Así llega el agua a Bilbao

GONZALO DE LAS HERAS

Hasta los años treinta, Bilbao se abastecía de agua que tomaba directamente del río Nervión. Fue entonces cuando Primo de Rivera concedió a la ciudad los terrenos de lo que hoy es el embalse de Ordunte, construido en 1934 en el norte de Burgos; reúne aguas del propio río Ordunte (afluente del Cadagua y, por tanto, del Nervión) y del Cerneja (afluente del Trueba -del Ebro-). Se encuentra a 30 kilómetros de la ciudad y proporciona agua potable a la mayoría de la villa (Ensanche, Altamira, Bilbao la Vieja, San Francisco, Casco Viejo, Indautxu, Rekalde, Basurto, San Adrián, Irala, Olabeaga y Zorrotza).

En la actualidad, el suministro se complementa con el agua que llega a Venta Alta (Arrigorriaga) procedente de los embalses del río Zadorra (Álava). Hay 400 kilómetros de tuberías de distribución en Bizkaia. También se almacena agua en otros acopios menores: Oiola, Artiba, Nocedal (Cadagua), Lekubaso, Zollo (Nervión-Ibaizabal), San Cristóbal (Arratia) y acuíferos subterráneos del Monte Oiz.

El agua, en este caso la embalsada en Ordunte, se deja caer por grandes galerías y tuberías de hasta un metro de diámetro. Entra en Bizkaia cerca de Balmaseda.

Los sifones permiten que el agua siga avanzando a lo largo del valle. Para que el curso no se detenga es necesario que el desnivel de descenso sea menor que el del ascenso.

Una vez en el fondo del valle es necesario bombearla para superar el desnivel que la separa de la ciudad. En el sistema Ordunte-Sollano existen dos captaciones de emergencia del río Cadagua -en El Berrón (Balmaseda) e Ibarra (Zalla)- para introducir agua en el sistema en caso de necesidad.

Antes de ser almacenada cerca de la ciudad, es potabilizada. La que viene de Ordunte se trata en Sollano (Zalla). Primero se clora; luego se decanta el agua con la ayuda de la floculación, en la que unas partículas aglutinan las impurezas para que pesen y se vayan al fondo.

Seguidamente el agua pasa por filtros de arena y de carbón activo para eliminar todas las impurezas. Antes de pasar a la red de suministro se clora y se corrige el PH.

Mientras tanto, en Venta Alta, la ETAP (estación de tratamiento de agua potable) más grande de la red, se ocupa del agua que procede de los embalses del Zadorra para convertirla en apta para el consumo humano y servirla a otras partes de la ciudad.

Finalmente llega a depósitos junto a la villa, como el de Kobetamendi, que contiene 3.500 metros cúbicos. Si es posible, se escogen ubicaciones elevadas, para que, con la ayuda de la gravedad, sea más fácil distribuirla por los barrios. En total una decena depósitos almacenan agua dentro de la ciudad.

Las grandes tuberías de la red primaria son el punto de partida de las conducciones intermedias. Tienen un diámetro de entre 1.200 (en la salida de Venta Alta) y 300 mm (el tamaño más común). Se bifurcan en la red secundaria, que en el caso de Bilbao es de gestión municipal. De ellas salen las más pequeñas que, a través de arquetas y llaves de registro, dan servicio a las viviendas.

El agua llega a las viviendas a través de los montantes para remontar las fachadas. Puede ser necesaria bombearla en el caso de algunos edificios altos. Cada vizcaíno consume 125 litros diarios (aunque esa media incluye el consumo industrial, que es mayoritario).

Las aguas residuales que se recogen por los sumideros de las viviendas descienden por las bajantes hacia los colectores e interceptores de saneamiento, por donde circulan hacia la depuradora. Según avanzan en su camino se van incorporando a conducciones de mayor diámetro.

Las aguas sucias de la margen derecha de Bilbao pasan bajo el puente de Deusto por el Sifón de la Universidad y se une a la de la otra margen para dirigirse a la depuradora de Galindo (Sestao).

Desde 1990, año en el que concluyeron las obras en Galindo, se depuran al día 350.000 metros cúbicos de aguas residuales con un caudal máximo de 12.150 litros por segundo. En el inicio del proceso se eliminan los grandes sólidos mediante tamices. Seguidamente el agua se conduce al tratamiento primario. En una serie de tanques se decantan: se recogen las partículas sólidas que caen al fondo mientras las grasas, que flotan, se eliminan con rasquetas. Posteriormente, en el tratamiento biológico se incluyen bacterias que se alimentan de esos restos (oxigenación). Se generan así unos lodos que son retirados e incinerados a 850º. Con el vapor creado, en una planta de cogeneración, se produce la suficiente electricidad como para mantener en marcha la depuradora.

El agua, de nuevo limpia, es devuelta al río Galindo, por donde circula definitivamente hacia el mar, de donde se evaporará, formará nubes y, en forma de lluvia, alimentará los ríos que se reúnen en embalses como el de Ordunte.

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