Una noche de verano en el metro de Bilbao

Varios vigilantes patrullan el andén. /Ignacio Pérez
Varios vigilantes patrullan el andén. / Ignacio Pérez

Más de cien supervisores y vigilantes trabajan de madrugada durante los fines de semana en el suburbano para que miles de personas disfruten en paz del ocio estival y las fiestas de los pueblos

Josu García
JOSU GARCÍA

Personas que vomitan en papeleras o dentro del tren. Hombres ebrios tumbados en mitad de la estación. Un joven con nariz de payaso que protesta por el «elevado» precio del billete. Y viajeros que se quedan dormidos y amanecen en cocheras. También una mayoría conformada por miles de usuarios que muestran un comportamiento exquisito. Todo puede pasar en el metro en una noche de verano. El más exitoso y querido de los transportes públicos vizcaínos es una radiografía de nuestra sociedad, un reflejo democrático en el que uno puede observar a un joven vestido con ropas caras y reloj de oro en la muñeca sentado junto a un mantero que hace unas pocas semanas cruzó el Estrecho en patera.

Cuando cae el sol, todo esto acaece en el metro, que en estas fechas afronta el reto de llevar a miles de vizcaínos de fiesta y devolverles luego sanos y salvos a su hogar. Un desafío que requiere del buen hacer de más de un centenar de trabajadores, entre vigilantes de seguridad, conductores, supervisores, personal del puesto de mando central o empleados de limpieza.

EL CORREO pasó la noche del viernes y la madrugada del sábado con ellos, en un largo viaje de siete horas al epicentro de los festejos patronales de Santurtzi y Barakaldo. En una jornada como ésta, el servicio nocturno (con trenes cada 30 minutos a los ramales y 15 en el tronco central) atrae a unos 30.000 viajeros, que pasan del coche y de las graves consecuencias que puede tener el ir bebido al volante.

«El metro es siempre la mejor opción si vas de fiestas en el Gran Bilbao», opina Unai Méndez, un joven baracaldés que reniega hoy de su pueblo natal para asistir al concierto de Doctor Deseo en la vecina Santurtzi. Son las doce menos cuarto de la noche y los viajeros se muestran muy animados y locuaces en la estación de Ansio. Hace cinco minutos que un vigilante le ha quitado un globo de helio con la forma de Bob Esponja a un niño para su disgusto. «Son las normas. Resultan peligrosos y están prohibidos». Este juguete podría escaparse y chocar contra la catenaria, lo que causaría una pequeña explosión y la interrupción del suministro eléctrico por sobrecarga (el gas interior no es tan noble como el helio y combustiona).

Nuestra singladura arranca en Ansio, un poco antes de la medianoche. Nos dirigimos primero a Bilbao, a comprobar cómo encaja la capital el golpe cuando dos pueblos de bastante entidad sacan a la calle su arsenal festivo, en un intento de rivalizar con la oferta de ocio del gigante de titanio. El tren no va muy lleno. Uno puede tomar asiento sin problema. Muchos de los viajeros son familias que vuelven a casa desde las barracas. Los carritos de niños se entremezclan con adolescentes que regresan al hogar pendientes de cumplir con el reloj.

Un joven con nariz de payaso protesta por el precio del billete y un hombre ebrio es atendido. / Ignacio Pérez

En el Casco Viejo, la cosa está muy tranquila. Decidimos bajarnos para emprender el viaje de vuelta hacia Barakaldo. En el andén no hay mucha gente esperando, menos de medio centenar. Montamos en el primer convoy con destino Kabiezes. Abordamos a los guardias de seguridad.

- ¿Cómo va el servicio?

- Bien. Noche tranquila, por ahora.

- ¿Esperáis que se complique?

- No. Igual mañana (por anoche) pasarán más cosas, porque en la madrugada del domingo sale más gente y se bebe más. Pero el suburbano es un sitio seguro. A mí me lo parece por lo menos. No tiene nada que ver con Madrid u otras ciudades que conozco.

