El indie se engancha al 'efecto Miribilla'

Actuación de La Casa Azul. / Ignacio Pérez

La tercera jornada de conciertos de la MTV atrae a cerca de 5.000 personas para escuchar a La Casa Azul, Wolf Alice, Belako y WAS

XABIER GARMENDIA

Si no conoce bien qué es esto de la música indie, sepa que resulta algo difícil de explicar en unas pocas líneas. Por lo pronto, no piense en un género relativamente acotado como el rock y el pop. Es más bien un gran paraguas alternativo que husmea más allá de los ritmos comerciales que imperan en el mercado. Ese carácter tan exclusivo, en cambio, no es un impedimento para que reúna a miles de personas en esos festivales veraniegos al aire libre en los que uno, botellín de cerveza en mano, baila despreocupado mientras se pone el sol. Pero su versatilidad también le permite obtener el mismo resultado en un recinto cerrado a finales de octubre mientras afuera diluvia. Si no, que se lo digan a las 4.000 voces que se oían este jueves en el Bilbao Arena. O tal vez fue la resurrección de aquel 'efecto Miribilla' que tantas noches mágicas dio al baloncesto.

La capital vizcaína cogió el testigo de Barakaldo y Durango en la tercera jornada de la MTV Music Week, el intenso calentamiento previo a la gran gala de los premios EMA. Muchos de los asistentes aprovechaban que hoy es festivo para acudir sin remordimientos a su primer concierto de la semana, pero otros como Jokin Urrutia encadenaban ya el tercer día de música en vivo: «Si hubiera que pagar, tal vez me lo pensaba mejor». En esta ocasión, el cartel permitía un perfil mucho más variopinto entre el público. La Casa Azul, Wolf Alice, Belako y WAS lo mismo atrajeron a grupos de veinteañeros, a otros que pintan canas desde hace lustros e incluso al diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria. Todo un cóctel mezclado, no agitado. Como el que pide James Bond.

Los componentes de WAS han tocado la txalaparta durante su actuación.
Los componentes de WAS han tocado la txalaparta durante su actuación. / Ignacio Pérez

La última barra libre de música comenzó a media tarde con la actuación del grupo getxotarra WAS –anteriormente conocido como We Are Standard–, al que la fortuna le jugó una mala pasada antes de la gran cita. La previsión de mal tiempo para ayer –y que se cumplió a rajatabla– les impidió cerrar su gira en el Puerto Viejo ante los suyos. El frío, además, se dejó sentir en el ambiente durante los primeros compases. Tanto es así que Deu Txakartegi, el líder de la banda, tuvo que reñir al público: «Si lleváis este rollo, preferimos que nos insultéis». Poco a poco, los asistentes comenzaron a calentarse al ritmo de las canciones y hasta el de la txalaparta, pero desde el escenario no parecía suficiente. «Vamos a cambiar lo de estar callados por bailar. Si lo hacéis, seguro que esta noche f...», animó el cantante con un verbo irreproducible que venía a anticipar 'La revolución sexual' de La Casa Azul.

La estela la dejaron con el tema 'Can I Count On You?', una invitación perfecta para el siguiente grupo en salir, Belako, ya que ambos grupos la han llegado a interpretar conjuntamente. En cambio, la pausa entre una y otra actuación acabó debilitando un poco el ambiente. A alguno como Manu Cardozo, la espera se le hacía eterna: «¡Casi dura más el descanso que el concierto!». Las gafas de pasta, la barba milimétricamente recortada y una mochila «vintage que te pasas» hacían de él una especie de prototipo del hipster encandilado por la música indie. De esos que se enteran de todos los conciertos. Sin embargo, las apariencias engañan. Recién llegado de Sevilla para pasar el puente en Euskadi junto a su novia, reconocía haberse enterado «hace unas horas» y no se declaraba demasiado fan, «pero con este tiempo...». A su lado, ella se mantenía en el anonimato. «No digas nada, que se supone que estoy con gripe en casa», se justificaba entre risas.

El toque extravagante

Los mungiarras de Belako, uno de los grandes fenómenos del panorama musical vasco y nominado a un premio en la gala del domingo, se emplearon a fondo para foguear el ambiente y aprovecharon el marco de la MTV para «pedir que se acabe con esos contenidos sexistas que favorecen actitudes machistas con las que no nos sentimos identificados». En lo musical, lograron desperezar definitivamente al público: desde el que daba botes en primera fila hasta el que se limitaba a mover la cabeza como una paloma en la última.

Cris y Lore, de Belako, sobre el escenario de Miribilla.
Cris y Lore, de Belako, sobre el escenario de Miribilla. / Ignacio Pérez

El salto más allá de los ritmos vascos lo protagonizaron los catalanes La Casa Azul y los británicos Wolf Alice, que desplegaron lo que ellos denominan como 'rocky pop'. Su electricidad hizo vibrar a los asistentes antes de que la banda liderada por Guille Milkyway pusiera su particular toque de extravagancia con varios anticipos de su inminente nuevo álbum, titulado 'La gran esfera'. Para entonces, los espectadores, alguno que otro ataviado con disfraces de Halloween, ya estaban bien caldeados. A la salida, la sensación térmica era bien diferente, pero, ya sabe, el rollo indie se adapta a todo.

Wolf Alice.
Wolf Alice. / Ignacio Pérez