Un voluntariado que hace historia

Vecinos de Balmaseda, durante la limpieza./E. C.
Vecinos de Balmaseda, durante la limpieza. / E. C.

Vecinos y técnicos de Balmaseda se han echado este sábado al monte para limpiar y poner en valor el cerro del castillo

RUTH QUEVEDO

«Me encanta viajar, ver antigüedades y pensaba: ¡qué pena que el cerro del castillo de Balmaseda esté así!». Lo cuenta Aitor Ibarguren, vecino de la villa encartada y fundador de la asociación Orexinal, nacida en enero de este mismo año con intención de preservar y poner en valor el patrimonio de la localidad, tanto material como inmaterial. Para ello, el impulsor reclutó a «tres amigos de toda la vida». Juntos se pusieron manos a la obra. Ellos son Eneko Beraza, Ion Rodríguez e Iván Fernández. «Nos gusta el campo, buscar información y colgarla en Internet, de manera que nos organizamos entre nosotros», explica este último. Así surgió la jornada inicial de trabajo comunitario que se estrenó este sábado.

Con el buen ambiente como telón de fondo, una quincena de personas invirtió la mañana del sábado en «desbrozar» el terreno que alberga los paños de la antigua muralla. Un sistema defensivo que, según parece, fue construido en 1288, aunque no figura mencionado de manera escrita hasta 1312. De la vieja torre, que sirvió para controlar el territorio durante las contiendas entre banderizos hasta 1510, ya no queda nada. Sin embargo, la labor del voluntariado cambió rápidamente la fisonomía del lugar y aquellos muros semiderruidos, ocultos entre la maleza, pronto empezaron a brillar. «Nuestra intención es limpiar los solares, reorganizar los accesos y conseguir colocar, con el tiempo, algún otro panel informativo para que la gente del pueblo pueda disfrutar el entorno y luego vengan los turistas a visitarlo», señaló Ainara Martínez Matía, gerente de la firma Ikusmira Ondarea, encargada de elaborar el plan municipal de acción del paisaje, en el que se enmarca la acción. De hecho, el paraje además alberga «dos amplias plataformas» que aún se conservan. Se trata de los restos de un fuerte también extinto que se construyó sobre las ruinas antaño existentes cuando corría la primera guerra carlista en 1835.

Tierra de vides

La iniciativa, abierta al público, con un máximo de 15 plazas para no deteriorar los restos arqueológicos custodiados en todo momento por las profesionales, se repetirá los sábados 22 y 29 de este mes, así como el domingo 16 en idéntico horario (9.00-14.00). Los interesados en apuntarse deben llamar al 946800800. A futuro, los voluntarios abogan por pautar un mantenimiento periódico en el calendario y plantear nuevos retos. De este modo, la firma especializada, regida por Martínez Matía y sus socias Amaia Apraiz y María Romano Vallejo, desea volver a ver cultivos de txakoli y ganado pastando en las laderas del monte. Asimismo, Orexinal tiene sus propios planes en mente. «Acometeremos unas actuaciones directamente y buscaremos financiación para otras», intervino Fernández. Entre sus aspiraciones, destaca realizar una labor divulgativa acerca de los villanos más ilustres desconocidos fuera de su tierra y restaurar el cartel que marca la entrada al municipio en el paseo de La Magdalena. Sin duda, una labor encomiable.

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