Begoña bien vale una peregrinación

Miles de personas llenan la basílica de Begoña cada 15 de agosto./Fernando Gòmez
Miles de personas llenan la basílica de Begoña cada 15 de agosto. / Fernando Gòmez

Miles de personas caminan durante la madrugada hasta la basílica. En la primera misa, a las 4.00, no cabía un alfiler

PATRICK ORTIZ

Ya fuera por motivos religiosos, por costumbre o simplemente por disfrutar de la romería, los vizcaínos que han peregrinado durante esta madrugada a la basílica de Begoña se contaban por miles. El buen tiempo permitió, sin duda, que tanto la velada como el camino fueran más llevaderos. De hecho, la gran mayoría, tras el 'selfie' de rigor en el portón del templo, aprovechó hasta el último minuto en cualquiera de los treinta puestos de las calles aledañas antes de entrar a la misa de las cuatro. Aunque, para entonces, hacía mucho que no quedaba un sitio libre en las bancadas.

Afuera: txakoli, sidra, talos, rosquillas… Y poco más. Eso sí, la gran mayoría acompañados con ramos de laurel o estampas de la Amatxu. La tradición manda. Incluso las monjas del propio monasterio vendieron dulces durante toda la noche. Para Josebe, quien llegó caminando desde Larrondo de la misma forma que lo viene haciendo desde hace años, este era su principal reclamo. «¡Sobre todo vengo para comer el talo y hacer un poco de deporte!», bromeaba. Junto a ella vino Joseba desde Plentzia, que peregrinaba a Begoña por segunda vez consecutiva.

No eran pocos los peregrinos que quisieron visitar a la Amatxu junto a sus mascotas. Diana y Sandor, quienes siguen esta tradición por motivos familiares desde hace tres años, recorrieron el camino desde Galdakao acompañados de su perra Luz. «Nos trae ella, aunque a la vuelta vaguea un poco porque está cansada», decían.

Una pareja realiza estiramientos después del esfuerzo.
Una pareja realiza estiramientos después del esfuerzo.

Una noche sin incidentes

La otra cara de la fiesta se encontraba en los que trabajaron durante toda la noche para garantizar el buen desarrollo de la misma. Tanto los equipos de limpieza, que llenaban y vaciaban los contenedores con un ritmo frenético, como las ambulancias y los agentes de la Ertzaintza y Policía Municipal. «Una noche tranquila, sin incidentes», aseguraron los últimos. Tan tranquila que notaron una afluencia de personas algo menor en comparación con años anteriores.

Iniciada la singular eucaristía de las cuatro, la basílica acogió en su interior a cientos de peregrinos que se agolpaban en los pasillos y hasta en las puertas de entrada. Los oficiantes destacaron, al principio de la ceremonia, el arraigo que tiene esta festividad en Bizkaia. A lo que añadieron que «la sabiduría popular ha sabido capturar la importancia de esta mujer». Tanto es así que, otro año más, la devoción por la Amatxu quedó firmemente probada.

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