 5.000 personas. «Todo fue de maravilla, no hubo ningún problema», apuntó.

Los alguaciles han mantenido reuniones con el equipo de gobierno sobre la situación que padecen en esta época veraniega. «Nos dieron como solución que iban a contratar más gente, pero todo apunta a que no va a ser este año», lamentó uno de los empleados municipales.

Los problemas, según explican, son frecuentes. La semana pasada, tras no parar un autobús que volvía completamente lleno de la playa, un grupo de adolescentes empezó «a gritar y a lanzar piedras a coches». Otro de sus retos es evitar que la chavalería suba a los barcos atracados en los pantalanes. «Hace poco se subieron a uno, le dejaron la bomba de achique activada todo el día y la quemaron. En vez de venir a bañarse y disfrutar, vienen a destrozarlo todo».

El dato

1.492
Son los habitantes empadronados en el municipio galipo.
10.000
Son las personas que recibe la localidad durante la época estival.

Playa de Noja.
Playa de Noja. / Daniel Pedriza

Noja

De 3.000 a 80.000 habitantes, «aquí no falta trabajo»

ITSASO ÁLVAREZ

Noja, a 80 kilómetros de Bilbao, se adaptó bien al boom turístico de los años 60 y ahora es la perfecta villa de vacaciones... para los 80.000 habitantes que asaltan la localidad en julio y agosto, en claro contraste con los 3.000 que acoge el resto del año. Unos datos reveladores de lo que significa verano en Noja: la Oficina de Turismo modifica su horario y hasta el 31 de agosto atiende de 9.00 a 21.00 horas de lunes a sábado y de 10.00 a 13.00 los domingos. La farmacia incorpora a cuatro empleados más. Apreturas y agobios en el consultorio que sacan adelante dos médicos, una enfermera y una administrativa. Servir tonelada y media de rabas en un mes en los locales más frecuentados y «hornear 3.500 kilos de pan en lugar de los habituales 200», indica Marcelino, el panadero de la localidad.

Otros mimbres: en julio y agosto se habilita un bus urbano, el 'nojabus', que hace un recorrido circular con salidas cada media hora. Noja es el municipio de España con más segundas residencias, el 91%. Apunta Elena Clavero, responsable de la Oficina Municipal de Turismo, que «ahora cambia todo. Servicios de mantenimiento y de limpieza, servicios culturales... Hay monitores de tiempo libre en las playas, más actividades de dinamización y conciertos. El cuádruple de visitas guiadas y medioambientales...». A los nojeños, con las playas convertidas en hormigueros y los paseos en riadas de gente que come, bebe y compra, no les falta trabajo. «La mayoría tiene empleos ligados a la hostelería». Y la temporada se alarga cada vez más. «En los últimos años, estamos así de mayo a octubre. Estamos encantados», dice Clavero.