Aparece una seta de 23 centímetros en un céntrico jardín de Basauri

Aparece una seta de 23 centímetros en un céntrico jardín de Basauri

A finales del año pasado expertos alertaron sobre la aparición de especies tóxicas y pidieron al Ayuntamiento su retirada

LEIRE PÉREZ

Los jardines de Basauri están albergando estos días más que flores. El final del invierno ha dejado ver a una curiosa invitada, una seta de nada menos que 23 centímetros. Se trata de una Volvariella Speciosa Var. Gloiocephala, un ejemplar que como mucho tiene unas dimensiones de 15 centímetros y que no sería en principio tóxica, aunque carece de valor gastronómico. El hongo suele salir en verano y en otoño en jardines abonados y que están en contacto con paja.

El socio Lino Ismael la recogió el pasado lunes y la llevó a la sede de la sociedad para que se estudiase sus características, entre ellas su porte excesivo.

Según explicó el presidente del colectivo setero, José Cañadas, 'Txanka', «estaba creciendo en un pequeño jardín de la calle León, detrás de nuestra sede y nuestro socio iba de vez en cuando a ver su evolución«. Hasta que este lunes se pegó un tremendo susto cuando se percató de la desmesurada evolución. «No es normal que tenga estas dimensiones. Nunca nos habíamos encontrado nada parecido y ha salido en Basauri», se felicitó 'Txanka'.

En su opinión, el hallazgo puede tener una explicación. «El Ayuntamiento echa compost en ese jardín y este tipo de hongo aparece en lugares abonados«, argumentó el responsable de Ciencias Naturales.

Por «prudencia» no quisieron detallar si es apta para el consumo humano. «Detallamos el nombre y el que quiera que la busque. Hay que tener cuidado con degustar sin conocimientos previos», puntualizó.

'Txanka' recordó que el pasado mes de octubre ya aparecieron en la localidad varias lepiotas bruneoincarnatas, unas setas muy venenosas que pueden ser mortales si se digieren. «Son fácilmente confundibles con la Amanita Rubescens, más conocida como lanperna galdacanesa», comestible y muy frecuente en los montes de Galdakao.

La leipota genera el mismo síndrome que la amanita phalloides, una de las especies más peligrosas que se conoce y que genera daños irreparables en el cuerpo humano. En este caso eran fácilmente reconocibles porque tenían «tonos rojizos y placas del sombrero» y se pensó que podían haber llegado a Basauri a través de algún «ejemplar de vegetación» plantado recientemente. La aparición aún así también fue «singular», según detallaron los expertos entonces.

Ante el temor de que algunos vecinos cogiesen alguna de ellas, solicitaron al Ayuntamiento que las retirase. Los servicios de jardinería recorrieron los parques municipales y tomaron muestras para su análisis. Los ejemplares tóxicos fueron finalmente retirados.