El Correo

Los bomberos llegan a la nieve

Un equipo de bomberos, en el descenso de la competición
Un equipo de bomberos, en el descenso de la competición / Mohawk Mountain
  • Las pistas de Mohawk Mountain acogieron el 50 aniversario de una competición especial y benéfica, en la que todos los fondos recaudados se destinan a una unidad de quemados de un hospital de la zona

Equipados con un aparatoso traje de bomberos, incluido el casco, y sosteniendo una manguera de incendios de más de 15 metros sobre la excelente nieve polvo de Mohawk Mountain. El objetivo es completar un descenso en la modalidad de eslalon antes que el resto sin perder ningún componente del equipo, al que los más rápido llegan apenas 20 segundos más tarde de haber tomado la salida.

Se trata de una divertida tradición que este pasado fin de semana celebraba una edición muy importante. 13 equipos de bomberos de la zona estadounidense de Cornwall se reunían en el centro montañoso para esta competición con fines benéficos, que recauda fondos para la unidad de quemados de un hospital. En la disputa del 50 aniversario de este evento han sido cerca de 1.200 euros.

Más de 1.000 euros

Todo un éxito al que muchos familiares y amigos acuden con el fin de disfrutar y pasar una buena mañana de domingo junto a los participantes. La de esta temporada ha sido la que más público ha atraído, e incluso muchos hijos de bomberos han sido partícipes de la competición, formando parte de los diferentes equipos.

La carrera, a la que cada vez acuden más equipos de bomberos, cuenta con algunas normas básicas. La primera de ellas es la de ir equipado con el traje y el casco, aunque probablemente la que convierte este evento en más especial es la obligación de que todos sostengan la manguera durante el eslalon. Una condición indispensable para ver caídas y falta de coordinación.

Con el objetivo de evitarlo y de alzarse con un triunfo, durante buena parte del año las pistas de Mohawk Mountain se llenan de bomberos equipados con sus tablas de snowboard y sus esquís para practicar hasta la llegada de una nueva edición de la carrera. Un largo descenso en el que disfrutar sobre la nieve de un momento único con fines benéficos.