Aprender a salvar vidas desde 'peques'

Un crío de cuatro años observa con atención cómo se realiza una maniobra de reanimación. /IGNACIO PÉREZ
Un crío de cuatro años observa con atención cómo se realiza una maniobra de reanimación. / IGNACIO PÉREZ

Técnicos de primeros auxilios enseñan en Etxebarri a una treintena de niños y sus familias a actuar ante una emergencia

LEIRE PÉREZ ETXEBARRI

«Imagínate que llegas a casa y te encuentras a la vecina en el portal, en el suelo, no se mueve. Avisas a tu ama y le dices que llame a urgencias, pero mientras tú le puedes ayudar. Seguro que luego te compra chuches». Así de explícito se mostró Edu Fernández, técnico en primeros auxilios en la que fue la primera clase de atención de urgencia a escolares, que se ha impartido en las últimas semanas en los centros escolares de Etxebarri. Con él, Edu, Miriam, Eder, Rubén e Iñaki, que han cedido de forma gratuita su tiempo y han participado en unos talleres que buscaban divulgar los primeros auxilios.

Los cinco expertos son «muy conscientes» de la importancia de formar a la población», por eso propusieron al Ayuntamiento de la localidad llevar a cabo varios talleres. Con ellos han acercado sus conocimientos a alumnos de las haurreskolas y de Educación Infantil del colegio Kukullaga, y a sus familias.

«Un niño no va a hacer lógicamente lo mismo que un adulto, pero va a ayudar igual. Mi hija sabe primeros auxilios y un niño a partir de nueve años puede hacerlo perfectamente», aseguró Fernández al grupo, en este caso de madres, que atendía sus explicaciones.

Hace unos meses un vídeo en el que aparecían unos niños pequeños reanimando a su muñeco, se convirtió en viral. Abrió el debate sobre la necesidad de formar a los más pequeños sobre cómo actuar ante una urgencia. Los técnicos de emergencias sanitarias lo tienen claro. «La persona que está sufriendo un episodio de estas características va a ir a peor si no hacemos nada», aseguran. Y dan un dato relevante: «Si en los diez primeros minutos de sufrir una parada cardiorespiratoria no hacemos nada, la persona difícilmente se recuperará».

Ajenos al drama que se esconde detrás de las cifras, los pequeños etxebarritarras también pusieron de su parte. «Ahora que ya lo habéis hecho vosotros, que lo hagan ellos», apuntó Iñaki Molina tras enseñar a los adultos algunas de las técnicas. Mireia, de nueve años y estudiante de Bekosolo, no perdía cuerda. «Esto es por si se atraganta», aseguraba. Después de repetir la maniobra, los menores aprendían a colocar a sus padres en posición lateral de seguridad. A ellos les parecía un juego.

«Siempre ayuda»

Los menores estuvieron acompañados en las jornadas por sus padres, concienciados de que es «fundamental» saber qué hacer ante una urgencia. «Esos primeros momentos suponen la diferencia entre la vida y la muerte», advertía Gloria Orban, una de las participantes, que acudió con sus retoños de cinco y ocho años. Para Cristina de la Hera, con un bebé de ocho meses y una niña de tres años, la clase fue imprescindible. «Al final este tipo de conocimientos siempre te ayuda», manifestaba.

Lógicamente por su capacidad de comprensión en el turno de preguntas fueron los padres los que aprovecharon el tiempo para resolver sus dudas. Los más pequeños contemplaban la escena con diversión. ¿Le quitas la ropa?, ¿se le puede romper el esternón haciendo la reanimación?, fueron algunas de las cuestiones que más preocupaban.

«No tengáis miedo. Eso sí, los dedos hay que ponerlos hacia arriba para no romper las costillas», advertía Fernández mientras recomendaba hacer la RCP básica siguiendo el ritmo de canciones como Baby Shark o La Macarena. «¿Y cuándo se para», se cuestionaba otra asistente. «No os preocupéis, cuando levante la mano. Es un masaje molesto, así que nadie que no lo necesite va a permitir que se lo hagáis», aseguraba el técnico.

Tras más de dos horas de enseñanzas, todos estaban contentos. «Esperemos no tener nunca que utilizarlo», confiaba Itxaso Trigueros. La experiencia ha sido inmenjorable. En total, han participado 100 progenitores y una treintena de escolares. El próximo 21 de marzo, «ante la gran demanda», existente se volverá a impartir otro taller, en este caso con alumnos de Educación Primaria dentro de la Escuela de Padres.