El juez investiga a una empresa de Lemoa tras enfermar de silicosis siete de sus operarios

Las denuncias por lo social que presentaron los afectados se tradujeron hace unos meses en una actuación de oficio de la Fiscalía

ALBA CÁRCAMO

Pese a que cerró hace más de un año, la marmolería Novogranit de Lemoa sigue pasando factura a sus extrabajadores. Comisiones Obreras denunció ayer el séptimo caso de silicosis entre operarios de la empresa, cuyo elevado índice de enfermedad está en los tribunales. De hecho, las denuncias por lo social que presentaron los afectados se tradujeron hace unos meses en una actuación de oficio de la Fiscalía.

Así lo confirmó Daniel Ramos, presidente de Silikosia, colectivo creado en 2012 para asesorar a personas que padezcan esta enfermedad profesional, y antiguo trabajador de la citada compañía. «El juicio será penal», precisó antes de aclarar que «será largo». En ese sentido, adelantó que ya han prestado declaración varios empleados así como «dos responsables de la empresa, dos médicos del servicio de prevención y un proveedor». Por el momento, el Instituto Nacional de la Seguridad Social ya ha reconocido -en algunos casos a golpe de sentencia- la incapacidad absoluta a uno de los trabajadores, la total a otros cuatro y varios más se encuentran «en vías de solicitar la invalidez».

Los problemas de salud vienen motivados, a juicio de CCOO, por «los errores de la empresa en la aplicación de las medidas preventivas y de la deficiente vigilancia de la salud que se llevaba a cabo», hechos que han sido «constatados» por Osalan y por la Inspección de Trabajo. En ese sentido alertaron de que «la despreocupación» ha acarreado «consecuencias extremadamente graves» dado que «prácticamente el 100% de los trabajadores que estaban en los días anteriores a que cerrase presentan» afecciones en diversos grados.

Ocultación empresarial

Asimismo, se han detectado «irregularidades», precisó Ramos, e incluso «ocultaciones de los estados reales de salud» por parte de la firma. En su opinión, «seguramente nadie irá a la cárcel», si bien confían en recibir «compensaciones económicas» que deberán ser fijadas por el Ministerio Fiscal. Aunque creen que no van «a conseguir mucho» sí que buscan visibilizar esta realidad «para que no vuelva a pasar esto».

El último caso confirmado es de un varón que entró a trabajar en la marmolería en 1994 aunque desde 1988 había estado empleado en otras firmas pertenecientes a los mismos dueños. Fue el Instituto Nacional de la Silicosis de Oviedo, que sienta cátedra respecto a esta enfermedad, el que le diagnosticó una dolencia «simple» agravada con asma a este trabajador. Antiguos responsables de la compañía declinaron valorar la situación de sus ex empleados.