El Obispado cierra la parroquia de Cristo Rey de Bilbao

Celebración religiosa en la parroquia de Cristo Rey, en una imagen de archivo./Obispado de Bilbao
Celebración religiosa en la parroquia de Cristo Rey, en una imagen de archivo. / Obispado de Bilbao

La Iglesia reconoce que el templo tiene un descubierto de 14.000 euros a los que a finales de curso se añadirán otros 34.500

SERGIO GARCÍA

No corren buenos tiempos para el fervor religioso ni, en consecuencia, para las arcas de la Iglesia. El Obispado de Bilbao ha decidido suprimir la bilbaína parroquia de Cristo Rey, ubicada en el número 64 de la calle Autonomía, ante las cuantiosas pérdidas económicas que arrastra el templo y la caída alarmante de la feligresía. El cierre, conocido ayer al término de la misa mediante un comunicado, se produce apenas dos días después de que el obispo, Mario Iceta, hiciera públicas las cuentas de la diócesis, donde cifró la recaudación en 32,5 millones de euros, un 1,3% menos que el ejercicio anterior.

«Nos dirigimos a vosotros/as para comunicaros una decisión harto dolorosa para todos los que estamos vinculados a esta Parroquia de Cristo Rey». Así arrancaba el comunicado en el que se daba cuenta de la decisión adoptada en el seno de la Iglesia vizcaína, tras analizar un escrito elaborado por el Equipo Ministerial y el Consejo Pastoral y debatido en el Consejo del Presbiterio de la Diócesis, que por mayoría absoluta acordó el cierre del templo. No es la única parroquia de Bilbao en apuros. Esta situación se repite en muchos barrios, si bien la proximidad de ésta a templos como el de La Inmaculada o El Carmen, ha animado a la Iglesia a recomendar un trasvase de feligreses.

Dos han sido, fundamentalmente, los motivos que han desencadenado la medida, el más acuciante la situación económica de una parroquia que forma parte de un edificio industrial del que la Iglesia es propietaria, admite el comunicado, en un 22,06%. La medida se venía gestando desde el pasado abril, cuando el administrador informó a los fieles de los «agobios» que la realización de «reparaciones extraordinarias» en el edificio estaba provocando a los gestores del templo. Desde 2002, señalaba, estas obras habían representado un desembolso de 75.024 euros. «La última derrama -deslizaban las mismas fuentes- asciende a 6.434 euros mensuales», cantidad que se debía abonar «en doce ocasiones» con aportaciones de la parroquia de El Carmen.

Ayudas extraordinarias

Cristo Rey ha recibido en dos ocasiones ayuda de la Caja de Compensación por valor de 12.000 euros, de las parroquias de la Inmaculada y El Pilar, para hacer frente a este descosido, al tiempo que alquilaban durante tres años unos locales a la Fundación EDE, una entidad sin ánimo de lucro, promovida por Ostargi y dirigida a personas y entidades que trabajan en el ámbito de la intervención social, educativa y cultural. Estas aportaciones, sin embargo, no han bastado para atajar el quebranto económico, que en la actualidad se traduce en un descubierto de 14.092 euros, que a finales del curso ascenderá a 34.545. Cantidades inasumibles para una parroquia que cada domingo viene a reunir del orden de 200 euros. Una situación, abundan desde el Obispado, agravada por «el progresivo crecimiento de la indiferencia religiosa y la desafección de la Iglesia», como ponen de manifiesto la disminución de sacerdotes y de fieles asistentes a los servicios dominicales, «unas 280 personas», reconocen estas fuentes.

La iglesia de Cristo Rey fue inaugurada por monseñor Añoveros, entonces obispo de Bilbao, el 6 de enero de 1976, fecha desde la que ha obrado el efecto de faro espiritual para comunidades parroquiales y templos próximos de la Unidad Pastoral de Autonomía-Indautxu. Ahora, casi 43 años después, el templo de Autonomía apura el que es sin duda su cáliz más amargo. El obispo, Mario Iceta, presidirá la última Eucaristía el próximo 23 de diciembre, domingo, a las 12.30 horas.