Muere un conductor cuyo coche fue embestido por otro en un semáforo en rojo en Escalante

Los dos vehículos quedaron cruzados en la carretera después de que uno de ellos embistiera al segundo en pleno centro de Escalante./112
Los dos vehículos quedaron cruzados en la carretera después de que uno de ellos embistiera al segundo en pleno centro de Escalante. / 112

La mujer que viajaba de copiloto resultó herida de extrema gravedad por el impacto del automóvil, conducido por un joven, hijo de bilbaínos

ANA COBO Y MARIO CERRO

Un vecino de Santoña falleció ayer tras ser embestido su vehículo por otro coche cuando estaba detenido en un semáforo en rojo en la localidad cántabra de Escalante. La víctima fue identificada como J. D. A., de 45 años. La mujer que le acompañaba resulto herida «de extrema gravedad».

Los hechos ocurrieron sobre las 7.25 horas en este pequeño municipio próximo a Noja e Isla donde residen o veranean numerosos vascos. De hecho, el conductor que presumiblemente causó el accidente, I. S., sería hijo de una familia de Bilbao, según señalaron algunos vecinos que le conocen por haber residido en Escalante, aunque ahora estaba afincado en la cercana localidad de Gama.

Según narraron los testigos del siniestro, un peatón pulsó el botón de uno de los semáforos que permiten cruzar la carretera que atraviesa el centro urbano de Escalante. Al ponerse en rojo, el coche en el que viajaban las víctimas se detuvo, pero segundos después otro vehículo que circulaba por detrás impactó de lleno contra él y lo desplazó unos cincuenta metros del lugar donde estaba parado. Quedó cruzado en el otro sentido de la calzada. En esa vía la velocidad máxima permitida es de 50 kilómetros por hora.

«Oí un fuerte ruido y vi un coche salir despedido», aseguraba horas después uno de los testigos del accidente a este periódico. «El golpe ha sido brutal», ratificó otro. Y es que en el pueblo de Escalante ayer no había otro tema de conversación. Justo al lado de ese semáforo hay dos bares, muy frecuentados por los vizcaínos que se desplazan a la comunidad vecina en fin de semana. Sus propietarios, como los escasos clientes que se encontraban a esa hora en ellos, salieron a auxiliar a los heridos. También ayudaron a las víctimas tres militares del Patronato de Santoña que circulaban por la zona en ese momento.

Fueron ellos quienes comprobaron que el hombre ya no tenía pulso y había muerto en el acto, extremo que confirmó el personal sanitario a su llegada al lugar. La mujer fue evacuada en una ambulancia del 061 a Valdecilla, mientras el conductor del otro turismo, herido leve, fue trasladado al hospital de Laredo.

A Escocia a trabajar

Una vecina que presenció el brutal accidente fue la que avisó al 112. El Centro de Coordinación de Emergencias envió efectivos de Tráfico de la Guardia Civil y a los bomberos del parque de Laredo que tuvieron que liberar el cuerpo del fallecido, atrapado en el habitáculo. A media mañana, aún eran visibles las secuelas del accidente en la carretera, aunque no había ni rastro de marcas de frenazo.

El fallecido, J. D. A., era natural de Madrid, donde tiene una hija, y residía en Piedrahita, un barrio de Santoña en el límite con el municipio de Argoños. En el momento del accidente, al parecer, se dirigía al aeropuerto para coger un vuelo a Escocia donde había encontrado un trabajo después de un tiempo en el paro. Era pintor de profesión y estuvo trabajando durante seis meses en el Ayuntamiento de Santoña. Un operario municipal le describía ayer como «muy buen trabajador y, sobre todo, muy buena persona, buen compañero y siempre disponible».