¿Cuál es el perfil de los votantes de Podemos en Euskadi?

Simpatizantes de Podemos en la sala Bilborock durante la noche electoral del 20-D.  /
Simpatizantes de Podemos en la sala Bilborock durante la noche electoral del 20-D.

Tres politólogos analizan el electorado de la formación morada que fue la primera fuerza política en el País Vasco en las últimas elecciones generales

AINHOA MUÑOZ

¿Quién respalda a Podemos en Euskadi? ¿Cuál es el perfil de sus votantes? ¿Por qué apoyan al partido liderado por Pablo Iglesias? Y, sobre todo, ¿cuál es su motivación particular para secundar al partido de los círculos? La marea morada que inundó el pasado domingo las urnas electorales en el País Vasco ha dejado un poso podemita en los tres territorios vascos. En total, 333.730 papeletas. 333.730 personas que depositaron en la CAV su confianza en la formación. Pero, ¿quiénes son? Politólogos y sociólogos responden a todas estas incógnitas con un único fin: hacer una radiografía del electorado vasco de Unidos Podemos. Son Itziar García, asesora de Comunicación Política, Braulio Gómez, co-responsable del Deustobarómetro, y Víctor Urrutia, exdirector del gabinete de prospección sociológica del Gobierno vasco.

Perfil del votante. Ninguno de los tres expertos titubea: el votante de Podemos en Euskadi es mayoritariamente joven. Personas de entre 25 y 40 años que se han educado políticamente en la democracia y que han visto en el partido morado la oportunidad para blindar sus derechos. Se definen como clase baja o medio-baja, están escorados hacia la izquierda o centro-izquierda y, según Gómez, el 40% se declara ateo.

Además, la actitud del elector de Podemos ante el debate territorial -continúa Gómez-, es «muy parecido» al del votante del PNV: «La mayoría están a favor del derecho a decidir, pero si hubiera un referéndum por la independencia, la mayoría votaría 'no'. Son más partidarios de aumentar el autogobierno», explica el responsable del Deustobarómetro.

Por su parte, Urrutia recalca que el perfil es «bastante heterogéneo» y «versátil», y que cuenta también con un sector de su electorado «más maduro» -hasta los 65 años- que han vivido la cara más amarga de la crisis y se ha sumado a esta ola para hacer frente a una «situación económica indeseada». Según explica el exdirector del gabinete de prospección sociológica del Gobierno vasco, el voto morado está muy extendido en zonas urbanas y en las capitales de los tres territorios vascos.

Además, el electorado está sujeto a un sistema educativo más avanzado que las generaciones anteriores -casi un 30% son universitarios-. Aunque puntualiza: «La mayoría no ha sufrido ninguna consecuencia de la represión franquista ni ha vivido el terrorismo de ETA en sus propias carnes. Simplemente no han sufrido lo malo que ha tenido el ejercicio de la libertad política y eso también les hace estar 'malformados', porque es una generación sin memoria política», manifiesta. No obstante, son los votantes más politizados, es decir, los que más consumen noticias sobre política y hablan de ello entre los amigos.

¿Por qué votan a Podemos? No hay duda: el votante vasco de la coalición entre Podemos e Izquierda Unida está «cabreado». Son ciudadanos que se quejan por la pérdida de las condiciones laborales, del empeoramiento de la situación económica y del crecimiento de la desigualdad entre clases sociales. «La mayoría ha sufrido las consecuencias de la crisis y no percibe recuperación económica alguna», apunta García, «esa es su principal motivación» para apoyar a Pablo Iglesias.

Es el voto de la «reacción» frente a las respuestas que ha dado la política tradicional a la recesión, continúa Urrutia. Son los «más golpeados» y los que más se han visto obligados a recortar en gastos básicos. Así, el deterioro de las condiciones en Euskadi es su mayor acicate, coinciden los tres expertos, a diferencia del votante de Podemos en el Estado, cuyo factor predominante para haber respaldado a la formación en las elecciones del 26-J ha sido la corrupción y la necesidad de una regeneración política.

Por otra parte, explica la asesora de Comunicación Política, el aliciente del voto también ha derivado de un deseo de cambio en el Gobierno central. «Buena parte ha depositado su voto al partido morado para desalojar a Rajoy de la Moncloa», asegura García. El llamado voto útil.

Principal caladero. Vuelven a coincidir los tres politólogos: EH Bildu es el principal damnificado por el tsunami Podemos. La izquierda abertzale ha perdido en Euskadi 31.000 votos, -en Gipuzkoa alrededor de 12.000- en los últimos seis meses y todo indica a que el partido de los círculos ha sido el mayor beneficiado: se calcula que un 16% de los votos de Podemos provienen de ellos, según el Deustobarómetro.

