Alertan del aumento de ataques de perros a ovejas en los montes de Orozko

Un pastor observa el cadáver de una de sus ovejas. / J. A. S. C.
Un pastor observa el cadáver de una de sus ovejas. / J. A. S. C.

El Ayuntamiento pide a la Diputación que «ponga, coto a la situación de descontrol» tras la muerte de seis animales en las últimas semanas

LEIRE PÉREZ OROZKO.

No hay duda de que crecer al aire libre, en contacto con la naturaleza, lleva implícito cierto grado de riesgo. Cualquier animal que ande suelto por los montes puede ser objeto de ataques por parte de algún depredador. En el caso de las ovejas, lo más común es que salgan mal paradas a cuenta los lobos. Sin embargo, en el caso de las que pastan por el entorno del Gorbea no son estos cánidos salvajes los culpables de los últimos ataques. Nada menos que 14 han caído por culpa de los perros que andan sueltos. Durante el último mes, se han registrado «tres ataques» sólo en Orozko, una situación que se ha «intensificado» en el último año, según denuncian los pastores.

El pasado 18 de enero tuvo lugar uno de los incidentes más graves. Murieron seis ovinos y otros ocho resultaron heridos. «Es una situación que se ha vuelto un sin vivir para los pocos que quedamos en la zona, ya de por sí una profesión con pocos alicientes y sin relevo generacional», explica Jesús Ángel Santa Cruz, hijo de uno de los zagales más mayores del Gorbea.

«Vivimos agobiados porque en cuanto nos despistamos nos encontramos perros en el entorno del caserío y de las campas donde están las ovejas. Se tiran a ellas hasta que las matan», añade. Su familia ha sido la última afectada. Además de las seis fallecidas y ocho heridas, otras cinco han abortado. «Se golpean en la huida de los canes y luego ya no sirven. Otras incluso se tiran por los barrancos», comenta.

En algunos casos tienen suerte y si pillan al perro in fraganti, se puede dar parte al seguro del animal, pero si no, tienen que correr con las pérdidas. «El coste varía, pero aproximadamente una oveja tiene un valor de 150 euros, más otros 120 euros que produce en leche y cuarenta más los corderos a lo que hay que añadir que hasta tres años después no se repone», explica. Pero además hace hincapié en la supervivencia de la especie. «Si queremos que la oveja latxa perdure en nuestro entorno hay que tomar medidas», exige.

Para Andoni Etxebarria, otro de los ganaderos afectados -él tiene en torno a trescientos ejemplares- hay que «educar y concienciar» a la gente que sube al monte para que no suelte a los perros. «Hay señales que advierten de que deben ir atados», recuerda. Etxebarria solicita a las dueños que actúen ante los casos de los que sean testigos. «Hay veces que están atacando sus mascotas y no son capaces de separarlos», lamenta. «Hace un par de años un chico se marchó y menos mal que un pastor le pilló porque el perro tenía toda la boca llena de sangre. Había atacado a treinta ovejas», asegura.

Multas de hasta 1.500 euros

Su cabaña tampoco es ajena a los ataques. «El mes pasado me encontré dos ovejas tiradas, moribundas en los matorrales. Una de ellas la pude recuperar», dice. En su opinión, los dueños de canes deben ser conscientes del daño que provocan. «Son animales y aunque domesticados, no pueden evitar tirarse a matar a las ovejas, hasta el perro más pequeño», asegura. Por ello, solicita a las administraciones que actúen. «No pueden ir sueltos por el Parque. El guarda los debería multar», solicita.

Desde el Ayuntamiento, el alcalde, Josu San Pedro, recordó que la normativa municipal de tenencia de animales establece la obligatoriedad de que, tanto en vías como en espacios públicos, los canes estén bajo control y sujetos mediante una correa de no más de dos metros. El no cumplimiento de este punto conlleva una sanción económica de entre «300,52 y 1.502,53 euros».

San Pedro condenó los ataques y mostró su apoyo a los ganaderos afectados. «Este tipo de sucesos no son pocos», aseguró al tiempo que trasladó a la Diputación de Bizkaia que a través de su «guarda se ponga freno a la situación de descontrol de los perros en los montes».

Fuentes de la Diputación Foral de Bizkaia anunciaron ayer que, «aunque la competencia sobre la retirada de perros es de los municipios», en este caso «los guardas forestales están reforzando sus actuaciones de información y solicitando que los canes vayan atados. Recuerdan que la normativa establecen que «deberán ir atados, entre otras, en las zonas de pasto en los períodos con presencia de ganado».