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Rutas de montaña: San Mamés (765 m.)

Rutas de montaña: San Mamés (765 m.)

  • Escarpados y complicados riscos se elevan sobre Las Conchas de Haro

La Deresa y San Mamés son dos esbeltas peñas que se elevan sobre el monte bajo en la localidad alavesa de Salinillas de Buradón/Gatzaga, en el límite con La Rioja y Burgos. Destacan desde la carretera camino de Haro. Más altas que las Conchas de Haro, se achican bajo el San Cristóbal. Son las típicas cimas que siempre quedan en el tintero. Y merecen una visita. Aventura a un paso de casa donde una maraña de boj, carrascos, endrinos, enebros, aulagas y escaramujos pondrán a pruebas la ropa y la piel del montañero. Parecen próximas, pero no es viable conectarlas debido a que hay que atravesar terreno cerrado.

San Mamés es la peña más sureña y elevada. Rocosa y diferenciada, es un mirador de La Rioja alta. Fuente. Marchamos por la pista que sube por el barranco de la Calabroza hacia el portillo de la Lobera. Ancho y señalizado como GR-90 (Camino del Ebro). También es Camino de Santiago. Collado y letreros (0h.30’) junto al feo depósito de agua. El ‘centenario’ San Cristóbal queda a la izquierda. De frente sigue hacia Briñas y Haro. Un hito (dch.) indica la senda al San Mamés. Bien pisada, llanea por el brezal y desaparece cuando se asoma a La Rioja.

La marcha se vuelve intuitiva. Nos adentramos en el maquis. Buscamos el borde, los matorrales rotos y pisados, indicador del paso de montañeros. Rastros de corzo y jabalí. Un paredón final con buenos agarres y fuerte caída (F) nos deja en la cima (0h.55’). Estrecha, venteada y sin buzón. Las vistas son excelentes.

Debajo queda el barranco de La Valinera, dominado por las agujas de La Deresa. Volvemos al pueblo por la ruta de subida (1h.50’).

La Deresa son palabras mayores. La cara que mira a Salinillas es impracticable. Desde el pueblo se divisa un camino poco marcado que sube del lindero de los trigales y se adentra en la maleza, pero desaparece en medio de la espesura, sin referencias. Aseguran que más arriba reaparece y permite alcanzar el roquedo con esfuerzo y arañazos.

Más cómodo es salir de Salinillas (S) por la pista para todoterrenos y tractores que termina en el barranco de La Valinera (0h.25’), plantado de viñas y olivos. Más abajo hay una fuente. Una vez en la barrancada, cerrada y asfixiante en verano, buscamos la senda que trepa hacia la base de la cima.

Sube de terraza en terraza. Muretes derrumbados son el indicador de que el terreno, ahora cerrado de aulagas y endrinos, estuvo cultivado. Un incendio forestal abrasó las peñas hace ya tiempo y sus huellas son aún apreciables.

Pedrera en la base de la cara Sur (0h.40’). Huellas de subida como de bajada. Basta con seguir el rastro por la pedriza para llegar al pie de la amplia chimenea que sube hasta la cima. Encinas, enebros y pinos se aferran a la pared. Ayudarán a subir (dch.) hacia un hombro evidente. El tramo es corto pero penoso. Una vez arriba, vamos hacia lo alto (izq.). Las ramas ofrecen buenos anclajes. Con atención a la caída, alcanzamos un rellano. La cima está al lado (1h.10’).

El buzón es del club Karpanta de Miranda de Ebro. En forma de binocular, está hincado en el borde de una repisa estrecha e incómoda. Las vistas son menores que desde el San Mamés y abarcan el Bilibio, Las Conchas de Haro, los Montes Obarenes y La Rioja. Volvemos–con cuidado– por la ruta de subida. La mercromina nos espera en Salinillas (1h.50’).

Salinillas de Buradón/Gatzaga se merece una visita. La villa fue fundada por el rey Alfonso X el Sabio en el año 1264 para fortificar el paso del Ebro, que por allí entra en La Rioja. Ocupa una pequeña meseta y mantiene la muralla. Extramuros hay una fuente y un restaurante.

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