Ollargan, un barrio nacido del barro

Los vecinos crearon ellos mismos el barrio a finales de los sesenta. /E. C.
Los vecinos crearon ellos mismos el barrio a finales de los sesenta. / E. C.

Se cumplen cincuenta años de que obreros y sus familias levantaran viviendas en esta zona de Arrigorriaga

CRISTINA RAPOSOARRIGORRIAGA.

Durante el siglo XX el proceso de industrialización y la incesante búsqueda de trabajo obligaron a muchas personas y familia enteras a tener que desplazarse hacía pujantes ciudades industriales. Iban en pos de un futuro mejor y a comenzar una nueva vida. Ejemplo de aquella migración fueron muchos de los vecinos que hoy en día residen en Ollargan. Este barrio que pertenece al municipio vizcaíno de Arrigorriaga nació en el año 1969. Por aquel entonces era un paraje en el que únicamente podían encontrarse barro y piedras. De hecho, las personas que hace medio siglo establecieron sus vidas en dicho terreno construyeron con sus propias manos las chabolas que durante años fueron sus hogares. Una realidad que terminó dando un vuelco en la década de los 70 con la llegada del párroco Félix Jiménez.

Ante la precaria situación que vivía el barrio, el diocesano reunió a «un gran número de personas» para mejorar las condiciones de vida. «Gracias a Don Félix se estableció una escuela, atención médica y sanitaria, abastecimiento de comida y muchas otras cosas más. Todas las infraestructuras del barrio nacieron de su iniciativa, de su esfuerzo y de su capacidad de organización», recuerda agradecida Modesta Merchán, miembro de la Asociación de Vecinos de Ollargan.

Las vías separan esta zona de Abusu.
Las vías separan esta zona de Abusu. / E. C.

Aunque ha pasado medio siglo desde entonces, la ciudadanía aún no ha olvidado aquellos duros años. Con la intención de recordar y homenajear el trabajo que cientos de personas realizaron en aquella época, desde la Asociación de Vecinos de Ollargan diseñaron para el pasado sábado un programa de actividades que no tenía otro objetivo más que el de poner en valor la historia de sus vidas. «Hemos organizado una exposición con antiguas fotografías que los propios residentes han cedido y un vídeo con el testimonio de los que vivíamos aquí en aquellos años», detalla Merchán. El festejo logró congregar a cerca de 300 personas.

La cápsula del tiempo

Todos juntos realizaron una cápsula del tiempo. Se ha colocado bajo un monolito que contiene las coordenadas del barrio de Ollargan. En ella se guardaron fotografías y recuerdos antiguos, pero también presentes que recogen pequeños retales de las vidas de las personas que hoy conforman el barrio. Unas historias que serán desenterradas dentro de 25 años.

«Nos pareció algo original y bonito. Aunque algunos ya no vayamos a estar aquí cuando eso ocurra nuestros hijos y nietos si estarán y entonces ellos tomarán nuestro relevo», expresaba emocionada la componente de la asociación de vecinos. Y es que la lucha que desde hace años han liderado conjuntamente los residentes de este enclave vizcaíno ha creado un «vínculo de solidaridad muy especial entre las personas que vivimos aquí». Algo digno de ser mantenido y recordado durante muchas generaciones.