Vecinos de tres barrios de Arrigorriaga denuncian doce robos en menos de un mes

El Ayuntamiento desmiente que se trate de un repunte de la inseguridad y asegura que obedece a un episodio «puntual»

ASIER ANDUEZA

Los vecinos de Makua, Arandia y Landarraga, todos ellos barrios de Arrigorriaga, han sufrido doce robos en sus casas en menos de un mes. Tan elevado número de casos ha colmado su paciencia y, convencidos de que las denuncias no son suficientes, han dado un paso más en la búsqueda de una solución. Han puesto en marcha una recogida de firmas, tanto por las calles del municipio como a través de la plataforma Change.org. En poco más de dos semanas han sumado 640 apoyos que acaban de entregar al Ayuntamiento.

Los residentes no dudan en tachar la situación como un «grave deterioro de la seguridad ciudadana, en forma de robos con asalto a domicilios». La zona de Makua es una de las más afectadas. Con numerosos chalés, el enclave era hasta no hace mucho «una zona segura y tranquila». «Ahora, los delincuentes están actuando con aparente impunidad, forzando puertas y ventanas. Y esto es intolerable», reclama una de las portavoces de los afectados, que no quiere dar su nombre «porque vamos todos en conjunto».

Los casos son bastante similares. Los ladrones acceden a las viviendas durante el día. «Saben que en horas diurnas la gente se va al trabajo y las casas quedan vacías», confirman. En uno de los asaltos no solo se llevaron el botín encontrado entre las cuatro paredes, sino algo más. «Pasaron por el garaje y como la familia había dejado ese día el coche en casa, pues se lo llevaron. Aún no lo han localizado», lamenta la portavoz.

La coincidencia y el aumento de los casos han puesto a todos alerta ante cualquier movimiento que les resulte extraño o ante la presencia de personas ajenas a los vecindarios. Así, «hemos comprobado que hay una persona, que suele llevar una gorra, que se hace una ruta por las puertas llamando a los timbres». «Estamos seguros de que es para comprobar si hay alguien dentro, a qué horas y así avisar a sus compinches», desvelan las mismas fuentes, que alertan de que «hay varios individuos que hacen algo muy parecido». Son varios los testimonios que corroboran este extremo, dado que se trata de una zona muy transitada, próxima a la estación de tren, y en la que, además, se ubica la residencia de ancianos.

Pisos cerrados a cal y canto

Su reclamación ante el Ayuntamiento es clara. Quieren que «con carácter inmediato se tomen las medidas preventivas más eficaces para revertir esta situación, que nos tiene atemorizados». «Es patético ver las casas cerradas a cal y canto durante las ausencias del día para evitar este tipo de asaltos que, por el momento, no han causado daños a personas», protestan.

En el Consistorio niegan que se trate de una situación de aumento extraordinario de la delincuencia en la localidad. En todo caso, califican los episodios de las últimas semanas de «algo puntual». «No hay robos cero en ningún sitio», sentencia un portavoz municipal.

Desde el equipo de gobierno que lidera el alcalde, Asier Albizua, prefieren no dar más detalles y aseguran que hoy comparecerán en rueda de prensa para ofrecer datos concretos sobre la seguridad en el municipio en comparación con otras zonas de Bizkaia. En el encuentro -en el que estarán presentes Asier Agirre, concejal delegado del departamento de Recursos Humanos, el propio regidor y el responsable de la Policía local-, también presentarán sus planes de futuro para reforzar la seguridad ciudadana en Arrigorriaga.

 

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