Pinceladas de película a los 94 años

El veterano pintor Félix Aguirre, pincel en mano, posa ante una de sus obras, que reproduce una antigua factoría vizcaína. /pedro urresti
El veterano pintor Félix Aguirre, pincel en mano, posa ante una de sus obras, que reproduce una antigua factoría vizcaína. / pedro urresti

Un documental repasa la vida de Félix Aguirre, reconocido pintor y autor de carteles de los antiguos cines de Bilbao

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

«Sin arte no habría humanidad». Así de simple y así de profundo. La pintura lo ha sido, y lo sigue siendo, a sus 94 años, todo para Félix Aguirre. Fundador del Club de la Publicidad de Bilbao y miembro de la Asociación de Artistas del Norte, lleva ya casi un siglo pincel en mano. Toda una vida en la que, entre otros muchos encargos, elaboró los carteles de las películas que se proyectaban hace décadas en los antiguos cines de la capital vizcaína.

«Pocos artistas vascos hay tan completos y tan totalizadores como él», llegó a escribir Luis de Castrejana, Premio Nacional de Literatura. Se trata de un gran conversador que pese a su edad continúa en activo, impartiendo clases en su estudio de una de las torres de Zabalburu. Uno de sus alumnos, Roberto Martínez, ingeniero de profesión, se atrevió allá por 2011 a ponerse delante de un lienzo en blanco en esta academia. Encandilado por los conocimientos y la peculiar forma de ver el mundo de Aguirre, lleva tres años elaborando un documental sobre la trayectoria y la figura del que es su maestro, trabajo que ha finalizado recientemente. 'Veladuras', así se llama. «Es una técnica de pintura y también una metáfora sobre lo que podría ser la vida de una persona». Todo un homenaje a un hombre inspirador.

Félix nació en Plentzia en 1924 y, como todos los niños, empezó a hacer garabatos. No tardó en comprobar que disfrutaba viendo a otros dibujar. «Con 7 o 8 años» se pasaba las horas muertas en El Arenal, disfrutando de la buena mano de los pintores públicos que por aquel entonces se ganaban así la vida. «Cuando terminaban un cuadro lo sorteaban con papeletas que costaban 5 céntimos. Cuando estaba allí, el tiempo no pasaba para mí». La Guerra Civil la vivió en Bizkaia, en un colegio de monjas de la zona de Sondika.

Nunca dejó de dibujar y tras el fin de la contienda se planteó ganarse la vida con ello. «La salida eran las artes gráficas, las imprentas. Necesitaban muchos dibujantes». Su primer empleo fue en 'Gráficas Zorrilla', en la calle Henao. Luego pasó por otras, realizando dibujos de maquinaria para catálogos. No fue hasta la década de los 40 cuando decidió abrir su propio estudio, en General Concha, con otros dos artistas, «huyendo de las imposiciones». Después llegaría la Gran Vía, hasta que a principios de siglo se instaló en su actual ubicación.

Las clases empezó a impartirlas «a petición de la gente, no por mi voluntad. Jamás lo había pensado». Así ha seguido algo más de tres décadas. Demetrio Merino lleva con él desde 1990. «Tiene una paciencia tremenda y es bastante sociable. Una persona muy culta e inquieta», declara, mientras continúa con uno de sus cuadros. A su lado, Ana Aguirre, hija del profesor, se afana en elaborar un marco. Es a lo que se dedica. Mano a mano con su padre. «Siempre he trabajado con él, primero de administrativa. A mí no se me da nada bien pintar, lo reconozco».

«Cobraba 6.000 pesetas por cartel», pero también ha ilustrado novelas de vaqueros, cuentos y cromos

La censura

A sus 94 años, Félix ha perdido la cuenta de todas las obras que ha realizado. Ha ilustrado novelas, algunas de vaqueros; cuentos de niños, colecciones de estampas, cromos... También presume de ser quien elaboró el primer diseño corporativo de la empresa Gamesa, pero sobre todo destacan los numerosos carteles de cine que llegó a dar forma con sus pinceles. Por cada uno cobraba 6.000 pesetas. «Entonces no existía la fotografía en color, y en blanco y negro era muy rudimentaria. Ahora el arte de la ilustración ha desaparecido, todo se hace con programas informáticos», lamenta.

A su puerta llamaban compañías cinematográficas muy variadas, entre ellas Cifesa, Metro-Goldwyn-Mayer y Warner Bros. «Tenía que elaborar el cartel a partir de una foto de la película que ellos te mandaban, pero como aquí vieran que era un poco provocativa, venía la censura y fuera, a cambiarlo».

También ha realizado infinidad de paisajes, muchos de ellos de Bilbao, así como retratos, todos por encargo, como el que dibujó en 1978 de Sabino Arana y que se hizo muy popular. «Si lo llego a hacer antes me dan una somanta de palos...», bromea. Una imagen que aparece en la portada de uno de los discos de 'Los Txikis', grupo de bilbainadas del que él formó parte. Su otra pasión.

Pese a su edad y a los achaques, aún hoy recibe algún que otro pedido. «No lo quiero dejar, al menos mientras el cuerpo aguante». De lo que también tiene ganas es de ver el documental terminado, sorprendido por la propuesta y tremendamente agradecido por el regalo.

Temas

Cine, Arte