Orduña rinde tributo a La Antigua

Los cabezudos animaron la mañana. / A.A.
Los cabezudos animaron la mañana. / A.A.

En el día grande, el Santuario recibió la primera procesión de las tres que marcan la las fiestas de 'Ochomayos'

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

«Es un día para pasar en familia tranquilamente, es el día de Orduña por excelencia». Y ayer, bajo esa premisa, la asistencia de personas naturales de la ciudad que residen en otros municipios y de vecinos que pidieron el día libre estuvo asegurada. Cada 'Ochomayo', el programa festivo rinde tributo a la patrona, la Virgen de La Antigua, y, como todos los años, el tradicional desfile de la comitiva institucional abrió los actos desplazándose desde la Foru plaza hasta el Santuario, algo que harán hoy los vecinos de las Juntas de Arrastaria y el domingo los de Saratxo, ambos en Amurrio.

Portando el pendón con el escudo, Rocío Matías, la concejala más joven del Ayuntamiento, protagonizaba como manda la tradición el desfile, abierto por la banda de txistularis y dos maceros como los que tiene también la Diputación de Bizkaia. Tras la misa mayor, decenas de devotos se acercaron a besar la mano de la santa en una jornada de vuelta a casa.

Entre los orduñeses que residen fuera pero que no faltan a la cita con La Antigua se encontraba Román Arrazubia, que reside en la República Checa. «Para mí esta fecha es la mejor época del año, me emociono cuando vengo para 'Ochomayos' y veo a lo lejos la sierra», confesaba este joven de 28 años, que cuando residía en el municipio estaba muy involucrado con las fiestas, en las que ejerció de cabezudo de la comparsa Bihotza. «Los que hemos estado en este grupo podemos decir que son los que trabajan más tiempo en las fiestas», aseguraba.

Asun Korkostegi vive habitualmente en La Rioja, pero siempre acude a Orduña en un día como el de ayer y aprovecha para ver los toros y, este año, homenajear a Fandiño. Pero las celebraciones también son para los que, día tras día, están la ciudad.

Comer en familia

José Luis Solaun las disfruta como el que más cumpliendo con su función de cocinero en las comidas populares. «Estas fechas son para salir a potear hasta tarde y después retirarse a comer con la familia», señalaba. Según explicaba, en Orduña tienen mucho arraigo las comidas populares, pero sobre todo los txokos. «Algunos familiares van al mediodía a la misa mayor en La Antigua y siempre terminamos escuchando a la banda municipal», precisaba.

Si bien toda la actividad del día grande no se concentraba solo en el entorno del Santuario. En el centro, Carlos, el del Donato, estuvo muy pendiente de los cabezudos, que desfilaron a las 12.00. No fue el único. Izaro, Zigor y Etxosi, como muchos vecinos, salieron a la Foru plaza con sus hijos vestidos para la ocasión y disfrutar de estas figuras en «un día familiar». Eso sí, no siempre toca cocinar en casa. Karmele González y sus compañeras del restaurante Llarena puntualizaban que despachan muchos más menús del día en los que, como en «toda buena mesa orduñesa», no pueden faltar los perretxikos, también sagrados en la localidad.