Basauri intenta evitar la entrada del hombre expulsado de Galdakao

EL CORREO localizó ayer en Bolueta la furgoneta en la que reside temporalmente F.S. /
EL CORREO localizó ayer en Bolueta la furgoneta en la que reside temporalmente F.S.

La Policía extrema la vigilancia en la calle Larrazabal, a la que han vuelto los padres de un individuo que "la monta" allí por donde pasa.

LEIRE PÉREZ

La Policía Municipal de Basauri ha extremado la vigilancia en el entorno de Larrazabal para "evitar" que se instale en la localidad F. S., de 36 años, que durante el último mes ha atemorizado a los barrios de Bengoetxe y Usansolo. Conscientes de que "la monta" allí por donde pasa y de que tiene familia en esta calle, los agentes patrullaban desde primera hora de ayer la zona identificando a las personas que no son habituales del barrio por si pudiesen estar relacionados con el "entorno" del individuo conflictivo, al que el pasado domingo el juez le impuso una orden de alejamiento que le impide entrar en Galdakao.

El objetivo es evitar a toda costa que el varón establezca su residencia en una calle ya de por sí conflictiva y en la que los residentes están en pie de guerra contra una "treintena" de personas que se comportan de forma incívica. En concreto, la guardia urbana tiene como misión impedir que cruce el límite hacia el barrio vecino Bolueta, donde ayer fue localizada la furgoneta con la que F. S. se está desplazando de forma "errática" por diversos enclaves cercanos al río Nervión. De hecho, en este mismo barrio bilbaíno el pasado miércoles la Policía Municipal de la villa le interceptó un cuchillo de "once centímetros" tras ser alertada por el dueño de un bar de que esta persona estaba «molestando» a los clientes.

Clamor vecinal

La idoneidad del barrio basauritarra de Larrazabal, alejado del centro urbano, con pocos residentes y donde el alborotador tiene familia directa, está situando la zona en el punto de mira de las fuerzas de seguridad. Son conscientes de que la paciencia de los residentes no está para más altercados. De hecho, en la última reunión de la asociación de vecinos algunos miembros propusieron tomarse la justicia por su mano si el Ayuntamiento y la Policía no actuaban. Es más, el pasado lunes representantes vecinales se reunieron con el alcalde, Andoni Busquet, y de la cita salió el compromiso de incrementar la vigilancia, que ya en las últimas semanas se había comenzado a reforzar con un mayor número de rondas tanto por parte de la guardia urbana como de la Ertzaintza.

De momento, la presión policial ha evitado que el hombre conflictivo haya establecido allí su vivienda, si bien se le ha visto en algunos momentos. Su familia, sin embargo, volvió ayer a Larrazabal para intentar convencer a una de las integrantes del clan de que les dejará "residir" allí a cambio de "pagarles un alquiler".