Basauri lanza una nueva edición de la beca Otaola para jóvenes artistas

Pablo Otaola, Ana Riaño, becada en 2018, y Andoni Busquet. / A. B
Pablo Otaola, Ana Riaño, becada en 2018, y Andoni Busquet. / A. B

La ayuda, que alcanza su trigésima edición, ofrece cuatro meses de estancia en la Ciudad Internacional de las Artes de París y 3.6000 euros para gastos

OSCAR GARCÍA MANCERAS BASAURI.

El Ayuntamiento de Basauri presentó ayer una nueva edición de la beca Juan y Pablo de Otaola, y ya van treinta. Financiada por la familia Otaola y gestionada por el Consistorio y la Casa de la Cultura desde el año 1990, tiene el objetivo de «contribuir a la formación artística y ayudar a la creación en el ámbito de las artes plásticas». En 2019 mantendrá la proyección internacional que se le dio el pasado año. Así que, nuevamente el artista becado obtiene una estancia de cuatro meses en el Cité Internationale des Arts de París, donde debe realizar el proyecto presentado a la convocatoria.

Puede aspirar a esta ayuda cualquier artista residente en el País Vasco, y para ello debe presentar la solicitud en la conserjería del Centro Cívico de Basozelai antes del 8 de marzo de 2019. La beca comenzará a disfrutarse en septiembre y el ganador tendrá todos los gastos de estancia y estudios cubiertos durante los cuatro meses que pasará en La Cité parisina, además de una dotación de 3.600 euros para sus gastos.

En la presentación celebrada ayer estuvieron Andoni Busquet, alcalde de la localidad, y también Pablo Otaola, quien adelantó que trabajan en diferentes ideas de cara a celebrar un año tan especial. También tomó la palabra Ana Riaño, última ganadora de la beca, quien contó su experiencia en la capital francesa, de donde regresó en diciembre. «Quiero agradecer la oportunidad que me han dado, han sido cuatro meses en una residencia en pleno centro de París, y eso da muchas oportunidades para poder investigar», señaló.

Intensa experiencia

Riaño trabaja principalmente sobre la identidad del artista en redes sociales. «Mi proyecto se llama RRSS, y trata sobre la imagen que habrían proyectado los artistas si hubieran tenido a su alcance medios como los de ahora, como Twitter, Facebook o Instagram», detalla. Ella investiga sobre su vida, sus amigos y su entorno, y crea perfiles en los que realiza una pequeña biografía virtual. «Después dibujo sus bocetos, y finalmente los pinto, un trabajo que expondré en la Torre Ariz de Basauri posiblemente en mayo», anuncia.

Lo ha llevado a cabo, por ejemplo, con Jacques-Louis David, o con Claude Monet, cuyo hogar en Giverny le ha servido de gran inspiración. «Fui allí, y tiene la casa con los jardines, los nenúfares o el puente tal y como él los dibujaba; con sus objetos personales, su estudio, sus paletas, y eso para mi proyecto es súper importante porque esos espacios tan privados es por donde yo consigo llegar a artistas que no conocía», describe. Riaño pone especial mimo en la mujer. «Me he centrado en mujeres artistas borradas de la historia del arte, que en su época era muy reconocidas pero ahora apenas conocidas, como por ejemplo Élisabeth Vigee Le Brun», relata.

Riaño contó en su comparecencia las facilidades con las que ha contado en tierras galas. «Te dan una especie de carnet de artista con el que tienes acceso gratuito a muchos museos, o tienes descuentos importantes, y luego es destacable que la residencia admite familia, y yo que tengo un bebé de año y medio me parece algo fundamental hoy día que hablamos de la conciliación familiar», subraya.