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Vista de Valpuesta desde Trigales.
Vista de Valpuesta desde Trigales. / Iñigo Muñoyerro.

Valpuesta, un paseo para sabios

  • Visita a la Colegiata de Valpuesta, cuna del castellano, y a la iglesia de San Román, la más antigua de Álava

  • Paseo hasta las cuevas artificiales de los ermitaños de Tobillas

Álava y Burgos entrecruzan sus líneas y su historia en el valle alavés de Valdegovía. Es una tierra montañosa y apartada que en pocos kilómetros permite visitar una de las cunas del castellano (Valpuesta) y la iglesia más antigua de Álava (Tobillas).

Valpuesta es un pueblecito burgalés en medio de un encantador valle arbolado. Fue muy importante en la Edad Media. De aquella época permanece la Colegiata de Santa María, edificio macizo y elegante, con aspecto de fortaleza, que destaca en la lejanía enmarcado por trigales y bosques.

Más de 10.000 personas visitan el templo anualmente. Al inicio de la Reconquista, en el año 804, el obispo Juan llega al valle de Valdegovía y encuentra en Valpuesta una iglesia abandonada. Allí establece su Sede Episcopal. El edificio actual es gótico con añadidos renacentistas, pero los cimientos son románicos (siglo IX). Admiramos el retablo, una joya del siglo XVI, el claustro gótico y las impresionantes vidrieras recientemente restauradas. Conserva el culto.

Los archivos de la Colegiata conservaron los llamados Cartularios de Valpuesta, conocidos como el Gótico y el Galicano. Son documentos latinos relativos al monasterio fechados entre los años 804 y 1200. En ellos aparecen textos escritos en romance castellano, que incluyen anotaciones en castellano anteriores a la Glosas Emilianenses de San Millán de la Cogolla, en La Rioja, datadas en el siglo X.

El reducido casco urbano -aparcar junto a la fuente- es un conjunto monumental de primer orden. Incluye la torre medieval de los Velasco (siglo XIV); la casa del arcediano (la más antigua y ahora restaurante); la casa del sastre y el palacio del inquisidor Don Zaldívar. En su fachada figura el inquietante aviso: 'vive bien que has de morir'. Todos estos edificios son particulares.

Junto al río encontramos el molino y su área recreativa, pero Valpuesta no acaba en la Colegiata. Letreros de GR y PR-1 invitan a recorrer los montes y caminos del valle. El GR-1 cruza el valle de Valdegovía. Basta patear su trazado y con un pequeño esfuerzo llegar a Tobillas (9 km), ya en Álava, en menos de tres horas. Tiene de salida un tramo duro hasta Pinedo y luego se suaviza. Ideal para estas fechas otoñales.

A pie o en coche alcanzamos Tobillas pueblo que se estira junto al cauce del Omecillo, bajo la pared caliza del Pico Arrayuelas. Ocupa una vega y tiene buenas casas, con el año de su restauración en el dintel. Una fuente caudalosa fechada en 1860 mana con fuerza incluso en épocas de sequía. Y en la parte alta, sobre una peña, se alza la iglesia parroquial de San Román.

Se sube por una calleja asfaltada. El edificio es alargado. Conserva los basamentos y en la fachada vestigios del viejo monasterio de San Román de Tobillas, fundado en el año 822. Esta iglesia de Tobillas en la más antigua de Álava. La torre cuadrada de construcción posterior destaca sobre la nave.

El otro atractivo de Tobillas está en las cuevas de los ermitaños. Son cavidades artificiales de cámara única y tamaño reducido, morada de los ascetas que buscaban la perfección. Proliferaron en torno al siglo IV. Eran seguidores de la doctrina ascética de Prisciliano, perseguida por la iglesia y las autoridades hispano-romanas.

Un letrero y un panel indican la dirección a las cuevas. Primero vamos por la pista parcelaria hasta una nave. Un poco más arriba (letrero, derecha), un sendero bien pisado sube por el pinar. Pronto alcanzamos las cavidades, en realidad unos abrigos bajo una visera que apenas protege de la lluvia (20'). Se visitan tres huecos excavados en la caliza, en una zona tranquila ahora sin vistas. Sorprende lo reducido de su tamaño, indicador de la precariedad de la vida de aquellos eremitas que buscaron la soledad.

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