Una Navidad que empezó en octubre
Las luces ya están colocadas, la pista de hielo se abre en diez días y algunos restaurantes no tienen hueco. ¿Por qué se acelera la llegada de estas fiestas?
Si ustedes han dado una vuelta por el centro de Bilbao habrán observado que el imponente árbol de Navidad que el año pasado acaparó todas ... las miradas ya está colocado y listo para brillar, al igual que las miles de bombillas que se encargarán de convertir la capital vizcaína en una postal de cuento en los próximos días. La ciudad inaugurará el periodo navideño dentro de dos viernes, el 21 de noviembre, con la apertura de la pista de hielo y el tobogán, pero lo cierto es que ha llegado mucho antes. Se ve en los comercios y en las calles. Las calabazas que inundaron hace unos días los escaparates en Halloween convivían con todo tipo de turrones, dulces y mantecados.
Antes del Día de Todos los Santos, incluso, el famoso himno de 'All I Want for Christmas' de Mariah Carey ya ha comenzado a escucharse. Lo mismo que la lotería para el Gordo, que las administraciones empezaron a despachar los décimos en pleno verano. Hay también establecimientos hosteleros donde resulta casi imposible reservar para las fechas más significativas. Txokos, bares y restaurantes están a tope desde octubre y muchos ya no tienen hueco. ¿Qué está pasando? ¿Por qué la Navidad llega cada vez antes?
Los expertos coinciden en que se trata de una estrategia de marketing para incentivar el consumo. «La campaña navideña es una de las más importantes del año. Hay mucha gente que anticipa sus compras y empieza a planificar. Por su parte, el comercio trata de aprovechar esa circunstancia. Hay ofertas interesantes y eso es atractivo, porque estamos en un momento en el que los presupuestos no son ilimitados, sino todo lo contrario. Eso sí, es importante no dejarse arrastrar por las compras compulsivas», explica Pilar Zorrilla, profesora de Marketing en la UPV/EHU y experta en 'retail'. Hay dos razones principales por las que los ciudadanos adelantan las compras: asegurar el producto -en muchas ocasiones las tiendas se quedan sin 'stock' en poco tiempo- y adquirirlo a un precio mucho más bajo. El problema, sin embargo, es que el adelanto de la Navidad se ha normalizado hasta el punto de generar confusión, según los expertos. «Esto no es más que un indicador de la sociedad en la que vivimos. Se trata de una fiesta que tiene un componente de consumo muy importante. Si somos críticos no tiene por qué ser negativo. Hay que entender que celebrar está bien, pero sin destinar toda la economía a ello. A veces los ciudadanos se dejan influenciar por las olas de consumo y no son capaces de diferenciar hasta dónde pueden darse un homenaje. Ese es el gran problema», sostiene el antropólogo social Jesús Prieto Mendaza.
«Presión social»
A pesar de que el adelanto se convierte en un beneficio para el bolsillo, también puede acarrear consecuencias negativas sobre la salud mental, sobre todo, en el caso de las personas que están solas o que no disponen de una buena economía. Son fechas de reencuentros, de compromisos y de planes, y no todo el mundo puede sumarse a ellos. «Hay un efecto de presión social y de comparación. Si uno no tiene capacidad económica para comprar, regalar o consumir, sin duda influye, al igual que ocurre con las relaciones. En estos casos pueden darse situaciones de depresión o estrés o soledad no deseada. Este último, además, se convierte en un problema de salud pública», advierte Guillermo Fouce, profesor en La Complutense, doctor en Psicología y coordinador de la fundación 'Psicología Sin Fronteras'.
El experto explica que, además, se puede producir un efecto de saturación de la oferta y cierta desorientación. «Ya no sabemos cuándo empiezan y cuándo terminan las navidades. Los límites no están claros. Dejan de ser un periodo excepcional, lo que crea confusión». Sin embargo, el periodo previo a la Navidad beneficia al comercio y a la hostelería de la ciudad, porque es uno de los mejores momentos del año para hacer caja. «A partir del encendido de luces se dispara el consumo, porque empieza a haber ambiente navideño. Es importante porque dinamizan el entorno. Donde hay luz hay vida», relata Rafael Gardeazabal, presidente de bilbaoDendak.
Desde Córdoba hasta Bilbao para instalar las luces
Las luces son el gran atractivo de Bilbao durante el periodo navideño. El año pasado, la capital vizcaína sorprendió a los ciudadanos con un árbol gigante colocado en la plaza Moyua y un túnel lumínico en Doña Casilda, que este año volverán a brillar. Un grupo de unos 15 trabajadores especializados de Ximenez Group han viajado desde Córdoba hasta Bilbao para colocar ambas estructuras. «Tardamos unas siete semanas. Las piezas llevan programación musical, las luces tienen que estar en movimiento, la estructura bien sujeta... Hay un trabajo de ingeniería detrás. No son piezas que puedas comprar en un bazar. Es un traje hecho a medida. Somos de las pocas empresas capaces de hacer diseño, fabricación, instalación, acopio del material y revisión», explica Paco Jaén Cubero, director corporativo de operaciones del grupo.
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