Censuran a un artista tras dibujar como un «cabeza cuadrada» al alcalde de Basauri

Ibon Uribe Etxebarria posa con su polémica obra. / L. PÉREZ
Ibon Uribe Etxebarria posa con su polémica obra. / L. PÉREZ

El Ayuntamiento le ha prohibido acudir a los cursos municipales y dice que «ha causado incidentes de todo tipo con el resto de alumnos y profesores»

LEIRE PÉREZ BASAURI.

Ibon Uribe Etxebarria, vecino de Basauri, tiene vetado acudir a los talles municipales de pintura, que la Casa de Cultura de la localidad organiza para los residentes y en el que estaba matriculado desde hace cinco años. Según asegura, todo se debe a un cuadro que realizó para la exposición de fin de curso. En el lienzo de tintes surrealistas dibujó figuras con cabezas cuadradas acompañadas por las palabras «cabezas cuadradas alcalde y concejala de cultura». Además, se hacía referencia a la Beca Otaola y a un «tribuANAL», «sin documentaCION, sin comunicaCION» y a la palabra «vergonzoso».

No le duelen prendas en reconocer que su trabajo fue fruto de la frustración. «Me presenté a la beca Otaola y ni siquiera quisieron mirar mi propuesta porque decían que incumplía las bases, me enfadé y decidí hacer una crítica», admite. En principio, su profesor «no dijo nada en contra», sin embargo, cuando llegó la hora de exponer todas las obras del curso, llegó la sorpresa.

«Lo pusieron detrás de otros y tacharon las palabras 'alcalde' y 'concejala de Cultura', así como algunas sílabas del término 'vergonzoso'», denuncia. Lo tiene claro: «Se atentó contra mi libertad de expresión», lamenta. Además de los borrones y de quedar condenado a un rincón, a Uribe le quedaba otro castigo. El curso siguiente no pudo matricularse en las clases que tanto le gustaban. En su empeño porque le readmitiesen, remitió una carta a la presidenta de la Casa de Cultura y a concejala de Cultura, Nora Pereda. La respuesta fue contundente y desde luego, no la que él esperaba.

«A parte del valor artístico, se contenían expresiones ofensivas tanto para los gestores municipales y empleados como para ciudadanía en general», sentencia. «Consideramos que la libertad de expresión no es absoluta y en modo alguno amparo de expresiones injuriosas o vejatorias con otras personas», mantiene la edil en el escrito al que ha tenido acceso EL CORREO.

«Medida de seguridad»

En el mismo, también se acusa al artista de «querer desprestigiar a la Casa de Cultura, a los responsables técnicos y políticos» así como de «dinamitar al grupo y a su profesor, al que ha colocado en una difícil tesitura, afectando a su vida laboral y personal». «Como no tiene visos de cambiar y como medida de seguridad, se decidió no admitirle al curso», insiste el escrito.

Ayer, portavoces municipales aseguraron que la no admisión es «proporcionada después de que haya causado incidencias de todo tipo tanto con el resto de usuarios de los talleres como con el profesor». Añadieron que es una persona que «no ha guardado respeto a los demás usuarios ni ha obedecido las indicaciones del personal de la Casa de Cultura» al tiempo que negaron tajantemente que «nadie del curso ni del Ayuntamiento haya tachado su dibujo». Él, sin embargo, lo niega. «Nunca antes me han apercibido. No he tenido posibilidad de defenderme. Estas acusaciones vienen después de que pintase el cuadro y me quejase por las tachaduras», afirma.

 

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