Un paseo por el Soho de Bilbao: tiendas cool, marcas de aire urbano y ambiente tranquilo
Pequeñas tiendas 'cool' que priman la calidad, marcas nacionales y extranjeras de aire urbano, un ambiente tranquilo sin presencia de franquicias y solo negocios locales. Es la calle de moda
Doctor Achúcarro era hasta no hace mucho una pequeña y estrecha calle de Indautxu, «sin aceras», en la que no había «casi nada», pese a ... tratarse de una de las arterias más céntricas de la ciudad: no había comercios (o muy pocos, salvo Jardilin, Foto Samar y Denis) y, además, faltaban bancos, farolas, papeleras, denuncian comerciantes y vecinos. Todo porque esta vía de «propiedad privada pero de uso público» no recibía ninguna atención del Ayuntamiento.
Sin embargo, durante los últimos años esta especie de 'patito feo' se ha transformado en un bello cisne.Ha cambiado de cara y mutado en un imán para negocios multimarca de gran prestigio. Se ha llenado de pequeñas tiendas cool con un gran muestrario de firmas nacionales y extranjeras. De espaldas a la Gran Vía, acoge comercios impulsados «únicamente por empresarios locales. Es la única calle de la capital solo con comercios bilbaínos», aplauden las propietarias de Incognito, Matxalen, Paz y Yayo. «Era una calle abandonada y sucia y ahora parece otra cosa», reiteran.
Nada de franquicias ni grandes cadenas. Tampoco de establecimientos 'low-cost'. Venden moda de calidad «media-alta» y de estilo urbano, con predominio de etiquetas francesas y nórdicas. Se respira un ambiente fino y tranquilo en la zona. Algunos comerciantes llegaron procedentes de la vecina Rodríguez Arias y se aprovecharon de unos alquileres más bajos. En el Soho bilbaíno, como conciben esta especie de oasis, crecen ópticas de lujo, zapaterías, boutiques infantiles, jugueterías y tiendas como la ArtStore del pintor de las jirafas Ignacio Goiti, que recuerda a una galería de arte. «Tenemos de todo», explican en Incognito, y «entre todos» han conseguido lo más importante «hacer zona con tiendas de un estilo bastante similar».
Doctor Achúcarro, con todas las lonjas ocupadas, es también epítome de modernidad. Reyes Oráa, encargada de la tienda de Goitia, asegura que la calle se ha puesto «muy de moda», aunque «ya nos ha costado. Ahora nos llega muchísima gente, también turistas, que nos envían hoteles como The Artist y Miró, mientras que antes no venía nadie», reconoce. Oráa solo frunce el ceño al ver los cuatro contenedores que el Consistorio ha colocado enfrente del local. «Afean la calle y huele a pis», se queja.
Pese a estos contratiempos, la calle recibe cada vez más comercios, aunque dadas sus dimensiones tiene un límite. «Desde que abrimos en 2023, han llegado otras tres tiendas». Una de ellas ha sido la histórica Los Encajeros, que abrió sus puertas en 1880 y ha cambiado recientemente la Gran Vía por Achúcarro. Despacha ropa infantil y de cama y mesa, como manteles y colchas que acaban muchas veces decorando los hogares de millonarios de México y Nueva York. «Pero no todo es caro», advierte la dependienta. Muestra unos cojines de 38 euros, mientras explica el acierto del cambio:«Esta ubicación es mucho mejor que la anterior y el entorno también ayuda».
Cada vez más influyente
En La Suite, que este año cumplirá 20 años, siguen apostando por el toque francés y nórdico y de aire-vintage, con etiquetas como Nümph o French París, «Vendemos moda seleccionada». Alternativas que, según la propietaria, Ainhoa Artetxe, ha convertido este lugar en un «referente diferente de la moda» cada vez más influyente en la capital vizcaína
Igual que Divina Martina o Leonce, con «marquitas conocidas», como Penn&ink o Hod París. «Las mujeres vienen aquí a vestirse porque funcionan tiendas como las de antes. Entran, escogen, se prueban...». Edurne Sánchez, la dueña de Zapatería Irru, reconoce que cuando llegó a este eje y se plantó en la esquina de Iparraguirre «no era nada y ha ido para arriba. Y se vende bien», remarca. Un aspecto clave.
Pero no todo son alegrías. Hay algunos peros:los comerciantes quieren que el Ayuntamiento «nos mime más», al tiempo que se quejan de la escalada de inseguridad y robos. La colaboración entre los comerciantes es tal que todos los empleados de los establecimientos tienen a mano «un silbato»para avisar al resto cuando se produce algún robo, explican en Óptica Achúcarro, que venden las gafas de sol favoritas de Angelina Jolie. Es lo que tiene el Soho bilbaíno. «Despierta una gran atracción para negocios sólidos», destaca Pilar, la empleada de N32, que atiende a mujeres que buscan «exclusividad y un buen asesoramiento».
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