Clases de árabe y comida típica de Marruecos para jóvenes de Etxebarri

Los jóvenes Khalid, Ander, Neli y Elena trabajaron juntos. /  L. P.
Los jóvenes Khalid, Ander, Neli y Elena trabajaron juntos. / L. P.

Un grupo de tiempo libre rehabilita una casa rural en Arrankudiaga junto a jóvenes magrebíes: «las reparaciones son una excusa para convivir»

LEIRE PÉREZ BASAURI.

La última semana ha calado en un grupo de jóvenes de Etxebarri. Ponerse en la piel de inmigrantes de 19 y 20 años ha sido la experiencia que les ha tocado vivir a 'Jotake', una decena de chicos y chicas que llevan desde los nueve años vinculados a San Antonio Gaztediak, los grupos de tiempo libre de la localidad. Durante seis días han convivido con chavales de su edad llegados desde Marruecos y juntos han dado un lavado de cara a la casa en la que les ha acogido la Fundación Harribide, en Arrankudiaga.

Después de un año intenso de reuniones y convivencias los jóvenes de Etxebarri han participado en una iniciativa que les ha dejado «poso, una experiencia vital». Han puesto en marcha una huerta, barnizado los marcos de las ventanas, pintado una puerta y realizado otros arreglos. En la casa, cedida por la Iglesia a Harribide, residen los jóvenes marroquíes, que dejaron su país en busca de un futuro mejor. Aún no lo han encontrado, pero gracias a la fundación tienen un hogar y comparten techo con un párroco que les guía en su aprendizaje. «Con estos grupos intentamos impulsar un compromiso social, que sus integrantes vivan experiencias para que adquieran el sentido crítico de las cosas», aseguran.

Para ello, el equipo formado por 25 personas han trabajado juntos, pero también han disfrutado. «Las reparaciones eran la excusa para convivir», señalan. En estos días han intercambiado conocimientos de árabe y euskera, aunque también han jugado, ido a la piscina y hasta elaborado comida típica de Marruecos.