Un plano de la época pone en valor el pasado medieval de Orduña

El nuevo mapa detalla cómo era Orduña en 1942. / A. O.
El nuevo mapa detalla cómo era Orduña en 1942. / A. O.

La localidad posee un casco antiguo que alcanza las seis hectáreas, uno de los más extensos de Bizkaia

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

El Ayuntamiento de Orduña ha instalado en plena Foru plaza, en el centro de la ciudad, un plano medieval de la ciudad tal y como era en 1492. En él se pueden observar los tres núcleos urbanos que tenía la única ciudad de Bizkaia. La imagen se han impreso en azulejos y está ubicada sobre un soportes de hierro.

Ya en 1.229 Orduña estaba poblada. Junto a Balmaseda, Bermeo, Plentzia, Otxandio y Lanestosa se incluye dentro del primer grupo de fundaciones medievales vizcaínas. Todo indica que su creación obedeció a la necesidad de garantizar el tráfico de mercancías entre la meseta y el litoral vizcaíno. Sin embargo, la de la localidad de Nervión-Ibaizabal tiene sus propias peculiaridades. Lo saben bien en la oficina de turismo local.

«En el mapa de aquel entonces se ve con toda claridad que nuestro casco medieval tiene una planta regular y que es muy especial ya que la nuestra es la única ciudad que tiene plaza central», ensalzan. Hay que añadir, además, que es una de las de mayor extensión, con nada menos que seis hectáreas, comparable a los grandes núcleos medievales de la época, que entonces ya eran Bilbao o Bermeo.

En los primeros pasos del asentamiento, existía un núcleo cercado compuesto por las calles Carnicería, Medio y Hierro. Sin embargo, esta imagen cambió considerablemente en 1330, cuando un incendio arrasó las calles Francos, Orruño, San Juan y Canicería vieja. Posteriormente, en 1536 se reedificaron buena parte de San Juan y San Lucas.

Con el paso de los siglos el centro urbano creció y cambió hasta llegar a la imagen actual. Sin embargo, la época medieval está muy presente aún hoy. Basta con echar un ojo, por ejemplo, a las casas que aún conservan el escalonamiento de la fachada de un piso a otro, resultado de la falta de espacio edificable en un momento en que se da un gran aumento demográfico. También es pintoresco el hecho de que las calles que se observan en este mapa medieval ya reflejan un callejero que parece diseñado a escuadra, con vías rectas que se cruzan unas con otras perpendicularmente y profusión de ángulos rectos casi perfectos.

 

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