El taller Servasa de Santurtzi, entre un nuevo encierro y la clausura definitiva

La planta lleva sin actividad desde julio, cuando se destapó el conflicto de lindes con un particular. / L. A. G.
La planta lleva sin actividad desde julio, cuando se destapó el conflicto de lindes con un particular. / L. A. G.

El Ayuntamiento reitera en la reunión de ayer que denegará las licencias hasta que el Juzgado de Barakaldo determine si el nuevo linde cumple o no con la legalidad

AZAHARA GARCÍA SANTURTZI.

El gerente de Servasa, Javier Simó, salió con las manos vacías de la reunión mantenida ayer con el Ayuntamiento de Santurtzi. El equipo de gobierno volvió a denegarle la licencia de ocupación a pesar de que, desde la empresa «hemos seguido todos los pasos que nos han pedido. Ya no sabemos qué hacer para que nos dejen abrir», señaló ayer a este diario el responsable del taller. De ahí, que las opciones ya sean pocas: desde la empresa estudian un nuevo encierro como medida de presión o la clausura definitiva. En palabras de Simó, «seguir luchando o tirar la toalla».

El informe de un perito contratado por la parte contraria es el argumento que presenta el Consistorio en su negativa. Un informe que contrasta con el presentado por Simó cuando solicitó una licencia de obra con la que pretendía subsanar la invasión a la finca colindante, el origen del problema. Ante esta disyuntiva, el Consistorio se ha plantado y no firmará ninguna licencia hasta que se pronuncie la juez que lleva el caso y determine si el nuevo linde del terreno de Servasa cumple o no con la legalidad.

El gerente de la planta, en declaraciones a este periódico, entiende que pueda haber discrepancia entre ambos documentos y no está en contra de que sea un juzgado quien resuelva el conflicto, lo que no comprende es «porque no nos dejan seguir trabajando. Que nos permitan abrir y nosotros acatamos lo que diga la juez, pero con la empresa abierta». Recuerda, además, que la concesión de licencias se otorga sin perjuicio del derecho de propiedad y sin prejuicio de terceros, ya que no entra a determinar si el solicitante es o no propietario del suelo sobre el que se realiza la actuación sujeta a licencia.

Una situación desesperada

Desde Servasa tampoco entienden «que se vaya a dejar cerrar una empresa por diez metros cuadrados dentro de un polígono industrial, porque estamos seguros de que no es más el espacio que está en entredicho» un espacio que, según las propias palabras de su responsable, se encuentra en un lateral de la parcela y que no les influye a la hora de realizar su trabajo.

El escenario que se abre ante la plantilla de Servasa se presenta complicado. Hasta ayer no había una decisión sobre la mesa. En un primer momento, se había valorado la posibilidad de volver a los encierros si el Ayuntamiento les denegaba la licencia. Sin embargo, ya no están seguros de que esta acción vaya a servir de algo.

Lo que sí tienen claro es que no van a poder aguantar esta situación mucho más tiempo. Desde que hubo que cerrar el taller ya son cuatro las personas que Simó ha tenido que despedir y los puestos de los que quedan se encuentran «en el aire». Todo dependerá del tiempo que tarde el juzgado de Barakaldo en pronunciarse.

 

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