Diez años sin piscina grande en Orduña

Estado del vaso grande, agrietado desde una tromba de agua que cayó en 2008. / A. ANDUEZA
Estado del vaso grande, agrietado desde una tromba de agua que cayó en 2008. / A. ANDUEZA

La temporada de baño arranca con mejoras en las instalaciones de La Muera, pero sin visos de solución para las grietas del vaso olímpico

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

Una tormenta y una crisis económica. Con esos ingredientes, los vecinos de Orduña llevan ya desde hace una década sin piscina grande. El vaso olímpico de las instalaciones de La Muera, completamente agrietado a causa de una fuerte tromba de agua que tuvo lugar en junio de 2008, permanece cerrado el baño. Su reparación exigiría una reforma integral, unas obras que, según cifró el propio Ayuntamiento en 2010, ascenderían hasta los 2,7 millones de euros, inasumibles para las arcas municipales.

Desde entonces, los diferentes equipos de gobierno que han pasado por el Ayuntamiento no han dado con la solución. Así que el aforo de 2.400 personas se reduce a la hora de bañarse a 248, en la piscina pequeña y la mediana. «Cubre unos 70 centímetros y el problema es cuando se llena de gente, especialmente de menores, porque los mayores no podemos nadar en ella», lamenta un usuario, Francisco Aguirre. Para compensar la ausencia de piscina grande, el Consistorio ha tratado este año de mejorar el resto de las instalaciones, trabajos que económicamente están al alcance de una localidad como Orduña. Nuevos juegos infantiles, sustitución de la maquinaria subterránea, instalación de vallas, hormigonado del campo de futbito, mejoras en el bar... Así hasta 25.000 euros en obras de mantenimiento.

2,7
millones de euros costaría reformar las piscinas, según un proyecto de 2010.
2.400
personas es el aforo, aunque las piscinas mediana y pequeña tienen capacidad para 248.

Por el momento, la Administración local no ha mostrado intención alguna de reformar el costoso vaso principal. Tampoco de seguir adelante con la construcción de un lago artificial en la zona de La Paul, proyecto que lideró EH Bildu en su primera legislatura al frente del Ejecutivo local como alternativa al complejo de ocio de La Muera y del que no se ha vuelto a hablar desde hace años.

Precio como otros pueblos

Los usuarios, pese a abonar 3,5 euros de entrada -en Llodio por ejemplo cuesta 3,15-, se resignan. Y ven el vaso medio lleno. «Menos mal que tenemos funcionando la mediana, porque como se estropeara esa también...», señala José Mari López, otro asiduo. En su caso, más que la ausencia de piscina grande, destaca que «lo malo» actualmente es que «ya no se utiliza el agua salada de La Muera. Antes las piscinas eran saladas y mucha gente iba a su manantial a utilizar sus propiedades curativas».

Los usuarios, en todo caso, llegan «en cuanto sale un poco el sol», asegura Unai Isasi, responsable del bar de las instalaciones, que abre este fin de semana. El gestor del establecimiento hostelero confía en que «el buen tiempo acompañe» después de un arranque de temporada complicado.

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