El Padre General de los jesuítas confirma el inicio del proceso de beatificación del padre Arrupe

El Padre General de la Compañía de Jesús, a la derecha, durante el acto celebrado en Azpeitia./E. C.
El Padre General de la Compañía de Jesús, a la derecha, durante el acto celebrado en Azpeitia. / E. C.

Sosa intervenía en un acto de la asamblea mundial de universidades de la Compañía de Jesús en el Santuario de Loiola

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

El Padre General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa, confirmó ayer que Roma ha dado el visto bueno para abrir el proceso de beatificación del padre Arrupe. Sosa eligió como escenario el Santuario de Loiola para dar la noticia que ya adelantó este periódico, durante su intervención en el acto principal de la asamblea mundial de universidades jesuitas.

«Hemos comenzado seriamente el proceso de beatificación del padre Pedro Arrupe», dijo Sosa y los asistentes, más de 300 rectores y responsables de instituciones de educación superior de la Compañía, rompieron a aplaudir. Tras el anuncio quiso aclarar que «estamos todavía en el inicio del proceso, pero el cardenal vicario de Roma, Angelo de Donatis, ha dado el visto bueno a que su diócesis -donde falleció Arrupe- abra el proceso de beatificación».

El Padre General pidió «rezar» por que la causa prospere y «la colaboración de cualquier persona que pueda aportar algo de información respecto al padre Arrupe y la devoción que se le tiene, que facilitaría la beatificación». Definió al jesuita bilbaíno, que llevó el timón de la Compañía de Jesús durante casi veinte años, como «un hombre de verdad, arraigado en Cristo y entregado a la misión». Si finaliza en canonización, será el tercer padre general de los jesuitas en alcanzar los altares, junto a San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja.

Vocaciones políticas

Sosa intervenía ayer en el acto central de la asamblea que reúne esta semana en la Universidad de Deusto a rectores y responsables de 220 centros de estudios superiores jesuitas de todo el mundo. El Padre General reclamó «esfuerzos especiales» para que la educación superior que ofrece su congregación alcance a «los marginados, empobrecidos, refugiados y desplazados por causa de las injustas relaciones sociales que dominan el mundo actual».

Sosa abordó los «desafíos» a los que se enfrentan las universidades jesuitas en el mundo actual. Destacó como uno de los más importantes el de «alcanzar las zonas geográficamente alejadas o socialmente marginadas». Fijó como otro de los retos jesuitas «provocar un cambio cultural que toque las estructuras de la injusticia de las actuales sociedades».

El máximo responsable de la congregación resaltó como parte de la «tarea educativa» de las universidades jesuitas alentar en algunas personas «la vocación política». En su opinión, «acompañar la formación de quienes escogen servir en la política es una de las mayores contribuciones que podemos hacer para mejorar las sociedades humanas en todas las partes del mundo». Tras la ponencia de Sosa, se llevó a cabo la firma del acta de creación de la nueva Asociación Internacional de Universidades Jesuitas, que dotará a toda la red de «naturaleza jurídica, estructura y estabilidad».

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