Metro Bilbao no facilita nunca datos sobre seguridad más allá de la fría estadística de que hay 2,2 incidentes por cada 100.000 viajeros. Pero para hacerse una idea, este diario ha tenido acceso al balance del fin de semana en el que Bilbao acogió las finales europeas de Rugby. Entre el 10 y el 13 de mayo hubo 33 anotaciones en los partes. Fueron cuatro jornadas en las que se registraron cerca de un millón de desplazamientos. Por ejemplo, se sorprendió a tres personas «orinando o defecando» en las estaciones. Hubo 9 viajeros sin billete, un presunto graffitero, una persona fumando en el interior de un tren y dos personas que invadieron la vía.

«La gente se queda con las noticias del joven al que le clavaron un vidrio en el ojo en Navidad o cuando, hace diez años (fue realmente hace 12), unos vándalos destrozaron la estación en las fiestas de Algorta, pero esas cosas son muy excepcionales», afirma el vigilante, un veterano que prefiere guardar el anonimato porque no se les permite hablar de este tipo de asuntos con los periodistas.

Estaciones 'calientes'

En cada parada, uno de los dos agentes de seguridad abre la puerta y saluda a sus compañeros que están en las mezzaninas (los vestíbulos donde se hallan las canceladoras). «Es para que sepamos que todo está bien en el tren y en la estación». Esta noche trabajan decenas de estos profesionales. Metro Bilbao no desvela su número porque «no queremos dar pistas a los malos». Pero en cada terminal hay una pareja y, en cada tren, también hay presencia de este personal. Además, en las estaciones 'calientes' (esta noche Santurtzi y Barakaldo, y en menor medida Bagatza, Abando y Casco Viejo) hay un equipo especial de entre seis y ocho profesionales. Dos coches recorren las dos márgenes de la ría para acudir como refuerzos en caso de necesidad. A ello hay que sumar las 800 cámaras que todo lo ven.

A la 2.30 horas llegamos a Santurtzi tras haber parado en Barakaldo, donde hace un rato ha habido una actuación por la indisposición de una viajera que había bebido más de la cuenta. El tren está bastante lleno y suben algunas personas con bolsas con bebidas. Pero nadie se lleva la botella a la boca. Está prohibido y los viajeros lo saben.

El exceso de alcohol es el gran enemigo de la paz del suburbano. A medida que pasa la noche va aumentando el número de borrachos que se arrastran por el andén. Algunos quedarán tendidos en mitad de la estación, lo que obliga a actuar a los vigilantes. Nos instalamos un par de horas en Santurtzi, donde el trasiego de personas es continuo. No hay incidente alguno. La gente está a lo suyo: la mayoría atenta a la pantalla de su teléfono móvil mientras espera el convoy que les devolverá a casa.

La madrugada se va consumiendo y las personas que regresan de fiesta se mezclan con algunas personas con mochila que se dirigen a sus puestos de trabajo. En los andenes hay restos de suciedad: un par de latas y alguna bolsa de plástico vacía, pero en general el suburbano está pulcro, sinónimo de que ha sobrevivido a otra noche de verano.

Las claves

30.000
personas se suelen mover en noches como la del pasado viernes en el metro, que ofrece trenes cada 30 minutos a los ramales y cada 15 en el tronco común entre las once de la noche y las seis de la mañana.
Guerra al helio
En la madrugada del sábado se requisaron varios globos de helio (realmente no llevan este gas, sino otros menos nobles e inflamables). El motivo es que si se escapan y tocan la catenaria podrían explotar, generando una sobrecarga eléctrica que desembocaría en un parón en el suministro.
33
incidencias hubo en los cuatro días de servicio especial con motivo de las finales europeas de rugby, entre el 10 y el 13 de mayo. En esos días pasaron cerca de un millón de personas por las instalaciones de Metro Bilbao. Hubo tres casos de viajeros «orinando o defecando» en los andenes y a una persona se la identificó por fumar, mientras que se contabilizó una agresión a un vigilante y nueve personas sorprendidas viajando sin billete. También se detectó la presencia de un graffitero y se registraron algunos daños en las instalaciones, como una pintada en el interior de un tren.
Balance del día
La inmensa mayoría de pasajeros muestra un comportamiento correcto
Pulcritud
Al final de la noche hay alguna lata o bolsa en los andenes, pero en general el metro está limpio

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos