«La moda es una esclavitud para los cuerpos»

Imagen de uno de los cursos de Marienea. / E. C.
Imagen de uno de los cursos de Marienea. / E. C.

La Casa de la Mujer imparte un taller hasta el mes de marzo en el que enseña a coser desde una «perspectiva feminista»

LEIRE PÉREZ BASAURI.

La Casa de la Mujer 'Marienea' de Basauri impartirá hasta el próximo mes de marzo un taller para aprender a coser. La actividad, sin embargo, poco tiene que ver con la idea que se puede tener de un lugar en el que varias féminas se reúnen para aprender a confeccionar ropa, pero también a pasar el rato y hablar de sus cosas.

El nombre de las jornadas 'Crea, cose y empodérate', ya deja entrever que las participantes en este curso se llevarán un valor añadido porque la actividad les hará reflexionar sobre cómo la moda puede llegar a oprimir a las mujeres. Maddalen Aduriz, profesora de diseño textil y experta en Igualdad, será la encargada de gestionar la actividad. Y es tajante en sus afirmaciones. «El sistema de la moda nos oprime. Por un lado, hay una explotación laboral y da la casualidad que la mayoría de las personas que se dedican a este sector, son mujeres y además por otro, hay una explotación y una esclavitud de los cuerpos. Compramos de forma compulsiva».

«El consumo es muy feminizado. Nosotras mismas nos esclavizamos porque siempre tenemos que estar super guapas, incluso llegando a trastornos alimenticios y operaciones de estética. Nos ponen un canon de belleza que nos manipula y que está dirigido a gustar a los hombres», apunta la experta. «Es una mentira que porque estemos más delgadas, vamos a estar más sanas», asegura.

En su opinión, cuando el arte de coser pasó de la esfera privada en la que mayoritariamente trabajaban mujeres, a la pública, los hombres tomaron el poder y fue entonces cuando la moda se convirtió en una forma de «manipular». Y es que la industria nos lleva a comprar aunque no necesitemos en muchas ocasiones lo que adquirimos, pero además somete a la mujer a cumplir unas medidas concretas, lo que las obliga a no comer lo que quieren, e incluso a someterse a unos roles y estereotipos.

«Es importante que sepamos que hay alternativas, que hay un consumo consciente y que existen diseñadores a nivel local, que actúan de forma sostenible como el proyecto campaña Ropa Limpia de Setem y la iniciativa Fashion Revolution», un movimiento que surgió a raíz de que se derrumbase un edificio en Bangladesh y falleciesen 1.138 personas.

Pero además este taller permitirá a las catorce asistentes, que se han inscrito, hacerse su propia ropa. «El patronaje industrial invisibiliza los cuerpos. Aquí los recuperaremos. Podrán crear lo que quieran y aprender a no consumir tanto», defendió Aduriz.

 

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