Los socorristas en huelga cuentan con el apoyo de los usuarios

Las piscinas de Txurdinaga, vacías./PEDRO URRESTI
Las piscinas de Txurdinaga, vacías. / PEDRO URRESTI

Los bañistas respaldan mayoritariamente a los trabajadores, que «están en su derecho», aunque lamentan los paros

VÍCTOR PÉREZ

Otra jornada de verano sin poder ponernos a remojo. Continúa el conflicto en los polideportivos de Bizkaia, lo que se tradujo, de nuevo, en piscinas vacías. De 11.00 a 13.00 y de 17.30 a 19.30 horas los socorristas pararon. No se permitió el baño, y los que estaban en el agua fueron expulsados. EL CORREO se acercó a dos instalaciones para comprobar cómo reaccionaban los usuarios ante las protestas de los trabajadores y descubrió que los bañistas apoyan mayoritariamente las reivindicaciones porque «están en su derecho», pero también lamentan los paros.

Poca sorpresa, la mayoría ya estaban al tanto del conflicto. En la entrada del polideportivo de Portugalete, un cartel anuncia los paros, la trabajadora de recepción repite la información y los socorristas lo advierten por tercera vez: hoy paran. Entre las demandas de los empleados se encuentran la mejora de los sueldos, así como la reducción de la jornada máxima anual y la estabilización de las plantillas en un sector, lamentan, en el que hay una «gran temporalidad y muchos contratos parciales». Al paro de ayer se sumarán otros dos previstos el jueves y viernes, esta vez de cuatro horas seguidas. El día 18 los empleados de los polideportivos vizcaínos están llamados a hacer un alto en el trabajo entre las 17.30 y las 21.30 horas. Y en la siguiente jornada la actividad se verá afectada desde las 8.30 hasta las 12.30. Además, los sindicatos tienen programada una huelga completa para el martes 23 de julio, que será la cuarta en tres meses de conflicto si no se alcanza un acuerdo en la mesa de negociación del próximo lunes.

«Esperemos que se arregle el conflicto y mejoren las condiciones laborales de los trabajadores» Arantxa Basurto, usuaria

El jueves y viernes pararán cuatro horas cada jornada, mientras que el día 23 la huelga será todo el día Próximas convocatorias

«Esto tenía que haberse solucionado antes de verano, pero es ahora cuando más presión pueden hacer», comprende Marta Raya, usuaria de las instalaciones municipales de Portugalete. Sabe que ha venido a pasar «un rato», el que le dejen. «Cuando me pidan que me marche, me iré». Siente «pena», ya que por cuestiones de trabajo no puede ir a nadar «cuando quisiera». Marta se tumba a tomar el sol, donde apenas hay media docena de toallas, una estampa del todo inusual: «Un sábado normal esto está abarrotado». No es la primera vez que tiene que coger sus cosas y volver a casa sin darse un baño. Eso «enfada a la gente», advierte y explica que algunos usuarios han decidido, en señal de protesta, negarse a pagar las hamacas. «Lo que más molesta es que te cobren con el poco tiempo que estás».

Arantxa Basurto, otra usuaria «habitual» de estas instalaciones, asegura «desconocer» las causas del conflicto. A ella tampoco es la primera vez que le afecta la protesta y, ahora, se informa «del calendario de paros» y, reloj en mano, «se adapta». «No tengo nada en contra de la huelga, pero fastidia» explica la mujer. «Esperamos que se arregle el conflicto y mejoren las condiciones laborales de los trabajadores. Cuando se externalizan las tareas, los derechos laborales se van al cuerno», enfatiza.

«Meten muchas horas»

Son las cuatro y media de la tarde. Marta Peña acude al polideportivo de Txurdinaga con toda su familia y comenta que la gente está «muy indignada» porque ella paga religiosamente el precio de las instalaciones y «no puede disfrutar de ellas». Sin embargo, también entiende la postura de los trabajadores. «Si les tienen que pagar más que lo hagan». Y apuntilla: «meten muchas horas». A Pablo Ángel también le molesta y sugiere que «estos días de paro se los descuenten del abono» o «que les dejen firmar un papel y asuman ellos mismos la responsabilidad de bañarse sin vigilantes». En su familia ya han dejado por escrito su enfado. «Ya hemos puesto reclamaciones», pero según declara, «no hay respuesta».

Asier García explica, por lo que sabe, que los trabajadores «tienen un estado bastante precario», y bajo su punto de vista «el problema está en la empresa intermedia». También le fastidia el conflicto, pero señala que «las huelgas que funcionan son las que molestan». Y apunta que el ayuntamiento «debería intervenir» para garantizar a los trabajadores «unas condiciones dignas». «Forma parte de su responsabilidad» indica.

Por su parte, desde el consistorio de Bilbao aseguran que se consideran «un afectado más» y que la solución deben encontrarla entre la confederación empresarial de Bizkaia y los sindicatos.

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