De Basauri a cualquier rincón del mundo en globo

La 'cabezona', anoche, a punto de iniciar su viaje/PEDRO URRESTI
La 'cabezona', anoche, a punto de iniciar su viaje / PEDRO URRESTI

Los vecinos se despidieron anoche de la Eskarabillera, la mascota de las fiestas, a la que se deja volar libre para que aterrice dónde y cuándo quiera

LEIRE PÉREZ

Que en una localidad como Basauri el símbolo de sus fiestas tenga que ver con el pasado industrial no es extraño. Forjada bajo la influencia de la revolución industrial, la población eligió como imagen de sus 'sanfaustos' a aquellas mujeres que mantenían a sus familias con la escarabilla, restos de carbón, que recogían y que se amontonaban a los lados de las carreteras de fábricas como la Basconia. De ahí viene la Eskarabillera, la señora de las fiestas basauritarras, una cabezuda vestida de aldeana, hermana diez años mayor de la Mari Jaia bilbaína. Y es que los festejos patronales de Basauri cumplen este año medio siglo.

A diferencia de su colega de la capital, la mascota basauritarra no acaba hecha cenizas. Sus vecinos la quieren tanto que en su momento, 1968, decidieron que era mejor dejarla libre tras nueve días de jolgorio. Así que cada año le atan un buen puñado de globos a la cabeza y la sueltan. «En Basauri nunca se ha destruido la Eskarabillera como pasa en Bilbao», recuerda Beatriz Zabala Alonso de Armiño, la escritora del libro editado para recordar el aniversario. Anoche, el ritual se repitió antes centenares de apenados espectadores. Una vez que pierde pie, la Eskarabillera se deja llevar. El viaje dura lo que aguanta el helio y lo que la meteorología permite.

En su interior porta un papel en el que «en castellano, francés, euskera y, este año como novedad, en inglés», se explica quién es. También «se aporta un número de teléfono para que se devuelva a cambio de un obsequio de 150 euros», explica el presidente de Herriko Taldeak, la coordinadora de las cuadrillas que organizan las fiestas, Aritz Urtiaga.

La aventura la ha llevado a sitios de lo más variopintos y que se mantiene desde los inicios, aunque entonces sólo ascendía unos metros porque los globos sólo contenían aire. Ahora hasta viaja con ella un GPS que ayuda a conocer su ubicación, pero ni la tecnología la libra de aparecer en los lugares más recónditos y eso, cuando aparece.

Durante años parecía que la 'cabezona' se escondía a conciencia porque una vez 'despegaba' se le perdía la pista. Sin embargo, las cosas han cambiado y los basauritarras han logrado recuperar ya tres cabezas que permanecían perdidas. Las que fueron soltadas en 2014, 2015 y 2017. Yo todas han sido recuperadas en apenas un año. «Es histórico», se felicitan desde Herriko Taldeak. La recuperación de los ejemplares incluso evitará que se tenga que solicitar una nueva figura a Xabier Garate, un profesional de Irún que fabrica la estirpe. Y es que, las que se recuperan vuelven a ser usadas en los 'sanfaustos'.

La primera se rescató a finales del año pasado y como marca la tradición, los miembros de la cuadrilla encargados de lanzarla -cada año una-, tuvieron que ir a buscarla. Varios integrantes de Zigorrak se trasladaron en furgoneta hasta Normandía. La persona que la encontró llegó a ponerse en contacto hasta con el Gobierno vasco para saber a qué correspondía la figura. Estaba muy deteriorada y ya no incluía referencia alguna sobre su origen, pero internet y el pañuelo de fiestas que todavía portaba, ayudaron a que volviese a casa.

Hasta Praga

En marzo apareció la de 2014. Con los basauritarras se puso en contacto un vecino de la comarca francesa de la Dordoña que la localizó. Pero la racha no acaba ahí: hace apenas una semana, a dos días del inicio de las fiestas, se localizó la Eskarabillera de 2015 en Las Landas.

En general, la muñeca acaba en municipios del entorno. En su lista de destinos están Orozko, Maruri, Laukiz, Mungia y el valle de Ayala, en Álava. En Ozaeta, un matrimonio de jubilados la encontró colgando de uno de los árboles de su jardín. Otras veces, se ha quedado más cerca aún. El vuelo más corto la dejó en MercaBilbao. De momento, el periplo más largo que ha recorrido la Eskarabillera la llevó hasta Praga. Fue en los años 90 y la localizó un grupo de amigos que no tardaron en ponerse en contacto con el Ayuntamiento de Basauri para comentar su hallazgo.

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