Vecinos recogen firmas para poner un busto en honor al 'cura de Ariz'

Pese a que han pasado 30 años desde su muerte, aún pervive la memoria de «la gran labor y generosidad» de Fernando Barkin

LEIRE PÉREZ BASAURI.

Hay personas que fallecen, pero su llama se mantiene viva pese al paso del tiempo. Es el caso de Fernando Barkin, párroco del barrio de Ariz durante más de dos décadas. Vecinos de la populosa zona basauritarra han iniciado una recogida de firmas para que el Ayuntamiento levante una «estatua o un busto» entre la Casa Torre de Ariz y la ermita de la barriada. Creen que cuando se cumplen «tres décadas de su fallecimiento» -murió el 17 de mayo de 1999- es momento de honrar a esta «gran persona», explica Pedro Mari Lezameta, más conocido como 'Peto'. «Fue una persona que hizo mucho por esta zona», defiende al tiempo que recuerda que tiene una calle con su nombre. «Cualquiera no la tiene», apunta.

Cura de Nuestra Señora de las Nieves durante más de veinte años, protegió a los más desfavorecidos, lucho contra las injusticias de una época marcada por el Franquismo y dejó un importante legado cultural y asociativo. «Lo que llevaba mal era que le mintieses, pero sí le decías la verdad siempre te apoyaba y tendía una mano. En muchas ocasiones se jugó el tipo y permitió celebrar reuniones sindicales en una época en la que no estaba permitido», recuerda Javi Ucelay, otro de los impulsores de la iniciativa.

Fue férreo defensor de la libertad, pero también de la cultura, el folclore y del euskera. Impulsó la creación de la ikastola de Ariz y del grupo de danzas Edurre. Pero ahí no quedó su labor. En un tiempo en el que los niños y jóvenes tenían pocas opciones de ocio, montó unas colonias. «Más de 4.000 niños disfrutaron de la iniciativa en Cerezo del Río Tirón, pero es que además lo montó de tal forma que mientras los niños disfrutaban, padres del barrio trabajaban allí como cocineros y de otras cosas», recuerda Ucelay.

En el barrio basauritarra aún se le recuerda como férreo defensor de la libertar y el euskera

Incluso puso en marcha una escuela de Maestría. Contactó con personas del barrio que tenían oficios como mecánicos, electricistas o contables y les convenció para que enseñasen su profesión a los jóvenes basauritarras.

Personaje destacado

Muchos pueden preguntarse qué ha sucedido para que su legado vuelva a nombrarse tantos años después de su fallecimiento. Los impulsores de la iniciativa reconocen que «se tenía que haber hecho algo antes», pero la rapidez con la que pasa el tiempo y los quehaceres diarios lo fue relegando a un segundo plano. La idea de homenajearlo resurge con un estudio que está llevando a cabo el Ayuntamiento en el que se pregunta a los residentes por los recuerdos que mantienen de sus barrios. «Al participar en este trabajo nos dimos cuenta que de lo que más hablamos fue de la vida de Fernando Barkin y fue entonces cuando decidimos que se le recordase», aseguran.

«Nadie se ha negado a darnos su apoyo. Hay gente que era religiosa, pero también otros que no lo eran y a los que ayudó a su familia cuando llegaron a trabajar a Basauri. Con todo el mundo fue generoso», resaltan tanto Ucelay como 'Peto'. «Nosotros tuvimos la suerte de conocer a una persona que se desvivía por los demás con humildad». Desde el Ayuntamiento portavoces municipales explicaron que «estudiaremos la propuesta junto con el resto de fuerzas políticas».