El Correo

Detenido por escaldar con agua hirviendo a un niño de dos años en Basauri

El pequeño presenta quemaduras en la espalda y la cabeza.
El pequeño presenta quemaduras en la espalda y la cabeza.
  • La madre del pequeño le dejó al cuidado de un compañero de piso y cuando regresó del trabajo tenía quemaduras en la cara, el cuero cabelludo y la espalda

El pequeño B. no quiere entrar al baño. En ese cuarto, concretamente, "en la bañera", según sus propias palabras, fue donde "A. (el nombre en euskera del detenido) le hizo 'pupa'". Ocurrió el pasado viernes, día 12 de septiembre. La madre del niño, de dos años, estaba trabajando y pidió a su compañero de piso que recogiera al pequeño del colegio, que aún se encontraba en la etapa de adaptación y salía a las once de la mañana. La mujer, argentina de origen, lleva un año viviendo en Bizkaia, siguiendo los pasos de su hermana, casada con un vizcaíno y asentada en Basauri. Para poder subsistir, se ve obligada a realquilar una habitación del piso en el que vive con su hijo.

Hace dos meses admitió a un nuevo inquilino, que le mintió al decir que tenía trabajo cuando está en el paro. La chica encontró un empleo temporal como ayudante de cocina en un restaurante y le pidió a su compañero de piso que recogiera al pequeño y se lo entregara a su hermana, pero él se ofreció a quedarse con él más tiempo, ya que le tocaba estar con su hija, de cinco años, y así "los niños podrían jugar juntos", le dijo.

"En carne viva"

Sin embargo, sobre las seis y media de la tarde, cuando llegó a casa, encontró al niño tumbado en el sofá, "decaído" y "con la frente y la espalda en carne viva", según detalla la mujer en la denuncia presentada ante la Ertzaintza en la comisaría de Basauri. El niño sufría quemaduras en la cabeza y la espalda. Al ir a preguntar a este individuo, que se había metido en su habitación, dio varias versiones contradictorias. Primero se escudó en "que se había levantado así de la cama y que se trataría de una alergia al colchón, después que había aclarado a los niños en la ducha, pero que no le había visto ninguna marca, y también que se había caído en el parque", explican los indignados tíos del niño, Imanol y Jesica, a quienes la madre llamó "llorando" para contarles lo que había pasado.

La mujer cogió a su hijo y lo llevó corriendo al ambulatorio de Ariz. Ante la gravedad de las heridas le derivaron al hospital de Cruces, donde quedó ingresado hasta el día siguiente. El propio pequeño contó a las enfermeras de la unidad de Urgencias de Pediatría quién le había hecho daño, con qué y dónde, tal como se refleja en el informe médico, que indica que se trata de una "posible escaldadura" con "sospecha de maltrato". El paciente presentaba lesiones compatibles con quemaduras en cara, cuero cabelludo y espalda, que afectaban "al 8% de la superficie corporal de primer grado con zonas de segundo grado superficial en nuca". Los médicos optaron por dejarle ingresado en Observación "para tratamiento del dolor".

Detenido por escaldar con agua hirviendo a un niño de dos años en Basauri

La mujer advirtió a su compañero de piso que le iba a denunciar y a medianoche del viernes al sábado, él mismo se presentó en la comisaría, donde quedó detenido, según confirmó un portavoz del Departamento de Seguridad, por un delito de lesiones a un menor. Al día siguiente, el sábado por la tarde, el arrestado fue puesto a disposición del juzgado de guardia. Tras tomarle declaración y escuchar a la madre de la víctima, el juez dictó una orden de alejamiento de 100 metros del niño, del domicilio y del colegio, y le puso en libertad hasta que se celebre el juicio.

Un amigo de este hombre acompañado por la Ertzaintza acudió después a recoger sus pertenencias, "pero sólo se llevó un portátil", advierte la mujer, que "no sabe qué hacer con el resto de sus cosas y teme que pueda haber hecho una copia de las llaves y pueda volver por allí". Según denuncian sus familiares, este individuo tiene antecedentes policiales y guarda "catanas y cuchillos" en la habitación. Atemorizada, la madre pasa las noches en blanco "por si aparece" o se refugia con el pequeño en casa de sus allegados. "Lo que le ha hecho al niño no tiene perdón, nunca llegaré a entender el porqué. Si me cruzo con él por la calle, no me contendría", admiten Imanol y Jesica.

El menor se recupera de las heridas, que días después aún le supuran, y sus familiares esperan que supere también pronto los miedos.

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