Las cigüeñas vuelven a los edificios de Orduña de los que se retiraron sus nidos

Imagen de la iglesia de la Sagrada Familia de Orduña, antes de retirar los nidos. / ASIER ANDUEZA
Imagen de la iglesia de la Sagrada Familia de Orduña, antes de retirar los nidos. / ASIER ANDUEZA

Las primeras parejas ya están reconstruyendo las estructuras en la iglesia de la Sagrada Familia

ASIER ANDUEZA ORDUÑA.

Las primeras cigüeñas acaban de llegar a Orduña. Cuatro ejemplares han anidado ya en la Sagrada Familia, justo donde hace unos meses el Gobierno vasco, el Ayuntamiento y los Josefinos decidieron retirar los nidos que habían construido porque podían suponer un peligro para los viandantes. Las aves han pasado unos meses fuera y a su vuelta, al verse sin las estructuras, han dado comienzo a la ardua tarea de volver a construirlas.

«Son animales de costumbres y siempre se aposentan en los mismos sitios por mucho que se empeñen en retirarlos», asegura José Mari Pedrajas, de la Sociedad de Caza y Pesca de la localidad que se encarga de cuidar a estas zancudas cuando llegan a Orduña.

En la iglesia de Sagrada Familia, se suelen concentrar 12 polluelos y 6 ejemplares. El año pasado decidieron emigrar a esta ciudad 28 ejemplares, es decir, 14 parejas. Cada una suele tener de dos a tres polluelos que suelen volver al año siguiente al mismo sitio en el que han nacido. Por lo tanto, Orduña tiene la mayor población de estas aves de toda Bizkaia, por encima de Urdaibai.

Evitar problemas

Hasta finales del mes de julio de este año no emigraron y el Obispado, dueño de la iglesia de la Sagrada Familia, y la Diputación Foral elaboraron un exhaustivo informe sobre el estado de los nidos de cigüeña situados en este emblemático templo religioso. A mediados de abril se procedió a una inspección de la zona desde la calle y el campanario. Durante el proceso se apreció riesgo de caída de dos de los nidos y decidieron retirarlos para evita problemas. Algunos restos llegaron incluso a caer a la calle durante en época de fiestas, aunque no hubo que lamentar heridos.

Ajenas a polémicas y cuitas humanas, las aves regresan ahora dispuestas a seguir con sus costumbres, pese a quien pese. Dice el refrán popular que 'Por San Blas, la cigüeña verás', pero visto lo visto quizás haya que cambiarlo. Hace años las emplumadas llegaban a tierras vascas por esas fechas -el 3 de febrero- . Ahora las cosas han cambiado tanto que ya ni siquiera ha hace falta que pase el invierno para que la especie regrese a Euskadi.

De momento parece que los primeros en llegar son los machos. «Ellos aparecen antes. Rastrean el terreno y ocupan el nido en el que se van a posar para que al de unos días vengan las hembras», confirma Pedrajas. Aunque según dice el experto, en la Foru plaza orduñesa es habitual ver, cuando llegan, peleas por ocupar los nidos. Esta temporada, a su regreso, se han encontrado con que no hay mucho por lo que pelear.