Un mejillón cebra de récord en el Nervión

El bivalvo más grande se encontró en Ariz y mide 38,25 milímetros./
El bivalvo más grande se encontró en Ariz y mide 38,25 milímetros.

Pese a la remisión de su avance en este río y en el Ibaizabal, URA constata que los ejemplares hallados son los más grandes de Euskadi

ALBA CÁRCAMO

La campaña 2014 de búsqueda de ejemplares de mejillón cebra en los ríos vascos ha revelado que esta especie invasora está a gusto en el Nervión y el Ibaizabal. Si bien en algunos puntos de estos cauces su presencia es testimonial, los investigadores apreciaron en los últimos muestreos que el tamaño supera al de la media, de acuerdo al informe emitido por la Agencia Vasca del Agua. De hecho, un mejillón adulto localizado en Ariz es, con una longitud de 38, 25 milímetros, el más grande hallado en Euskadi hasta la fecha.

En pleno centro de Basauri, en las proximidades del campo de fútbol, los expertos encontraron el gran bivalvo el día de Navidad. En un muestreo de 100 metros lineales que les llevó casi 56 minutos, los técnicos de URA revisaron un centenar de piedras y comprobaron que cinco de ellas estaban colonizadas. Tenían seis ejemplares de una media de 32,4 milímetros (en otros puntos ni siquiera llegan a los 20) que, en el caso del más grande, subía hasta los 38,25 milímetros.

El estudio considera que estos tamaños apoyan «la hipótesis de que las condiciones para el desarrollo de esta especie no son malas una vez las larvas han superado el verdadero cuello de botella para su colonización, que es el paso del estado planctónico al sésil». De momento, la entidad dependiente del Gobierno vasco no ha posado su vista en estos aspectos.

A Fran Silván, uno de los responsables de la búsqueda de estos invasores, más que sus dimensiones le preocupa la «cantidad». «Se podrán investigar las dinámicas poblacionales, pero de momento nos centramos en que no se extiendan», explica el investigador, quien a lo largo de estos años ha apreciado que «una vez que se detectaron en Undurraga, las poblaciones crecieron muy rápido, pero parece que ahora están más estabilizadas».

En ese sentido, el propio informe de la agencia recoge que «estamos en una fase muy inicial de la colonización». Sin embargo, de los cinco puntos analizados en el Nervión la presencia de este molusco es manifiesta en tres: en Ariz, a la altura del polígono Lapatza; y en Arrigorriaga, en la desembocadura del arroyo Mendikosolo -que vierte las aguas del embalse- donde primero se tuvo noticia de la propagación de esta especie.

En el caso del Ibaizabal, la última campaña también ha puesto de relieve los importantes tamaños, con una media de 26,8 milímetros. En este río fueron siete las estaciones de muestreo y en cuatro de ellas se encontró este bivalvo (Bedia, Puentelatorre, Torrezabal y La Peña). Aunque en sus inmediaciones se rastrearon las piedras para buscar más ejemplares, como en Aranzelai, no se pudo completar el rastreo porque la balsa estaba rebosante. Sin embargo, sí pudo hacerse en el arroyo Lekubaso y en su embalse, donde se realizaron cuatro muestreos.

Salinidad y mareas

Su propagación aguas abajo es limitada -un 11% de las piedras colonizadas-, si bien en el pantano los expertos se sorprendieron de que, a pesar de la escasez de materiales aptos para el arraigo del mejillón cebra accesibles desde la orilla, lo que en un principio iba a hacer difícil la detección, una de las nueve rocas revisadas ya tenía adheridos cuatro, lo que «confirma su presencia de manera indiscutible».

Una de las preocupaciones de los técnicos está, más allá de la fusión de Nervión e Ibaizabal, en las inmediaciones de Bilbao, debido al elevado número de tuberías a las que podrían afectar. «A ver hasta dónde son capaces de llegar y cómo les afectan las mareas y la salinidad», apunta Silván. «No sabemos cuánto van a sobrevivir ni qué daño van a causar», asegura.