El comedor del colegio de Orduña servirá productos locales a partir de septiembre

Cocina municipal de Orduña / e. c.
Cocina municipal de Orduña / e. c.

Tras diez años de lucha, el Gobierno vasco da luz verde al proyecto tras haber finalizar las obras para acondicionar su cocina central

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

En ningún sitio se come mejor que en casa. Sin embargo, a partir de septiembre, los niños del Colegio Público de Orduña podrán disfrutar de un almuerzo muy sano preparado en el comedor escolar autogestionado. Con el inicio del nuevo curso, 150 alumnos se beneficiarán de los servicios de la cocina municipal orduñesa, ubicada en las instalaciones de la residencia de la tercera edad, y cuyas obras de acondicionamiento acabaron el pasado mes de junio.

«Los trabajos han consistido en acondicionar una zona de almacén» para aumentar su capacidad y así poder dar servicio a la escuela», según explican fuentes municipales. Como añade la AMPA orduñesa, «también se ha variado el flujo de salida de los platos preparados, ampliando la construcción adosada a la residencia, que anteriormente albergaba la caseta de los gases». Gracias esas modificaciones, la cocina está ya preparada para encender sus fogones y ofrecer platos elaborados con materias primas de proximidad de productores locales, más frescas y ecológicas. Y esto le da un valor añadido, porque los alumnos comerán alimentos de su entorno.

Prolongado ha sido el pulso que han mantenido las instituciones orduñesas con el Gobierno vasco durante 10 años para lograr autogestionar el comedor de la escuela municipal. Para conseguirlo el Consistorio ha tenido que invertir 310.000 euros en la adecuación de la cocina, que da servicio a la residencia de ancianos, situada a tan solo cinco metros del centro escolar. Sanidad Pública del Gobierno Vasco ha dado por fin luz verde a un proyecto piloto para los dos próximos años a condición de «ampliar la cocina, instalando un espacio de almacén y otro de limpieza, como ya hemos hecho», indican desde la asociación de padres y madres.

La técnico municipal, Marijo Imaz, critica que las instituciones ven los proyectos ganaderos con malos ojos y «aunque nosotros vamos a poder seguir adelante, si otro municipio quiere seguir nuestros pasos, va a volver a tropezar con los mismos problemas». Sin embargo, destaca que las movilizaciones llevadas a cabo han servido para que la ciudadanía «entienda y valore más lo que significa esta iniciativa que fomenta la economía circular».

Este tipo de proyectos son un impulso para el primer sector y generan un impacto económico notable que se mide con cifras. «Desde 2015, la puesta en marca cocina central para los mayores de la residencia, ha supuesto más de 100.000 euros en ingresos para los productores locales. Es un dinero que antes no se quedaba aquí».