Open House, historias que se escriben sobre ladrillos

La peluquería de La Bilbaína, con un sillón clásico. / L. A. GÓMEZ | P. URRESTI

El Festival de arquitectura revelará el 22 y 23 de septiembre los secretos de 70 edificios del Gran Bilbao

OLATZ HERNÁNDEZ

Para conocer la historia de una ciudad, a veces basta con observar sus edificios. En el caso de Bilbao, la ría desempeña un papel fundamental como conductor de la transformación urbana. Desde San Antón y hasta la desembocadura de El Abra, la mayoría de los inmuebles son diferentes y muchas de sus peculiaridades no se aprecian a simple vista, sino que permanecen ocultas tras sus puertas. «En Bilbao la gente tiene muchas ganas de conocer y queremos acercarles espacios que no pueden ver normalmente», explica Jokin Santiago, uno de los promotores del Festival Open House, que el 22 y 23 de septiembre abrirá de manera gratuita las puertas de más de 70 edificios de la villa y, por primera vez, también de Barakaldo.

Claves

Cuándo y dónde
22 y 23 de septiembre en Bilbao y Barakaldo.
Material
Se repartirán guías y mapas con los edificios que se podrán visitar.
Página
Las visitas son gratuitas y no necesitan inscripción. Los voluntarios pueden apuntarse en www.openhousebilbao.org

El año pasado, Iberdrola, el Palacio Chávarri y San Mamés registraron las colas más largas, de casi tres horas. «Este año queremos rescatar pequeñas joyas que pueden pasar desapercibidas». Y para ello contarán con la ayuda de voluntarios que guiarán a los visitantes por los diferentes edificios de la ciudad. «Cualquiera puede apuntarse, no hace falta que sepan de arquitectura». Ya cuentan con unos 300 inscritos, aunque necesitarán muchos más para los inmuebles que se incorporarán este año a Open House. La Iglesia de San Nicolás, el BEC de Barakaldo... EL CORREO ha visitado las entrañas de cuatro de los edificios que participarán en el festival, que nació en Londres hace ya 26 años.

La Orconera Lutxana

Vestigios de hierro

Pabellón industrial de La Orconera.
Pabellón industrial de La Orconera.

Durante el siglo XIX, numerosas empresas se asentaron a orillas de la ría aprovechando la gran actividad minera y exportadora de hierro. Hasta 23 cargaderos se llegaron a concentrar entre el muelle de Olabeaga y la actual dársena de la Benedicta, en Sestao. El de La Orconera es uno de los pocos que han sobrevivido, desafiando al tiempo y a la decadencia con su esqueleto de madera. Su cometido era facilitar el traslado del mineral que se extraía en los montes de Triano y se transportaba en vagonetas hasta la ría, donde se cargaba en barcos con destino a Inglaterra. «En aquellos tiempos esta zona era pleno puerto de Bilbao», explica Andoni Pombo, de Open House.

Orconera Iron Ore Company Limited fue la más importante de las empresas mineras creadas en Bizkaia entre 1871 y 1876. Construyó unos pabellones de uso auxiliar para arreglar las vagonetas averiadas. Uno de ellos, restaurado y pensado para albergar el Museo de la Técnica de Euskadi, también podrá visitarse durante el certamen. Sustentado sobre una estructura de acero, el pabellón cuenta con una grúa móvil que se desplaza por todo el inmueble, de un blanco inmaculado. Aunque antes fue negro carbón.

Museo de Arte Sacro Atxuri

Ecos espirituales

El claustro del Museo de Arte Sacro, antiguo patio de convento.
El claustro del Museo de Arte Sacro, antiguo patio de convento.

Antes de convertirse en museo, ya tenía una conexión espiritual. «Este fue el convento femenino más importante de Bilbao en el siglo XVII», afirma su director, Juan Manuel González. Las dominicas llevaban una vida de clausura y, con vistas al claustro, pasaban el día cosiendo. El patio solo tiene dos alas, algo poco común. Las paredes de ladrillo macizo se sustentan sobre vigas de madera, una de las cuales traza una línea sinuosa. «Con las inundaciones del 83 el edificio sufrió mucho y esa es una de las consecuencias».

La Bilbaína Abando

Un oasis inglés

Si se viera a Phileas Fogg en la capital vizcaína, lo lógico sería pensar que sale de La Bilbaína. El club social 'Sociedad Bilbaína', que en sus inicios tenía su sede en la plaza Nueva, se planteó en 1908 su traslado. La propuesta del arquitecto Emiliano Amann y Amann fue la elegida, creando un oasis inglés en Abando. El inmueble, de líneas eclécticas, fue inaugurado en 1913 y su interior adquiere la apariencia de un palacio. Alrededor de sus sillones de cuero y terciopelo se reunían los más distinguidos empresarios de la época. Estrellas actuales también han recorrido sus pasillos. «Anatoli Karpov jugó veinte partidas aquí y en la sala de billar Bob Dylan se hizo una sesión de fotos para la revista 'Rolling Stone'», relata el jefe de Secretaría, José Luis Cazorla.

Entre las joyas de La Bilbaína destaca el salón de ajedrez, «el más antiguo del mundo en uso» y la biblioteca, con unos cuarenta mil volúmenes, algunos de los cuales se denominan «incunables» y datan de 1450 a 1500. «En la peluquería tenemos un sillón de principios del siglo XX, originario de Nueva York», además de los innumerables cuadros que cuelgan de las paredes. Un auténtico museo.

Sede de EDP Indautxu

Una piel sostenible

La sede de EDP logra luz extra con su 'vórtice' de cristal.
La sede de EDP logra luz extra con su 'vórtice' de cristal.

El edificio de la Sede EDP ha desarrollado una segunda piel. La fachada es la del antiguo Centro Farmacéutico Vizcaíno, construido en 1926, pero su interior es futurista. «Tenemos un vórtice acristalado con el que introducimos la luz dentro del edificio», explica uno de los directivos de la firma energética, Rafa Kareaga. El inmueble, con espacios transparentes y continuos, consigue reducir hasta en un 60% las emisiones de CO2 respecto a otro convencional. Desde sus ventanas se contempla una vista general de Bilbao, desde Zabalburu a la Torre Iberdrola. Una mirada al pasado, pero también al futuro.

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