«Estamos encantados con la rampa nueva porque en Urbi vivimos muchas personas mayores»

Ramona Anzizar y Rosi Quejo llevan toda una vida residiendo en Urbi y ayer estrenaron la nueva pasarela. / LEIRE PÉREZ
Ramona Anzizar y Rosi Quejo llevan toda una vida residiendo en Urbi y ayer estrenaron la nueva pasarela. / LEIRE PÉREZ

Los vecinos de este barrio de Basauri agradecen al Ayuntamiento la inversión realizada para mejorar su movilidad

LEIRE PÉREZ BASAURI.

«Estamos encantados con la rampa nueva porque en Urbi vivimos muchos mayores». Así de contenta se mostraba ayer Ramona Anzizar pocas horas después de que el Ayuntamiento de Basauri diese por inaugurada la nueva pasarela del barrio, un pasillo que, tras una inversión de 102.281 euros, une dos de las plazas altas y permite a los vecinos pasear sin mayor problema. Octogneraria y vecina de la llamada 'Colmena', para ella la ejecución de esta obra, una vieja reivindicación vecinal, es «todo un acierto». Residente en el número 25 valora aún más el paso porque ya tiene dificultades para andar.

«Aquí se ha caído mucha gente. Además las escaleras las han dejado después de la reforma del patio más altas de lo que ya eran», lamenta Mari Paz, una vecina gallega que prefiere no dar más datos sobre su identidad, pero que admite que lleva «más de cuarenta años» viviendo en la zona. «Casi no sube nadie de lo complicado que está», comenta. «Ahora podemos salir para todas direcciones. La pasarela me viene genial para poder ir a tomar un café cuando saco a mi perrito. Antes no podía abandonar esta zona porque bajar las escaleras me da miedo» defiende Rosi Quejo, vecina del número 27 y también residente desde hace más de cuatro décadas en Urbi.

Justifican la necesidad de atender su queja para que se construyese la plataforma porque «aquí hace tiempo que dejó de haber comercio». «Fueron poco a poco cerrando y nos vemos en la obligación de ir hacia Ariz, allí están los supermercados, el ambulatorio, el metro...», enumera.

Los mayores, aunque también los más jóvenes del barrio tendrán unas comunicaciones más fáciles, podrán ir al centro, pero incluso pasear por el entramado de calles que dibuja esta zona y en la que los arquitectos de la época pusieron decenas de escaleras para comunicar los bloques, la mayoría gran altura, que se levantaron en la década de los cincuenta.

Carmen Jiménez acompañada de su marido también aprovechó ayer para pasear. Otros como Emiliano Montero, también vecino del lugar no guardaba piropos. «Es elegante» decía mientras la miraba. «Yo paseo mucho por aquí», comenta.

La pasarela tendrá una longitud de 11,53 metros y una anchura útil de 3 metros. Se ha tardado tres meses en construir.

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