La pareja alemana robada en San Francisco: «Gracias a los queridos habitantes del barrio»

La pareja, con su hijo Tonio,/E. C.
La pareja, con su hijo Tonio, / E. C.

«No hemos recuperado las cosas», lamentan los turistas, que hasta ofrecieron 1.000 euros si recuperaban los discos duros con imagenes de un familiar fallecido que se llevaron los ladrones al desvalijar su furgoneta

S. Vázquez | e. molano
S. VÁZQUEZ | E. MOLANO

Aunque su paso por Bilbao no resultó precisamente bonito para la familia de turistas alemanes a los que robaron sus pertenencias el pasado 14 de mayo nada más llegar a la villa, Jörg Gherman y su novia Theresa Hübner, que viajan con su hijo Tonio, de un añito, han querido dar las gracias a los «queridos habitantes de San Francisco» que les han intentado ayudar a recuperar las cosas que les sustrajeron de la furgoneta. Del vehículo, que habían dejado aparcado en la calle Bailén tras una semana de viaje por Europa, se llevaron casi todo, incluidas unas imágenes del abuelo de la chica, recientemente fallecido, las únicas que tenían de sus últimas semanas de vida. Para ellos, su valor no se mide en euros y la pérdida supuso un enorme disgusto. Tanto, que esta pareja de treintañeros, residente en Colonia, no dudó en lanzar un llamamiento público para ver si ablandaban el corazón de los ladrones y les era devuelto ese material gráfico tan preciado para ellos. Hasta ofrecieron una recompensa de 1.000 euros.

Pero la historia no ha tenido un final feliz y el mito del delincuente que a veces muestra buen corazón no se ha cumplido en su caso: «Queridos habitantes de San Francisco, Desgraciadamente, no hemos recuperado las cosas», informa la pareja desde su cuenta de Facebook. «Estuvimos en contacto con un chico que ha encontrado algunas cosas pequeñas en la basura, pero no eran las importantes». Según explican, ya han dejado la capital vizcaína y «ahora nuestra pequeña familia viaja por el norte de España». Pero no han querido marcharse sin agradecer efusivamente a los vecinos del barrio el apoyo y la ayuda que les han brindado en esa tarea -una esperanza minúscula más que un objetivo alcanzable- de encontrar ese material con tanto valor sentimental para ellos. «Sabemos que en San Francisco existe mucha gente muy útil y amistosa. Queremos dar muchas, muchas gracias a este grupo y a sus mensajes tan amables», destacan, en referencia a la Asociación de Vecinos de San Francisco.

Pero en su agridulce despedida aún no abandonan del todo la idea de que sus imágenes aparezcan y lanzan un nuevo llamamiento público: «Si vosotros encontráis algunos discos duros externos (por ejemplo, en el mercadillo de Bolueta), por favor, enviad una foto a 004917632935125 o un correo a holatheresa@gmx.com.

A plena luz del día

La pesadilla para la pareja comenzó el 14 de mayo, poco después de aparcar su furgoneta en la calle General Castillo, una perpendicular de Bailén, en el barrio de San Francisco. Acababan de llegar a Bilbao y se marcharon a visitar el museo Guggenheim. Al volver, los ladrones habían entrado y desvalijado su vehículo. Apenas estuvieron tres horas fuera, así que lo hicieron «a plena luz del día, entre las doce del mediodía y las tres de la tarde. Estaba todo hecho un desastre», explicó entonces Theresa.

La pareja llevaba meses preparando este viaje y años ahorrando para adquirir la casita con ruedas, una Pössl Summit 640. La idea era estar dos meses de vacaciones por la costa cantábrica. Porque «era nuestro sueño». El plan era terminar las vacaciones dos meses después en Galicia. Los dos son autónomos y pueden hacerlo: ella es periodista freelance de radio y televisión y él realiza proyectos para empresas. Mientras recorrían el norte, ella pensaba trabajar. Tomar imágenes, cubrir alguna historia que surgiera... Por ello, tenía dentro su valioso equipo: cámara de fotos, de grabación, micrófonos... Todo voló, además del portátil de su novio y su traje de hacer surf. Pero esto no era lo más valioso para Theresa: desaparecieron sus discos duros, donde guardaba recuerdos «muy preciosos para mí».

Además de material audiovisual de toda una vida, tiene allí las últimas imágenes de su abuelo, que falleció hace tres meses. Y un vídeo muy importante. «Estaba muy enfermo, pero un día se levantó lúcido y le hice una especie de entrevista, en la que sale hablando de su vida, de su historia, de nuestra familia...» Unos recuerdos que no tienen precio, y que pretendía ordenar durante las vacaciones para regalar a su familia. Todo este proyecto se fue al traste con el robo. Pero no perdieron la esperanza inmediatamente y hasta decidieron colocar en la furgoneta un papel en el que ofrecían una recompensa de 1.000 euros si recuperaban las pertenencias. Sobretodo, por los discos. Y lo escribieron en tres idiomas: castellano, árabe y francés porque San Francisco «es un barrio de inmigrantes y la gente habla varios idiomas».

Según dice Theresa, sus discos duros «cuestan apenas 50 euros, pero para mí son muy valiosos». Theresa quería quedarse en la ciudad hasta recuperar sus cosas, pero al final no ha sido posible. Efectivos policiales les han dicho que busquen sus «en las webs de Mil Anuncios y Segunda Mano, donde al parecer suelen colgar las cosas robadas».

Por desgracia, su recuerdo de Bilbao va a quedar empañado por esta triste experiencia. «Es una ciudad muy bonita y la gente es muy amable y nos ha querido ayudar. Pero también hemos visto a personas muy pobres. Yo no culpo a los ladrones, incluso les puedo llegar a entender. Si hubiera perdido a mi familia y cruzado el mar, si no tuviera nada ni a nadie, igual también robaría. No estoy enfadada, solo triste», comenta Theresa.