Edu Zapata corre desde las seis de la mañana los 100 kilómetros en favor de los niños con cáncer

El reto solidario lo ha organizado junto a Aspanovas, la Asociación de Madres y Padres de Niños, Niñas y Adolescentes con Cáncer de Bizkaia./PEDRO URRESTI
El reto solidario lo ha organizado junto a Aspanovas, la Asociación de Madres y Padres de Niños, Niñas y Adolescentes con Cáncer de Bizkaia. / PEDRO URRESTI

Este bilbaíno de 47 años dará 171 vueltas ininterrumpidas al Hospital de Cruces

DIANA MARTÍNEZ

Son 171 vueltas ininterrumpidas de 585 metros hasta sumar... 100 kilómetros. Barakaldo muestra hoy su lado más solidario. El Hospital Universitario de Cruces ha convertido en una improvisada pista de atletismo para acoger el reto del triatleta bilbaíno Edu Zapata, que se ha calzado las zapatillas de deporte y desde las seis de la mañana se ha embarcado en una exigente carrera para recaudar dinero en apoyo a la Asociación de Madres y Padres de Niños, Niñas y Adolescentes con Cáncer de Bizkaia, ASPANOVAS. Pretendía recaudar 3.000 euros y a mediodía ya se había llegado a los 3.876. «Estamos sorprendidos por la implicación de la gente en esta aventura, ha sido de diez. Vivimos en un entorno muy solidario», expresó Ainhoa Fernández, coordinadora de la asociación.

Por grupos de quince, los voluntarios corren tras los pasos de Zapata. Incluso los niños aportan su granito de arena, dando varias vueltas. En los ratos de descanso, los chavales se congregan en la Plaza de Cruces, donde les esperan actividades como castillos hinchables, globoflexia, caricaturas, e incluso la presencia de la Legión 501 bajo el mando del mismísimo Darth Vader.

Edu Zapata contaba ayer para EL CORREO cómo se había preparado par este reto, para el que preparándose catorce semanas de forma específica. «Primero he hecho fortalecimiento en el gimnasio y bicicleta para trabajar las piernas sin el impacto sobre las articulaciones. En carrera he entrenado hasta cinco horas seguidas». Aunque más alla del cansancio físico, Zapata advertía que lo más duro era «el trabajo mental». «Voy a tener complejo de hámster en una jaula», explicaba este bilbaíno de 47 años y taxista de profesión que, pese a no tener en el deporte su medio de vida, ha afrontado otros desafíos como pruebas de montaña, natación y algunas 'ironman'.

Más allá de la preparación necesaria, está el motivo que impulsará sus músculos. «Cuando vivía en Mallorca conocí a la presidenta de la asociación contra el cáncer de mama 'Un lazo en movimiento' y empecé a colaborar con ellos en trabajos de rehabilitación», cuenta el atleta, que regresó a Bilbao hace siete años y comenzó su apoyo a Aspanovas. Desde entonces, reconoce, su admiración por el coraje demostrado por los pacientes y sus familiares no ha hecho más que crecer.

Hoy Zapata tiene a los protagonistas del reto muy cerca de él. Desde la sexta planta del hospital, donde se ubica el área de Oncología infantil, le envian su aliento. «He subido allí y he visto las necesidades que tienen y cuál es su situación. La última vuelta será muy emotiva porque la daré con algunos de ellos. En mis entrenamientos ha sido esta última vuelta la que más me ha motivado», afirmaba Zapata antes de echar a correr

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