El motivo, según cuenta Urrutia, es porque el movimiento soberanista vasco ha estado «ensimismado» en el marco independentista y «se ha olvidado de la realidad social de muchas generaciones». Así, los vascos han buscado en el partido que lidera en Euskadi Nagua Alba un respaldo para proteger sus derechos. García, además, apunta que el trasvase de votos de EH Bildu a Unidos Podemos ha ido en aumento desde el 20 de diciembre al 26-J. «Una fuga al alza», opina.

En este sentido, el votante de EH Bildu ha visto en Pablo Iglesias «la persona idónea» para conseguir dos objetivos, continúa García. Uno, para desalojar las políticas del Partido Popular y, otro, para posibilitar el ejercicio del derecho a la autodeterminación en Euskadi. No obstante, la coalición abertzale no es el único perjudicado. El PSE-EE, según los tres expertos, tampoco se ha librado de la mordida de sufragios por parte de Podemos. «La izquierda ha estado muy fragmentada en Euskadi, y este hecho ha beneficiado a la formación morada», apuntilla García.

Algo con lo que está de acuerdo Urrutia, que asegura que el socialismo en el País Vasco no ha sabido responder a los problemas de fondo que ha demandado la ciudadanía, como el paro, la falta de vivienda y, en general, «todo aquello que hace imposible la autonomía personal». García va más allá: «Es posible que el PSE-EE se perciba como la muleta que sujeta al Gobierno Vasco del PNV; un partido sin marca propia, que no marca agenda y sin discurso más allá de ser el soporte del partido hegemónico», zanja.

Irrupción en Euskadi. El apoyo a Podemos en la Comunidad Autónoma Vasca ha aflorado en las últimas elecciones de manera más que evidente. Las declaraciones de los sociólogos evidencian que la irrupción «a lo bestia» de la coalición en Euskadi tiene dos orígenes. Según explican, en la opinión pública se ha instalado la idea de que el País Vasco no ha sufrido tanto el azote de la recesión económica. «Nada más lejos de la realidad». «Hay datos alarmantes en relación al desempleo juvenil y entre mayores de 45 años, la preocupación de los jóvenes por la imposibilidad de emanciparse, la relación entre el coste de vida y los salarios... En resumen: Euskadi también se ha visto golpeada por la crisis», asegura García.

El responsable del Deustobarómetro le sigue: «En los últimos cuatro años ha aumentado la desigualdad, se han perdido condiciones laborales, los salarios están congelados y los jóvenes vascos tienen peores condiciones de vida que sus padres». La ciudadanía, según ambos, ha podido ver en Podemos «un espejo donde mirarse» y que podría revertir esta situación con otro tipo de políticas. «Este es el espacio en el que crece Podemos», puntualiza Gómez.

Sin lugar a dudas, el posicionamiento de la formación morada ante el derecho a decidir «encaja» y «no causa rechazo» en la sociedad, «porque es lo que quiere la mayoría». «A pesar de que Podemos se defina como un partido español, no niega la plurinacionalidad de los pueblos en el Estado, y este hecho ha podido ayudar a que los electores lo perciban como una formación con la que se puede dialogar y llegar a acuerdos sin rupturas ni traumas», cuenta García.

¿Será un voto fiel y duradero? Fueron 317.674 los sufragios alcanzados por Podemos el 20-D; 333.730 papeletas el pasado domingo. ¿Seguirá en alza de cara a las próximas elecciones autonómicas? Los tres expertos auguran que no, «aunque es prematuro adelantarse».

Según explican, los electores de Unidos Podemos, -los jóvenes básicamente-, se caracterizan por la «infidelidad» y la «volatilidad», porque se ven con posibilidades de cambiar su voto «ante un enfado» con la formación. Además, al ser un partido emergente, «aún no han podido afianzar el respaldo electoral». Aunque, definitivamente, «los datos de las generales no se podrán extrapolar en otoño», coinciden.

García argumenta que el voto 'anti-PP' no se produce en el escenario vasco y que el «voto prestado de EH Bildu» volverá a su cauce, «aunque no al 100%». «La ciudadanías vasca está medianamente contenta con el pacto de Gobierno PNV-PSE y, en consecuencia, no perciben necesidad de cambio», señala.

Todo dependerá de la «cara» que presente a la Lehendakaritza la formación, convienen. «Podemos aún no ha presentado su candidato y eso puede alterar completamente los resultados», explica García, aunque -según Urrutia- «en otoño habrá una depuración lógica que va a ajustar los resultados del 26-J».