Una veintena de mujeres vigilará la entrada a seis colegios de Barakaldo a partir de la próxima semana

La mitad de las trabajadoras realizó ayer un curso en el parque de educación vial de Landabeko. / S. LL.
La mitad de las trabajadoras realizó ayer un curso en el parque de educación vial de Landabeko. / S. LL.

Son las 'Herri Lagunkoia', una figura parecida a la del Girotalde, que han sido contratadas hasta junio como parte de un Plan de Empleo Local

SERGIO LLAMAS BARAKALDO.

Las entradas a los colegios Munoa, Juan Ramón Jiménez, Gurutzeta, Alazne, Rontegi y Larrea será más segura a partir de la próxima semana. Entonces comenzarán a trabajar en Barakaldo las 20 mujeres contratadas como 'Herri Lagunkoia', una evolución de la figura del Girotalde o informador de ciudad que también ayudará a regular el tráfico en el acceso a estos centros, y en algunas salidas escolares.

Ayer la mitad de las baracaldesas contratadas a jornada completa hasta junio para desempeñar esta función, como parte de un Plan de Empleo subvencionado por Lanbide que incluye otras 31 acciones, realizaron un curso básico en el parque de Seguridad Vial de Landabeko. La Policía Local les enseñó aspectos relacionados con las funciones que tendrán que desarrollar en las entradas a clase o en las salidas que estos centros tienen periódicamente a Clara Campoamor y al Teatro Barakaldo.

«Esta es una cuestión que nos demandaban los vecinos y que esperamos que las aitas y amas agradezcan», señaló ayer el presidente de la agencia de desarrollo Inguralde, Danel Sola. El edil apuntó que las nuevas 'Herri Langunkoia' actuarán en parejas y también tendrán entre sus funciones la de «invitar a la ciudadanía a tener un comportamiento cívico en los pasos de peatones».

Como la figura predecesora del Girotalde, sus labores también incluirán funciones de vigilancia e información. «Es una experiencia bonita y de bastante responsabilidad. Además, estar con los pequeños será muy agradable y les enseñaremos por dónde tienen que pasar cuando no estemos. Creo que es una labor necesaria», defendió una de las integrantes del grupo, Mari Carmen González Maroto.

Tras la clase teórica, un grupo de estas trabajadoras realizó ayer unas breves prácticas con tráfico real en las inmediaciones del BEC. «Nos ayuda a entrar con más seguridad. Nosotras no somos figuras de autoridad, pero apelamos al civismo de la ciudadanía», señaló González, que también agradeció la oportunidad laboral tras pasar tiempo en el paro. «Es una oportunidad de volver a incorporarse al mercado», afirmó.

Una de sus compañeras, Mertxe Argul, reconoció que el trabajo será más duro de lo que preveía inicialmente. «Son muchas horas caminando, pero estamos contentas de ayudar», afirmó la mujer, que confió en poder «dar alivio» a los padres cuyos menores acuden a los centros que han solicitado el servicio.